
“¿Y los cobertores San Marcos? El calor que se nos fue…”

Torreón, Coahuila; octubre de 2025. Con la llegada del frío, millones de mexicanos desempolvan su arsenal invernal y resurge la pregunta: ¿Todavía tienes tu cobertor San Marcos… o ya lo cambiaste por uno chino o del Cotsco?
Aquellas pesadas cobijas con tigres, vírgenes, caballos o lobos eran mucho más que un abrigo: eran un símbolo de hogar, herencia y calor familiar. Su peso legendario, su suavidad inconfundible y sus estampados imposibles de olvidar marcaron a generaciones enteras.
La Fábrica San Marcos, fundada en Aguascalientes, fue vendida en 1993 al grupo CYDSA y cerró definitivamente en 2004, víctima de la apertura comercial y de la invasión de cobijas más baratas del extranjero.
Pero su espíritu no murió: marcas como Banchos tomaron la estafeta, manteniendo vivos los estampados de tigres rugiendo, vírgenes de Guadalupe y paisajes de ensueño que aún abrigan a millones de familias mexicanas.
🧶 ¿De qué estaban hechos los cobertores San Marcos?
Parte de su fama se debe a su composición única y su calidad casi indestructible:
- Hechos con acrílico y poliéster, lograban un equilibrio perfecto entre calor, suavidad y durabilidad.
- Pesaban entre 3 y 5 kilos, gracias a su alto gramaje y a su tejido tipo “manta Raschel”.
- El acrílico aportaba aislamiento térmico; el poliéster, resistencia al uso y al lavado.
- Sus colores y estampados —hechos con tintas resistentes por sublimación térmica— se mantenían intactos incluso después de años.
“No eran solo cobijas… eran blindajes térmicos de acrílico mexicano.”
📸 En redes sociales abundan las fotos de los clásicos:
“El tigre imponente”, “la pareja de lobos”, “el caballo galopando” o “la Virgen del Tepeyac” cubriendo la cama.
Porque en México, el invierno no empieza hasta que alguien grita:
“¡Saca el San Marcos!”
