
PRI acomoda piezas; pero el cierre puede cambiarlo todo

EEn política nadie suda gratis. Y en Torreón, los coordinadores que ya se sienten candidatos a diputaciones locales comenzaron a prender el fuego antes de que suene el silbatazo oficial. Uno que ya prendió en la mecha por el Distrito 09 fue Antonio Attolini de Morena, al cuestionar que, mientras en San Lázaro se discutía una de las reformas laborales, una diputada federal del PRI decidiera no asistir para aparecer en el izamiento de bandera en Plaza Mayor.
El señalamiento apuntó directo a Verónica Martínez, quien optó por acompañar al alcalde Román Alberto Cepeda y al gobernador Manolo Jiménez. No parece un reclamo estrictamente legislativo: la disputa real se perfila por la curul del 09. En tiempos preelectorales, las ausencias pesan tanto como las presencias, y cada fotografía manda mensaje.
Por la mañana, durante el izamiento de bandera en Plaza Mayor de Torreón, el protocolo se cumplió con puntualidad institucional: bandera, banda de guerra, discursos y saludo oficial. Pero la política rara vez está en el micrófono; suele estar en las sillas… y en los pasillos. La regidora Ximena Villarreal llegó cuando el acto ya había iniciado. Su lugar estaba ocupado y, ante la prisa por no quedar fuera del encuadre, su asistente intentó colocar una silla en el pasillo, generando reclamos por acomodos y por obstruir el paso. El episodio dejó gestos incómodos y el clásico “acomódense como puedan”: llegar tarde no solo altera la logística; exhibe el apuro por no quedar fuera de la foto.
También se observó a Elba Alba, exregidora y hoy becada de la Jefatura de Gabinete como tercera directora general. En pasillos se comentó lo evidente: su presencia se activa solo cuando el gobernador entra en agenda; la puntualidad mejora y la primera fila aparece. El reflector estatal ordena presencias, y cuando el reflector se enciende, los reacomodos suelen anticiparse. No pasó desapercibido que buscara cercanía con liderazgos de la Sección 38 del SNTE, de donde salió hace cuatro años de secretaria a regidora; la política, cuando regresa al origen, suele hacerlo con cálculo.
Paréntesis. El área de medios se tensó: reporteros acreditados compartieron espacio con asistentes de regidores, celular en mano y sin gafete. La cobertura se desordena cuando la autoridad no pone límites y el encuadre se vuelve botín. Resultado: pasillos congestionados, reclamos discretos y la sensación de que el protocolo importa menos que la foto.
La agenda de este martes del gobernador Manolo Jiménez en Torreón fue intensa y no solo para actos cívicos ni para enfundarse el chaleco verde y posar para la unidad. Al mediodía fueron a Ciudad Nazas, donde casi todos se pusieron el chaleco —aunque a algunos municipales les provoque urticaria— porque en política, para acordar, hay que ceder. Por la tarde, en la macrobrigada del ejido La Concha, el espaldarazo se dio sin decirlo: perfiles que rara vez pisan territorio aparecieron puntuales, atentos al saludo y al encuadre.
Ahí se vio a la regidora Ximena Villarreal, sentada nerviosa junto al gobernador. El detalle no fue menor: su padre, Lauro Villarreal, se mueve entre dos aguas —Torreón y Saltillo—, y el encuadre no fue casual. La escena confirmó lo que ya se comentaba en corto por el Distrito 08: los suplentes para los cuatro distritos de Torreón ya están “hasta ahorita” definidos contrarreloj. El 28 de febrero es la fecha límite para que quienes aspiren pidan licencia.
Las más ganonas del reacomodo han sido regidoras jóvenes del Cabildo de Torreón. En el Distrito 08, la compañera de fórmula de Ximena sería Miroshlava Muñoz, cercana al grupo de Manolo en Torreón. En el Distrito 09, la suplente de Verónica Martínez sería Karla Centeno (¿casualidad que la última rueda de prensa de Verónica fuera en un restaurante de Galerías, vinculado al entorno familiar de los Centeno, porque se sabe que a Vero no le gusta invertir ). En el Distrito 10, Felipe González mantiene acompañamiento de Héctor Estrada, pese a resistencias en Saltillo. Y en el Distrito 11, Hugo Dávila caminaría con R el director del Centro de Convenciones, Rodrigo González, perfil cercano a la estructura estatal.
Con el tablero en movimiento, también importan los operadores de campaña. Por el 08, se menciona a Lauro Villarreal; por el 09, suenan perfiles con oficio territorial como Javier Armendáriz; por el 10, el músculo operativo sigue saliendo de la Presidencia y del piso de la Jefatura de Gabinete, donde se menciona a Ariel Martínez; y por el 11, la operación se alinea con Neto Cepeda, quien carga con Pepé Ganem y Yohan Uribe.
En política local, el operador no debería lucir; decide y distribuye los apoyos. El calendario del Instituto Electoral de Coahuila (IEC) para el proceso local 2025–2026 marca precampañas en marzo, campañas en mayo y elección el 7 de junio de 2026. La regla de equidad es simple: quien ejerce un cargo público y pretende ser candidato debe separarse del cargo antes de hacer proselitismo.
Para frentes como PRI–UDC, donde hay perfiles que alternan cargos y aspiraciones, el suplente es ajedrez puro: si entra a cubrir una licencia y también quiere competir, licenciarse en febrero no es elegancia política; es seguro jurídico. El calendario no negocia.
Hay una pieza chica que mueve el juego grande: los suplentes. Cuando el titular pide licencia para competir, el suplente entra al cargo. Y si ese suplente también quiere jugar la elección, el reloj corre en su contra.
Advertencia: faltan dos días y del plato a la boca se cae la sopa, ya ha pasado, así que nadie se ilusione.
