El Catastro de Novelo entra en espíritu navideño… y pausa ciudadana

La Presidencia de Torreón entra en modo posada… y pausa ciudadana. En Torreón ya huele a ponche, recalentado… y trámites muertos hasta nuevo aviso. Porque mientras los ciudadanos todavía juntan papeles para Catastro, muchos funcionarios ya traen la mente en modo “vacaciones navideñas”, aunque el calendario marque apenas 9 de diciembre. Ah, las tradiciones mexicanas: posada primero; servir al ciudadano… cuando se pueda.

Todo comenzó con ciudadanos molestos que acudieron puntuales al quinto piso del Ayuntamiento, a Catastro, a intentar realizar trámites. Se toparon con una muralla de cinismo administrativo: “El arquitecto del quinto piso me dijo que ya fue a Jurídico, pero que ya no le va a poner carrilla al licenciado hasta el próximo año”.

—¿Cuándo salen de vacaciones en Presidencia? —preguntaron.
—Oficialmente el 19… pero acá en Catastro ya no quieren trabajar hasta el 2026.

Y claro, uno entiende: si usted piensa que se adelantaron las posadas, este viernes fue la suya. Hubo pantallas de 50 y 70 pulgadas, hornos, cafeteras, T-fal, música, bailongo, hieleras y brindis. ¿Cómo va a rendir la tropa cuando la cruda moral pesa más que el gafete sindical?

Pero el festejo dejó más efectos secundarios que hipo etílico. Algunos trabajadores insisten en que no todos fueron invitados, y no es secreto que el director Arturo Novelo Gurza acumula quejas por malos tratos. Según se comenta dentro, organiza la fiesta con premios fastuosos… pero él se sienta con los jefes, no vaya a mezclarse con la plebe que le hace el trabajo.

Y ya sabemos cómo opera el karma laboral: “Cuando no ves por toda tu gente… no te responden”, dirían los viejos sindicalistas.

Además, más de uno señala que ciertos premios llegaron “patrocinados” por contribuyentes agradecidos. Digámosle con cariño: la economía del apapacho municipal.

Mientras tanto, el ciudadano… ese que llega con su carpeta bajo el brazo y fe en el servicio público.
—Venga después, joven… hasta el próximo año.

Porque si no hay posada, hay cruda. Y si hay cruda, no hay servicio.

Torreón vive una administración donde la fiesta nunca se detiene… pero la ciudad sí. Lo peor: quienes sí van a trabajar quedan como extras de una película en la que el protagonista abandonó el set tres semanas antes del cierre. Faltan días para que empiecen oficialmente las vacaciones burocráticas… pero para algunos en Presidencia, ya terminó todo.

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