
Torreón Jardín blindado; el Centro Oncológico abandonado

El anuncio —ya polémico desde su primer minuto— de que “se estudia qué calles podrían cerrarse en Torreón Jardín” mientras el Ayuntamiento busca, junto con el IMSS, soluciones al eterno problema de estacionamientos en las clínicas 16 y 71… terminó generando más ruido por lo que no dijeron que por lo que dijeron.
Porque la verdadera controversia no es si cierran una calle o dos: es la sospecha vieja conocida de venta de calles, concesiones silenciosas y permisos a la carta, justo en una zona donde —coincidencia o destino— viven familiares del alcalde. Entre ellos, su hermano, el exalcalde Carlos Cepeda.
Mientras tanto, lo importante —la salud— sigue siendo tratado como accesorio de la foto oficial. En Torreón ya aprendimos que hay obras que sirven más para el boletín que para el ciudadano. El IMSS lleva dos años presumiendo un Centro de Mezclas Oncológicas como si fuera la vacuna contra todos los males… pero en la realidad la puerta sigue cerrada, los pacientes siguen esperando y el personal contratado —sí, contratado— sigue sin mezclar ni un suero fisiológico.
Y aquí no hay vuelta de hoja: cuando el gobierno promete salud y entrega burocracia, la gente paga con tiempo… y a veces con vida.
La obra que nació como promesa empieza a envejecer como el Metrobús.
En 2023, el IMSS anunció con bombo y platillo la construcción del Centro de Mezclas Oncológicas de Torreón, catalogándolo como una “obra prioritaria” para pacientes de Coahuila, Durango, Chihuahua y Zacatecas (IMSS, Informe 2022–2023, Cap. IX). Desde 2022, Milenio ya reportaba que la inversión en infraestructura IMSS–Laguna superaba los 150 millones de pesos, incluyendo este proyecto. Sin embargo, el documento “43919 CM UMAE HE TORREON COAH 2022 T1” revela otra verdad: el contrato 1-21050001-4-43919, firmado con CEMEX Concretos S.A. de C.V. por $25,733,006.76, arrastra un avance rezagado del 31.83% desde 2021, año en que la obra debió concluir.
A ello se suma otro detalle incómodo: la ejecución estuvo a cargo de constructoras foráneas, un esquema que la CMIC Coahuila criticó desde el arranque. Y el resultado parece confirmar la advertencia: falta de supervisión, entregas con diferencias, observaciones técnicas sin corregir y auditorías internas detenidas o abandonadas. Una “obra prioritaria” que, en la práctica, sigue siendo un cascarón con fecha de entrega perdida en el archivo. En los papeles aparece como “obra concluida”. En otros, como “en proceso de ejecución”, como un diagnóstico de doctor en servicio social: nadie sabe realmente qué está pasando.
La obra existe; el servicio no. El sello clásico de la administración pública mexicana: “Ya está listo… pero no funciona.”
Personal contratado sin trabajar: el absurdo hecho política pública. Fuentes internas del IMSS 16 confirman que ya existe personal contratado para operar las mezclas… pero no trabaja porque simplemente no hay mezclas que preparar. Peor aún: nos reiteran que el centro sigue sin funcionar absolutamente nada.
Las preparaciones continúan haciéndose en las áreas antiguas, esas mismas donde ya no deberían realizarse.
El panorama es tan absurdo como peligroso: los químico–farmacobiólogos fueron capacitados a marchas forzadas en procedimientos que normalmente realiza enfermería. Sin experiencia previa. Sin cabinas certificadas. Sin área en funcionamiento. Y sin insumos. Hoy, empleados cobran sin realizar la labor para la cual fueron contratados porque el área no opera. Un gasto muerto que no se justifica ni con veinte discursos oficiales.
A la fecha, no existe un informe de auditoría público que explique por qué el Centro de Mezclas no funciona, pese a tener presupuesto, contrato y supuestamente estar concluido.
La herida abierta: pacientes que siguen esperando. Este retraso no es un trámite pendiente. Es un problema de vida o muerte.
El IMSS presume avances en recetas surtidas, pero las familias viven otra realidad: quimioterapias incompletas, medicamentos comprados por fuera, retrasos que ponen vidas en riesgo y tratamientos que no llegan a tiempo. El Centro de Mezclas Oncológicas fue presentado como la solución a ese caos, pero hoy no es más que una obra fría, cerrada y sin operación. Una promesa sin funcionar no es infraestructura: es una excusa institucional disfrazada de logro.
Y mientras el Ayuntamiento entretiene a la opinión pública con cierres de calles, nombres, permisos y “estudios técnicos”, el gobierno federal sigue acumulando obras que existen solo en los informes. Cuando se mueven calles para beneficiar a unos cuantos mientras se deja sin quimioterapia a quienes la necesitan, el debate deja de ser urbano y se vuelve moral. Aquí no faltan calles ni cajones de estacionamiento: faltan prioridades, y sobre todo, falta voluntad.
Lealtades rotas en Torreón : Blanca sale… y El Costeño decide

Luego de la publicación de la columna El Espresso del Día: “El Cabildo que nunca se va… solo se acomoda”—donde se hizo un resumen del reciclaje de exregidores que brincaron a direcciones municipales, como era el caso de Blanca “La Güera” Álvarez— la reacción no tardó. Antes de que la columna circulara completa, ya teníamos una respuesta desde adentro:
“Ya no está Blanca”.
La regla es simple: los exregidores no se retiran… se reciclan. Y cuando uno cae, no es por falta de méritos: es porque lo cacharon ayudando al equipo equivocado.
Eso fue exactamente lo que ocurrió con esta funcionaria, que hasta el lunes presumía silla, sello, firma y oficina como directora de Prevención del Delito. Se mantuvo ahí desde el arranque de la segunda temporada de Román Alberto Cepeda, gracias —dicen— a “favores recibidos” por apoyos en las campañas de 2021 y 2024. Uno más de esos premios de consolación que el Cabildo convierte en direcciones.
Pero luego llegó el detalle incómodo: Blanca andaba apoyando a un partido de nueva creación… sin avisar. Y la lealtad, ya se sabe, es moneda cara en la política. Cuando detectan que se descompuso el hilo, no preguntan: dan el adiós. Así como a Toñito “El Judas” Hernández, a quien prácticamente le avisaron por WhatsApp que ya no estaba como director de Fomento Económico. Eso sí, su aliado, Jorge “El Vidente” Saucedo, secretario particular del alcalde, según dicen, todavía le comparte información. A Blanca, al menos, le imprimieron papel membretado. Algo es algo.
Lo verdaderamente grave no es su salida, sino quién está moviendo la baraja para su reemplazo. Según malquerientes, al que le pidieron opinar —e incluso proponer sucesor— fue el director de la Policía Municipal, Alfredo “El Costeño” Flores. Sí, leyó bien: al jefe de la Policía le están dando el privilegio de decidir, como si esta dependencia también fuera parte del paquete de direcciones cedidas entre Torreón y Saltillo.
Dicen que El Costeño ya tiene en la mira a una “fémina” que se sentaría en la dirección hasta enero.
¿Pasará los controles de confianza del municipio para un área tan sensible… pero políticamente relegada, donde incluso hay perfiles preparados pero ajenos al círculo de los que deciden? Esa es la pregunta que ya se hacen desde la Presidencia… y también desdede Seguridad Pública.
