Candidaturas de sangre: el negocio familiar del Distrito 08 en Torreón

En el Distrito 08 por una diputación local en Torreón, la política se mueve en modo escaparate: regidores hoy, candidatos mañana. La narrativa de renovación, paridad y juventud suena moderna, pero la mecánica sigue siendo vieja: apellidos que empujan, padrinazgos que abren carriles y carreras exprés que se venden como mérito propio. No es pecado nacer en el privilegio; el problema es usarlo como atajo político y presentarlo como si fuera trabajo de calle.

La primera fractura llegó en la 4T. Ricardo Mejía Berdeja impuso a Luis Ortiz, hijo de Severo Ortiz, su operador de cabecera y suplente en el Congreso. Pese a que en encuestas internas apenas alcanzaba el 1% de intención, fue designado candidato. La decisión detonó la renuncia de Gerardo Calvillo y la ruptura del petismo local. La encuesta marcó una cosa; el padrino decidió otra.

En el PRI, el distrito quedó en suspenso tras romperse la alianza que lo había “reservado” para Gerardo Aguado (PAN). Las reglas de paridad obligan a postular mujer menor de 30 años, dejando fuera a varias regidoras. El filtro dejó dos cartas: Ximena Villarreal Blake y Miroslava Muñoz, esta última cercana al equipo del gobernador Manolo Jiménez. Todo apunta a que será Ximena quien abandere, respaldada por su padre, Lauro Villarreal, aliado de Román Cepeda y hoy titular de la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento.

El D08 no es solo el “norte bonito”. Mezcla fraccionamientos de alta plusvalía con ejidos donde pesan el agua, la tierra y la seguridad. Quien haga campaña solo para la vitrina urbana pierde media elección sin notarlo.

El señalamiento de “nepobaby” no es condena automática, pero sí se vuelve lastre cuando la candidatura parece heredarse más que construirse. Paridad y juventud suman; no sustituyen territorio ni liderazgo propio.

En el PT, Luis Ortiz intenta capitalizar el hartazgo, pero sin estructura territorial ni liderazgo visible, la consigna se queda en consigna. En Cabildo, su papel ha sido discreto: oposición que levanta la mano más que construir agenda.

En la baraja también figuran Felipe González, suplente de Hugo Dávila; Héctor Estrada, impulsado desde el cepedismo; y Rodrigo González, cercano a Palacio Rosa. Orbitan operadores como Pepe Gámez y Yohan Uribe. El fondo es el mismo: en Torreón, la política municipal sigue operando como negocio familiar sin membrete.

En el Distrito 08, más que candidatos, compiten clanes.

❓Preguntas Oficiosas

❓Prometen “cerrar filas” en el gabinete de Torreón, pero no hay fecha ni agenda, ya que Román Cepeda estará fuera toda la semana. En política, el vacío de mando se nota; en Torreón, ya es costumbre. Y en año electoral, se castiga. El desgaste del gobierno municipal no se corrige con frases: se corrige con calendario, responsables y resultados medibles. Si el mensaje es orden, la señal debe ser presencia. Lo demás es ruido… y la factura llega en campaña.

¿❓Quién autorizó que Román Cepeda Jr. siga entrando al olvidado Edificio Coahuila y con qué encargo formal? Ahora lo acompañó la exregidora Elba Alba, quien habría tenido que interrumpir “sus cursos” —no sabemos si de macramé o de tejido— con los que se justifica su cargo como tercera directora de la Jefatura de Gabinete. ¿Dónde están el programa, el calendario y los resultados?

Con Hugo Dávila moviéndose al Distrito XI, ¿quién queda a cargo del programa Mejora en Torreón? Se dice que José Inés Sánchez de manera interina, aun cuando arrastra pendientes. ¿Y quién se quedará con “las llaves” del inmueble? David Flores Lavenant insiste en tenerlas, pero en Saltillo no cae bien su trato hostil. ¿Por qué sostener un perfil que fractura en un espacio que pide conciliación?

En política, las puertas que se abren sin nombramiento oficial no son detalles administrativos: son mensajes de poder. Y esos mensajes, en año electoral, se leen con lupa.

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