Cuando la política huele más a oportunismo que a oportunidad

En la política lagunera —esa que se cocina lento, pero siempre al fuego oportunista— hay que saber jugar con el momento. Este sábado, Torreón fue escenario de una coreografía perfecta: seguridad, sombreros, selfies, fútbol y hasta boda. Todo en un solo guion.

Desde el Cañón de Jimulco, uno de los rincones olvidados de Torreón, se inauguró “oportunamente” un nuevo cuartel para la Policía Estatal. Prioridad legítima, sí. Coincidencia absoluta con el día en que Torreón estaba bajo los reflectores nacionales por el partido México vs Uruguay, también.

Funcionarios municipales que jamás habían pisado Jimulco realizaron el viaje en su día de descanso. Allá fueron a lucir sombreros estilo vendimia de Parras, posar en la tierra caliente y tomarse las selfies para justificar la hora y media de trayecto.

El único que sí sonreía de corazón era Rigo Fuentes, nativo de esas tierras, pero no volvió para inaugurar otro hotel, sino para dejarse ver rumbo a una candidatura legislativa, impulsado por Rubén Moreira desde el PRI nacional, donde ambos maniobran. Oportunidades, no pretextos.

A quienes también se les vio contentos fue a los pocos panistas que quedan. Tampoco perdieron la oportunidad de “limar asperezas”: el diputado federal Memo Anaya terminó sentado junto a su exmejor amigo, Fernando Gutiérrez, con quien se distanció tras el salto del Guttys al PRl.

Para la foto, también hubo reencuentro entre Anaya y Gerardo Aguado, pese a militar en grupos azules contrarios. Como dicen: para lo poco que queda del PAN lagunero, ya ni al caso pelearse. Con Sergio Lara no hubo foto conjunta… todavía.

Los más satisfechos fueron los estatales. El gobernador Manolo Jiménez, acompañado de sus delfines —Gabriel Elizondo, heredero de Mejora, y el fiscal Federico Fernández— se dejó ver con gusto. Por cierto, no es la primera vez que el fiscal aprovecha actos oficiales para empatar agendas. Ya en otra ocasión se quedó en Torreón solo para asistir al concierto de su idolo Alejandro Sanz, quien incluso le firmó la guitarra. Cada quien aprovecha lo suyo.

Cumplieron su parte en Jimulco y luego obtuvieron el permiso de quedarse para el partido. Un 0–0 sin brillo, pero con derrama económica millonaria. Algunos dicen que más valía les hubieran dado pases para asistir a la fastuosa boda de Jorge “El Vidente” Saucedo, secretario particular del alcalde Román Cepeda, celebrada en el Hotel Azul Talavera de Montebello.

A la celebración llegaron viejos conocidos del Ayuntamiento de Torreón, de la primera temporada de Román Cepeda: como el contralor Óscar Luján y la infaltable pareja viajera de Martha Rodríguez y su “amo de casa” Pepé Ganem. Quien no apareció en ningún evento nocturno fue el alcalde Román Cepeda. Tampoco Gustavo Muñoz, de Urbanismo, quien sigue de vacaciones en España.

El panorama cambió este lunes en Gómez Palacio. Un hecho de alto impacto rompió el puente revolucionario: el asesinato de José Ángel Mascorro Muñoz, exsecretario del Ayuntamiento de Leticia Herrera. Fue atacado al salir de su casa; las imágenes muestran el momento en que un hombre le dispara desde la ventana del copiloto.

El crimen obligó al gobernador de Durango, Esteban Villegas, a convocar a la Mesa del Mando Especial de La Laguna por lo delicado del caso. También asistió la alcaldesa Betzabé Martínez, quien dejó el desfile para atender la emergencia. A quien no se vio en la foto fue a la fiscal Sonia Yadira de la Garza. Ausencia que, en un caso tan delicado, muchos ya notaron y comentan.

Esperemos que este crimen no sea la “oportunidad” para regresar a los episodios oscuros que alguna vez vivió La Laguna. Y que el nuevo cuartel, ubicado en los límites entre Coahuila y Durango en Jimulco, sirva para contener la inseguridad que vuelve a asomar.

Porque en política… las oportunidades se toman, se provocan, o se simulan.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *