
8M:¿Las mujeres ya no lloran… o ya no las escuchan?

“Shakira – Las Mujeres Ya No Lloran – Zócalo”, escribió la presidenta Claudia Sheinbaum en su cuenta oficial al celebrar el concierto masivo en la capital, en la semana previa al 8M. La frase es potente, mediática, emocional; funciona en el espectáculo. Pero el 8 de marzo no es espectáculo: es memoria, es exigencia y es evaluación pública del Estado. Mientras el mensaje oficial apelaba a la celebración, los feminicidios de Kimberly y Karol, así como la localización de Alondra tras su desaparición, recordaban el contraste: la realidad no cabe en un eslogan.
En paralelo, mientras desde el poder se comparten mensajes optimistas, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó 54 feminicidios en enero de 2026. Son cifras oficiales. No son narrativa. Son vidas truncadas. Y cuando el foco se mueve al norte del país, el panorama no se vuelve más amable.
En Durango, la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres permanece activa desde 2018 en 16 municipios, incluidos Gómez Palacio y Lerdo. En enero de 2026 se registraron tres feminicidios en la entidad. La alerta no es un trofeo institucional; es el reconocimiento de que la violencia persiste y de que las medidas implementadas no han sido suficientes para erradicarla.
En Torreón, la herida del 8M 2024 sigue abierta. La Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila emitió la Recomendación 12/2025 por agresiones contra manifestantes. El Ayuntamiento la aceptó. Sin embargo, la disculpa pública formal continúa pendiente. Incluso el entonces jefe policiaco, César Perales, ya no se encuentra en el cargo. Aceptar una recomendación implica cumplirla. Cuando su ejecución se posterga, el mensaje institucional también comunica, aunque no haya conferencia que lo explique.
En materia de incidencia, Torreón pasó de dos feminicidios en 2023 a alrededor de ocho en 2024, colocándose entre los municipios con mayor registro en el estado. En 2025 hubo una disminución en Coahuila, es cierto. Pero bajar números no equivale automáticamente a desmontar las condiciones estructurales que permiten la violencia: impunidad, procesos tardíos, protección insuficiente y una cultura institucional que con frecuencia reacciona tarde.
En Gómez Palacio, la administración encabezada por Betzabé Martínez Arango enfrenta un escenario complejo. Además de los tres feminicidios registrados en lo que va del año en la entidad, existe una denuncia por presunta violencia vicaria contra el síndico Juan Francisco González Díaz, presentada por Carla Crispín, acompañada por la colectiva Revolucionarias de La Laguna. Hay carpeta de investigación. Hay exposición pública. Hay un señalamiento que debe atenderse con seriedad y sin linchamientos mediáticos.
El funcionario tiene derecho al debido proceso. La administración tiene responsabilidad política. Sostener o separar a un servidor público bajo señalamiento no es un gesto personal; es una decisión institucional que comunica prioridades y coherencia frente a la agenda de género.
También en Torreón han surgido señalamientos públicos. Durante las marchas del año pasado en Saltillo y Torreón, colectivos feministas expusieron denuncias contra diversas figuras políticas y funcionarios. Entre los señalados se mencionó al diputado federal Antonio Castro; al diputado local Antonio Attolini , quien fue aludido públicamente por la senadora Cecilia Guadiana; y al director de Comunicación Social del municipio de Torreón, Yohan Uribe, #LordFragmentado. Además, dentro del Ayuntamiento se han señalado presuntos casos de hostigamiento laboral enque involucran a la jefa de prensa de Comunicación Social y a reporteras de medios públicos.
Todo señalamiento debe investigarse con apego a derecho, garantizando defensa y protección a posibles víctimas. La violencia no desaparece por el género de quien la ejerce. Si existe abuso de poder, debe investigarse. Si existe hostigamiento, debe sancionarse. Si existe omisión institucional, debe corregirse. La perspectiva de género no exime responsabilidades; las vuelve más estrictas.
“Las mujeres ya no lloran”, dice la canción. Pero en México hay madres que buscan a sus hijas, mujeres que enfrentan procesos judiciales desiguales y víctimas que esperan medidas de protección que lleguen antes de que sea demasiado tarde. El 8 de marzo no es una fecha para discursos cómodos. Es un corte de caja.
La Laguna llega a este 8M con alerta activa en Durango, solicitud estancada en Coahuila, disculpa pública pendiente en Torreón, denuncias por presunta violencia vicaria en Gómez Palacio y feminicidios que siguen ocurriendo. No es un escenario para triunfalismos. Es un escenario para asumir responsabilidades con datos, presupuesto, seguimiento y resultados verificables.
Aquí no se trata de centrar el debate en monumentos intervenidos durante una marcha. Los espacios públicos pueden restaurarse en semanas. La confianza social tarda años en reconstruirse. Las mujeres no están llorando menos: están denunciando más, exigiendo más y observando con miedo.
Y el poder —municipal, estatal y federal— ya no puede responder con canciones. Tiene que responder con hechos.
PREGUNTAS OFICIOSAS

❓¿En Saltillo realmente pasó inadvertido el espaldarazo exprés de Alejandro “Alito” Moreno a Román Alberto Cepeda en la plenaria nacional del PRI, donde sin decirlo abiertamente dejó entrever un posible futuro rumbo a la gubernatura, o encendió alertas en la cúpula cercana al gobernador al punto de revisar quién produjo el video y quién instruyó su difusión desde cuentas oficiales —y otras no tan institucionales—; fue espontáneo el momento o, como apuntan versiones internas, estuvo operado por Pepé Ganem para que pareciera orgánico, porque en política lo que luce natural casi siempre tiene productor?
❓¿Durante la firma del convenio entre el IMPLAN Torreón y la Ibero, la reportera Abril Castro, de Radio Torreón y Torreón TV, fue increpada con insultos y amenazas por la segunda de Comunicación Social, jefa de prensa #LadyFayuca, por llegar unos minutos tarde, sumando ya tres comunicadoras subordinadas maltratadas en este año—incluida una con manotazo— y una cuarta periodista de Saltillo el año pasado, que derivó en denuncia formal, mientras el discurso institucional presume erradicar la violencia contra la mujer; quién protege a las reporteras cuando el señalamiento apunta hacia dentro del propio ecosistema institucional y el silencio oficial también comunica?
❓En el PRI Coahuila, tras la virtual postulación de la exregidora Ximena Villarreal en el Distrito 08 de Torreón y bajo el mandato de la ley electoral, ¿deben mantener coherencia política designando una suplente menor de 30 años pero que esta si conozca la estructura territorial —sobre todo en ejidos y sectores populares— y no solo cuota? ¿O bastará con cubrir el requisito formal aunque llegue en Tesla regalado, sin haber caminado nunca una colonia ni tocado una puerta en campaña? Y entonces, en un partido que presume cuadros y militancia territorial, ¿de dónde la sacarán?
