«Mira al pajarito», la imagen que define quién gana y quién pierde

En la política actual, las imágenes ya no acompañan el mensaje… lo sustituyen. Una fotografía bien encuadrada puede construir liderazgo; una mal proyectada puede exhibir debilidad sin necesidad de una sola palabra. Hoy no gana quien mejor explica, sino quien mejor se ve. Y en esa lógica, esta semana dejó claro que la disputa política en La Laguna ya no solo se libra en territorio o en discurso, sino en el terreno más inmediato y brutal: la percepción. Porque en redes, la gente no analiza… reacciona.

Ahí está el caso que encendió la conversación: la comparación difundida por el diputado morenista Antonio Attolini, en su ruta hacia el Distrito 09. No fue una publicación inocente, fue una jugada de comunicación política. De un lado, compartió una imagen de su contrincante del PRI, Verónica Martínez, que a simple vista podría parecer producto de inteligencia artificial… pero no: fue una imagen real publicada por ella misma. En ella se le observa dando un discurso frente a un público de lado, con asistencia presente y ordenada, pero con un lenguaje corporal que no acompaña: atención dispersa, posturas cerradas, poco enganche emocional. Hay estructura, sí… pero la conexión es limitada. Del otro lado, Attolini contrasta con una imagen propia: público de frente, brazos arriba, participación activa. No solo escuchan, reaccionan. La conclusión es directa: hay gente… pero no necesariamente convencimiento. Incluso el manejo visual —desenfoque y reducción de logotipos de Morena— apunta a cuidar la narrativa y evitar que se perciba como acto anticipado de campaña, presentándolo como reunión de afiliación. Y en política, eso lo cambia todo: el control llena sillas… pero la emoción llena urnas.

Del otro lado, el PAN Coahuila realizó este martes una rueda de prensa que confirma el mismo patrón desde otro ángulo. Elisa Maldonado, presidenta estatal, al centro; cuadros alineados detrás, incluso perfiles laguneros que reflejan tensiones internas más que cohesión. Marcelo Torres Cofiño, con gesto serio e incómodo; Guillermo Anaya, distraído; y el diputado Gerardo Aguado, en bloque aparte. Todos en la misma foto… pero no necesariamente en la misma sintonía. El discurso habla de apertura con 28 aspirantes “ciudadanos”, ante la falta de simpatizantes blanquiazules, cifra que —para todo el estado— resulta limitada. Coahuila se vuelve experimento del PAN nacional, revelando más necesidad que fortaleza. En la forma, todo correcto; en el fondo, rígido: manos al frente, rostros contenidos, cero espontaneidad. Es un partido que se organiza… pero que todavía no conecta. El mensaje dice “ciudadanía”; la imagen sigue diciendo “estructura”. Y en campaña, esa distancia se paga.

Pero si una imagen construye, una ausencia también comunica. En la reunión de seguridad encabezada en Torreón por el fiscal de Coahuila, Federico Martínez, donde estuvieron alcaldes de la región Torreón y Lerdo, hubo una figura que no apareció en las imágenes: la alcaldesa de Gómez Palacio, Betzabé Martínez. La explicación puede ser logística —llegó tarde—, pero la lectura política es inmediata: quien no sale en la foto, no está en la conversación. En tiempos donde el encuadre define relevancia, no aparecer es ceder espacio. Y en política, el espacio que se deja… alguien más lo ocupa.

Y para cerrar la semana, otra imagen —o mejor dicho, varias pantallas— terminó de retratar el momento: la sesión virtual de Cabildo en Torreón. Regidores conectados desde habitaciones, autos, fondos improvisados; algunos incluso en contextos que sugieren descanso. La institucionalidad convertida en trámite digital. El contraste es inevitable: el alcalde presente en esa sesión remota… pero ausente en la brigada matutina convocada de último momento, con avisos tardíos y evidente desorden operativo. La imagen final es contundente: una administración que aparece donde puede… pero no siempre donde debe.

Así está hoy el tablero: unos proyectan estructura sin emoción, otros emoción con narrativa, algunos ni siquiera presencia. Porque en esta nueva política, la realidad importa… pero la imagen decide. Y aquí se cumple una regla que no está en la ley electoral, pero sí en la práctica diaria: el que no comunica, desaparece… y el que se ve mal, pierde antes de empezar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *