Coahuila 2026: todos en campaña eterna

“Los tiempos de Dios son perfectos”. La frase se repite en templos, velorios y sobremesas… ¿y también aplica en política? Porque en Coahuila, los tiempos divinos parecen chocar de frente con los tiempos electorales, que no son perfectos, pero sí convenientes.

La confusión llegó primero. Y con ella, a muchos se les borró la sonrisa… o al menos la pausaron, al creer que el cierre del registro de coaliciones —viernes 30 de enero— significaba que los funcionarios que irán de candidatos debían dejar ya su cargo. Pero no. Este límite solo servía para calentar el proceso, no para bajarse de la nómina. Por eso, durante dos días, a las afueras del Instituto Electoral de Coahuila, en Saltillo, volvió a pasar lo inevitable: todos están en campaña abierta.

Primero fue la alianza PRI–UDC y este jueves Morena–PT. A diferencia de la primera, esta segunda coalición sí trajo a sus liderazgos nacionales; mientras que en el PRI prefirieron que no viniera Alejandro “Alito” Moreno, bajo la lógica de que resta más de lo que suma. El evento fue encabezado por Carlos Robles, acompañado del único líder local de la UDC, Lenin Pérez. El problema no es la ambición; el problema es el calendario… y la nómina. Hubo felicitaciones en modo borrador para quienes creían que ya se iban, pero no; tendrán que esperar un mes más para los abrazos hipócritas y las frases de cajón dichas con la esperanza de que ya no regresen.

En ese ambiente, en Coahuila volvió a confirmarse lo obvio: todos están en campaña cínica, aunque legalmente todavía no deberían. Hay recorridos, propaganda, afiliaciones “espontáneas” y futuros candidatos presentados como si ya lo fueran. El problema no es la ambición; el problema es el calendario… y la nómina.

A esta columna, los propios “aspirantes” lo confirman sin rubor: “déjame cobrar dos quincenas más”, “¿ya sabes contra quién voy?”, “primero hay que ganar”. El intercambio es claro: la ley va detrás del sueldo. La legalidad entra cuando conviene. Del lado del PRI, sigue pendiente la titularidad del Distrito 08, una posición que —como se repite en corto— definirá el gobernador. En Morena–PT no han dicho quiénes acompañarán a los coordinadores de distrito, mientras que en el PAN siguen rascando el padrón —o rifando celulares— para completar candidaturas.

La regla es clara: quien quiera ser candidato debe separarse del cargo. No hay doble nómina moral ni campaña con sueldo público. En los chats ya se reconoce lo inevitable: liderazgos inconformes, amenazas de fuga y reparto anticipado de cargos que todavía no se ganan.

Todo el tiempo están en campaña abierta. Usan vehículos oficiales, organizan actos simulados y presentan a futuros candidatos como jornadas de afiliación”, denuncian coordinadores distritales. En la 4T aprendieron bien del PRI: disfrazar campañas, estirar tiempos y mover estructura sin llamarle campaña. Hoy no son precandidatos, son “coordinadores de distrito”, con chaleco guinda o verde según el día. La figura posiciona, pero no cumple la ley.

Para quienes no tienen cabida en ningún partido, la ley ofrece la vía independiente, pero no es gratis ni simbólica: manifestación de intención del 31 de enero al 14 de febrero, recolección de firmas del 25 de febrero al 20 de marzo. Sin firmas, no hay boleta. Sin estructura, no hay candidatura.

El calendario no es opinable: precampañas el 1 de marzo, separación del cargo el 28 de febrero, registro de candidaturas del 25 al 29 de abril, campañas a partir del 5 de mayo y elección el 7 de junio. Mientras tanto, muchos siguen cobrando como si esas fechas no existieran.

Y la confusión no termina. Desde hace meses ya hay campañas rumbo a alcaldías 2027 y a la gubernatura 2029. En Morena, para Torreón se mueven Shamir Fernández y Luis Fernando Salazar; también Cecilia Guadiana, Alfonso Cepeda y Ricardo Mejía Berdeja, quien ya avisó que romperá la alianza si no lo dejan pasar. Si la reforma exige mujer, aparece Tania Flores, alcaldesa de Múzquiz.

En otros partidos, para Torreón suena Memo Anaya por el PAN; en el PRI se mencionan Hugo Dávila, Felipe González y Verónica Martínez. Para la gubernatura, los delfines del gobernador ya se mueven: Federico Fernández, Gabriel Elizondo y, si toca mujer, Luz Elena Morales.

Así que usted siga confundiéndose. Aquí, entre campañas adelantadas, cargos que no se sueltan y calendarios ignorados, nadie sabe quién es candidato a qué… pero todos cobran como si ya lo fueran.

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