El puente Diana Laura y el enojo de Von Bertrab: caos con sello oficial

Torreón vuelve a convertirse en ese laboratorio donde se prueban ideas modernas con resultados muy tradicionales: más caos, más enojos y más tiempo perdido. El experimento bajo el puente Diana Laura —sí, otra vez— terminó explotando en la cara al Municipio.

Mientras automovilistas denuncian un desorden que antes se contenía con semáforos, el Ayuntamiento presume una “rotonda extendida” capaz de reducir un cruce de nueve minutos a uno. La realidad, terca y puntual, dice lo contrario: filas detenidas, camiones atravesados, accesos torpes y carriles recién inaugurados que usan uno o dos vehículos por turno.

Y por si el diseño fallido no fuera suficiente, el director de Obras Públicas Juan Adolfo Von Bertrab decidió repetir un hábito que se le ha hecho costumbre: perder la calma. Ya lo vimos en Villa Florida, gritando “¡te levantaste primero!” como si fuera argumento técnico. Hoy lo vemos defendiendo esta obra con el mismo tono… pero con menos sustento.

Los ciudadanos, esos que sí pasan diario por ahí, lo dijeron con una sinceridad que no cabe en ningún boletín oficial: “Si con semáforos era difícil, sin ellos está peor.” “No es cultura vial, es diseño fallido.” “Siempre lo mismo: obras que no solucionan nada y sí dejan dinero para los mismos.”

Para rematar, el acceso a City Club terminó siendo más incómodo que antes. Y eso ya es bastante decir. La regla es clara: si una infraestructura no se usa, el problema no es la gente… es la obra.

El malestar tampoco viene solo del tráfico, sino del tono. Desde el anuncio, Von Bertrab desestimó críticas ciudadanas con frases como: “Si le estuviéramos haciendo caso a las redes, tendríamos el Giro Independencia semaforizado y lleno de boyas por haber atendido críticas de gente que buscaba satanizar la obra.”

El detalle es que hoy las redes no “satanizan” nada: documentan. Y el coro ciudadano es cada vez más incómodo de ignorar: “Volvieron a poner una glorieta que ya habían quitado… ¿para qué? ¿Para quién?” “Lo que carece de sustento es su cargo.” “Parece que no les importa lo que opinamos.” “Si con semáforos era un infierno, ahora es un Apocalipsis vial.”

Esto no es un caso aislado. Ahí están 4 Caminos, Diagonal, Independencia, corredor Matamoros, Villa Florida, sistema vial Abastos. La fórmula se repite: proyectos caros, planeación insuficiente y un caos que solo cambia de esquina. Incluso en los estados de WhatsApp de sus criticos, Von Bertrab se da el tiempo para responder, retar y discutir con quien cuestione sus obras. Si ese empeño se dedicara a corregir embudos, la movilidad sería otra historia.

Lo que realmente indigna no es la glorieta. No es el semáforo. No es la obra. Es el patrón: un director que descalifica antes de escuchar; una administración que presume “fluidez” mientras los videos muestran embudos; y un funcionario que reacciona con enojo cuando le señalan lo evidente.

Al final queda claro quién no está viendo la calle. Porque mientras Obras Públicas insiste en que “las críticas carecen de sustento”, la ciudadanía responde con tráfico, testimonios, videos y horas perdidas. Y ahí, ingeniero… está el verdadero sustento.

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