
Canal 28 Torreón TV: luces nuevas, viejas mañas

Que el lanzamiento de Canal 28 de Torreón TV estaba tan cacareado que ya parecía iba a salir por el canal de desagüe: tan apantallado de pasar por tantas manos. Este lunes, por fin, se inauguraron las instalaciones que desde hace meses sólo esperaban la presencia del gobernador para el corte de listón. Manolo Jiménez no estuvo, pero sí su segundo político —hablando en términos de protocolo—: Diego Rodríguez , no precisamente de la querencia del alcalde Román Cepeda. Este nuevo proyecto de comunicación de carácter cultural, hoy dirigido por Carolina Negrete, es un dato político en sí mismo. Bien por la presencia de una mujer al frente. Pero en la tele pública el aplauso dura lo que dura la prueba de independencia. Y esa prueba se rinde al aire, no en los pasillos.
En los corrillos del gremio se recuerdan episodios previos de Carolina Negrete en comunicación institucional. En su paso por SIMAS, en tiempos de Eduardo Olmos como alcalde, su cese fue fulminante; sólo la aguantaron un año y medio ante quejas directas —como las del entonces gerente Jesús Campos— po su r trato ríspido, políticas de puertas cerradas y bloqueo de información a medios, además de tensiones con perfiles técnicos que no compartían su estilo de operación. La presencia de Carolina este lunerssorprendió a propios y extraños, pues su cargo colgó de un hilo durante varios meses tras la salida de Armando Cobián, quien fue quien la llevó y hoy ni la palabra se dirigen. Los ahí presentes dicen que Carolina no dejaba operar a quien era director general de Radio y TV, Luis Guillermo Hernández, y aun así se negaba a irse; incluso se decía que ni en nómina estaba. Versiones del gremio apuntan a que ella y su cercanía con el periodista dueño del portal Abrelatas, de apellido Garza —hermano de un compadre del jefe de Comunicación Social, Yohan Uribe #LordFragmentado— se alinearon para “pisar” a Luis Guillermo, quien pertenece al grupo de Brecha Comunicaciones, al que Uribe ha intentado desbancar; además, se trata de un grupo más cercano a Saltillo que al cepedismo. También trascendió que Carolina Negrete, aun sin ser la directora oficial, ya había generado tensión al despedir hace una semana al periodista con experiencia y exfuncionario Ricardo Rodríguez, quien había sido llevado por Luis Guillermo; el movimiento no prosperó y Ricardo regresó.
Los funcionarios presentes en la inauguración llegaron con cierta cautela; no faltó quien bromeara con llevar morralla y billetes de 20 pesos, ante la fama que circula en pasillos: cobros por entrevistas y personajes que se enquistan en nóminas municipales de varias administraciones, “exigiendo apoyos” aun sin medio propio.
Aquí entra la línea roja legal que nadie puede cruzar, por más músculo político que tenga: la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) obliga a los concesionarios de uso público a respetar derechos de las audiencias, pluralidad y la distinción clara entre información y propaganda. “La Ley prevé los derechos de los usuarios y las audiencias… para contribuir a los fines y al ejercicio de los derechos establecidos en los artículos 6°, 7°, 27 y 28 de la Constitución”, establece el marco constitucional que rige a los medios públicos. Los Lineamientos Generales sobre Derechos de las Audiencias del IFT son todavía más explícitos: se prohíbe la transmisión de publicidad o propaganda presentada como información periodística o noticiosa. Y los artículos 256 y 258 de la LFTR blindan a la audiencia frente a contenidos engañosos o disfrazados y exigen información veraz y oportuna.
Canal 28 «no puede» ser el canal del alcalde. Si la agenda del Ayuntamiento de Cepeda se vuelve la columna vertebral del noticiario sin contraste crítico, el medio público pierde su razón de ser. El reto para Carolina Negrete es doble: blindar al canal de la tentación propagandística en año eelectoral y construir una cultura interna de respeto y puertas abiertas que desactive los rumores del gremio, además de prepararse para las nuevas formas de comunicar en un contexto donde la gente consume cada vez menos televisión tradicional.
La tele pública no se legitima con nombramientos; se legitima con contenidos. Y en política local, quien controla la narrativa controla la ventaja. Por eso la ley existe: para que la pantalla no se convierta en mitin. Torreón TV puede presumir buenos elementos, pero falta ver si son a prueba de gritos por parte de jefaturas sin experiencia. Ojalá este nuevo estudio no termine heredando las viejas mañas del micrófono rentado, donde la “sobremesa” se confunde con la entrevista y el sobre amarillo pasa primero que la pregunta.
