
Torreón: el Cabildo que nunca se va… solo se acomoda

El Ayuntamiento de Torreón volvió a demostrar que entre el discurso y los hechos existe una avenida del tamaño del periférico. Mientras el alcalde Román Alberto Cepeda arrancó su segunda temporada prometiendo menos dependencias para agilizar trámites, reducir burocracia y sanear finanzas, la administración ya prepara la creación de nuevas direccione«. Sí, nuevas. Entre las que se cocinan están la Dirección de Vinculación Agropecuaria y Desarrollo Rural, la Dirección de Vinculación con la Juventud y la Dirección de Vinculación Educativa. Tres oficinas más de “asuntos sin importancia” —como las bautizan dentro del mismo Ayuntamiento— justo en un gobierno que aseguró que iba a compactar la estructura.
Vale recordar que la Jefatura de Gabinete se creó con la promesa de absorber áreas como Transparencia, Planeación, Programación y Coordinación, todo bajo el lema de “ordenar la casa”. Pero hoy la casa, lejos de ordenarse, se expande. Esta contradicción no es menor: el mensaje presume eficiencia; el organigrama presume inflación.
Quienes entendieron rápido esta dinámica fueron los regidores del Cabildo. Al ver que no todos podrán tener pase automático hacia candidaturas a diputaciones locales o federales, varios ya buscan “nuevas oportunidades” dentro del mismo Ayuntamiento. Más claro: el Cabildo se convirtió en semillero de directores improvisados, que tras su temporada levantando la mano, aterrizan en oficinas hechas a la medida.
El caso más reciente es el del exedil panista José Armando González Murillo,“Lumba”. Ese que renunció al PAN —partido que dirigía en Torreón—, pero que recientemente regresó sorpresivamente y hasta consiguió un lugar como consejero estatal. Desde la segunda quincena de octubre cobra como Coordinador de Subsemun, pese a que esa área prácticamente ya no opera. El detalle fino: Lumba conserva el mismo número de empleado 92439 que tenía como regidor desde 2022, asegurando antigüedad y beneficios. Un retorno que contradice la versión oficial sobre la estructura de Seguridad.
Pero este fenómeno no es aislado. La lista de exregidores premiados parece un catálogo de favores reciclados. Ahí está Cristian López, quien en pleno proceso electoral de 2024 rompió con Morena, se sumó a la campaña de Cepeda y terminó como director de Atención Ciudadana. También Blanca “La Güera” Álvarez, colocada como directora de la Unidad de Prevención Social de la Violencia, una oficina delicada que hoy luce sin rumbo. Y Christian González, director del Departamento de Servicios Especiales, Vigilancia, Espectáculos y Alcoholes, señalado por su cercanía con Saltillo y poco querido entre los propios cepedistas.
A este grupo se suma Alba Leticia “Alba Galarza”, quien aparece como tercera directora en la Jefatura de Gabinete con el número de empleado 037645. Desde ahí, según , realiza cursos a otras dependencias para justificar sus quincenas, aunque nadie tiene claro cuáles son sus resultados reales. La Jefatura, diseñada para simplificar, terminó siendo un refugio elegante para perfiles de Cabildo que necesitaban seguir cobrando.
Y las contradicciones no paran ahí. En septiembre, el propio alcalde aseguró que no habría fusión formal entre la Dirección de Tránsito y Vialidad y la Policía Municipal, sino solo una coordinación absoluta entre ambas corporaciones. Sin embargo, esta semana la directora de Tránsito, Martha Alicia Faz, confirmó a Milenio Laguna que ya están en análisis interno que podría derivar en una fusión total, similar al modelo de la Policía Vial en Saltillo. Incluso adelantó que trabajan en mesas internas con la Dirección de Seguridad Pública para lograr una adhesión que permita profesionalizar a los elementos. para cumplir con la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública”.
En otras palabras: lo que se negó en septiembre se acepta en noviembre. Y lo que parecía un simple ajuste operativo ahora se perfila como una fusión que también coincide con la todavía luna de miel política entre el Gobierno de Coahuila y el Ayuntamiento de Torreón.
Al final, lo que debería ser una administración eficiente vuelve a convertirse en un refugio donde terminan quienes perdieron la silla en Cabildo, pero mantienen cercanía con las oficinas correctas. Y mientras arriba se habla de “eficiencia y disciplina”, abajo lo que se multiplica son direcciones, acomodos y contradicciones que ya no caben debajo de la alfombra.
