
Movilidad vs Tránsito : el choque interno que cobra vidas en Torreón

El pasado 9 de enero, Torreón se cimbró al registrarse la primera muerte por accidente vial del periodo reciente en la ciudad. El hecho ocurrió al interior del fraccionamiento Las Villas e involucró a dos hermanas menores de edad; la más pequeña murió al instante. Cuando la tragedia toca zonas “blindadas”, el discurso cambia de tono… pero el problema sigue siendo el mismo en toda la ciudad.
Este miércoles, incluso el propio alcalde Román Alberto Cepeda González lo destacó: urge prevenir la participación de menores de edad en delitos y accidentes viales. El dato es demoledor: en la primera semana del año, el 50% de los incidentes de tránsito y de seguridad involucraron a adolescentes. No es una anécdota; es una alarma.
Las cifras respaldan la preocupación. Cruz Roja Torreón cerró 2025 con 8,886 servicios, de los cuales 2,231 correspondieron a accidentes viales. Octubre encabezó la lista con 276 percances, seguido de marzo (207) y noviembre (203). Si los números hablaran, pedirían coordinación, no protagonismo.
Y ahí está el problema: las dependencias que deberían trabajar en conjunto siguen divididas por grupos políticos, y solo se juntan cuando hay cámara. El Ayuntamiento de Torreón volvió a tener dos áreas que comparten cancha: Tránsito y Movilidad Urbana. Hasta septiembre eran una sola; tras la intervención desde Saltillo, se separaron. Resultado: duplicidad de funciones y fricción permanente.
Como en la reunión de este jueves, convocada por integrantes del Consejo Lagunero de la Iniciativa Privada A.C. (CLIP). La invitación original mencionaba únicamente la presencia de la titular de Vialidad, la directora de Tránsito, Martha Alicia Faz. Algo ocurrió después: se envió un mensaje aclarando que asistirían ambos.
Ahí, la directora escuchó quejas directas: presuntas mordidas a traileros que transportan mercancía, un mal que continúa porque resulta rentable. Ella no dio entrevista —iba contra el reloj—, pero quien sí habló fue Luis Morales, y lo hizo sobre temas que ya no le competen, incluyendo el porcentaje de delitos cometidos por menores de edad.
Como si faltara algo, apareció sin invitación mediática el titular de Autotransporte: hizo acto de presencia, recibió un mensaje y se retiró. Detalles que no suman, pero estorban.
Esta no es la primera vez que el hoy cepedista Luis Morales no se despega de cada acto donde está su sucesora, la saltillense Martha Faz. Dicen que busca robarle el foco, presume lealtades heredadas y añora tiempos pasados. También persiste el rumor de que extraña el famoso “tekiliu” para “no molestar”. Viejas prácticas con traje nuevo… pero con otro código postal.
Para colmo, la grilla: que si Faz “no es de Torreón”, que si “no conoce la ciudad”. Patadas bajo la mesa. La vialidad no se arregla con gentilicios, sino con mando claro, reglas iguales y cero tolerancia.
Nada de esto pasaría si no se hubiera dividido Tránsito y Movilidad. Hoy comparten actividades, se pisan funciones y el ciudadano paga el costo: confusión, corrupción y resultados pobres.
La ciudad ya puso los muertos y las estadísticas. Falta lo básico: trabajar juntos. Menos selfies, menos egos y más coordinación real. Porque la movilidad no se gobierna a micrófono abierto, sino en la calle, con datos, con controles y con una sola cabeza, que debería ser la del alcalde.
Dicen que, mejor aún, la maestra Martha Faz debería instalar el alcoholímetro en las reuniones del gabinete municipal, donde varios compañeros han llegado con la nariz roja y oliendo a Macallan. Pero esa —dicen— es otra lista del problema que arrastran algunos funcionarios: accidentes, vehículos retenidos y partes oficiales que desaparecieron. Aunque no así ciertos videos de otros exmunicipales, con olor a estatales, que en evidente estado de ebriedad fueron incluso hasta las instalaciones de Tránsito.
Pero esa… esa es otra historia.
