
Hospital General de Saltillo prohíbe pijamas en consultas y desata debate ciudadano

Saltillo.– El Hospital General de Saltillo colocó esta semana nuevos avisos en sus áreas de consulta donde solicita a los pacientes no acudir en pijama ni ropa considerada “de dormir”, una medida que generó opiniones divididas entre la población casi de inmediato. La instrucción aparece en carteles oficiales colocados en ventanillas y accesos del nosocomio.
Según medios locales, la indicación busca mejorar la presentación, la higiene y el orden en las áreas médicas. El aviso también especifica que los pacientes deben presentarse aseados, con “ropa decorosa” y llegar al menos 15 minutos antes de su cita, parte de una serie de lineamientos que el hospital está reforzando para mantener un entorno más adecuado para la atención.
De acuerdo con La Prensa, la indicación—colocada discretamente, pero con intención evidente—se volvió necesaria después de que personal documentara lo que ocurre cada mañana en el acceso principal: usuarios envueltos en cobijas monumentales, prendas arrugadas de tres días, pantuflas agotadas por la vida diaria y la clásica cobija San Marcos al hombro. En recorridos hechos fuera del nosocomio, se observó que una parte considerable de los asistentes llega en pijama, pants “históricos” o ropa de dormir, una costumbre normalizada para algunos pacientes que acuden muy temprano a consulta.
Aunque el hospital no ha detallado sanciones ni procedimientos para quienes lleguen en pijama, el personal administrativo comenzó a informar verbalmente a los usuarios para evitar confusiones o retrasos en las consultas. La medida se centra, según se informó, en reforzar la higiene en las áreas médicas.
La microbióloga Paloma Reche, consultada por el medio, aportó contexto técnico al señalar que la pijama suele acumular células muertas, ácaros y microorganismos, por lo que debe lavarse al menos cada tres días. Una práctica que, en la realidad cotidiana, muchos pacientes extienden hasta periodos francamente memorables.
En redes sociales, el tema encendió el debate. Mientras algunos ciudadanos respaldaron la medida por motivos de higiene, orden y respeto al personal de salud, otros cuestionaron que el criterio de “ropa decorosa” podría prestarse a interpretaciones subjetivas o incluso discriminatorias hacia personas de bajos recursos, o hacia quienes priorizan la comodidad y el abrigo sobre la apariencia.
También surgieron dudas sobre por qué prendas como pants, sudaderas o ropa deportiva sí son aceptadas, mientras que la pijama queda excluida, pese a ser igual de común en traslados cortos.
Por ahora, el Hospital General no ha emitido un comunicado formal adicional a los carteles, pero la discusión ya se instaló en Saltillo: ¿se trata de una medida necesaria para garantizar higiene y orden, o es un tirón de cobija contra una costumbre muy arraigada en la llamada “ciudad pijama”?
La disposición seguirá aplicándose mientras el nosocomio continúa reforzando sus lineamientos, y la ciudadanía sigue debatiendo si era momento de regular la presentación… o si simplemente hacía falta el primer aviso oficial para destapar un tema que llevaba años bajo la cobija.
