
Guerra del agua en Torreón: fallas en pozos, contratos y crisis política

Hay guerras que no se declaran… pero se sienten. En Torreón, la del agua ya comenzó. Y antes de hablar de política, hay que hablar de mantenimiento. Porque cuando no se da mantenimiento a los pozos, la extracción se desploma: un sistema que debería producir 50 litros por segundo puede caer hasta 15. No es discurso, es mecánica. Son equipos que operan entre 300 y 450 metros de profundidad, donde las flechas se desgastan, los tazones se perforan por la fricción con la arena y el agua que debería subir… termina regresando. La bomba, lo visible, no es el problema; el desgaste está abajo, donde no se ve, pero donde todo se define. Y ese desgaste hoy ya se traduce en colonias sin agua, baja presión y fallas constantes, como las reportadas en el pozo 76, que afecta sectores del oriente de la ciudad.
Pero aquí entra el dato clave: el SIMAS Torreón sí tiene identificado el problema. Existe una licitación pública —LO-64-018-805035997-N1-2024— para el diagnóstico y rehabilitación de 40 pozos, lo que implica contratos asignados, empresas ejecutoras y recursos comprometidos. Y ahí está el punto que incomoda: si hay contrato, hay responsables. Porque si bien SIMAS es el organismo operador, también existe una corresponsabilidad directa de las empresas encargadas del mantenimiento, supervisión y ejecución de esos trabajos. Cuando el servicio falla pese a tener contratos activos, la pregunta ya no es técnica… es de cumplimiento. ¿Quién ejecuta?, ¿qué avances hay?, ¿qué resultados concretos se pueden medir? Porque cuando el mantenimiento existe en papel pero no en campo, la crisis deja de ser desgaste natural… y se convierte en falla estructural compartida.
Y en ese contexto aparece el segundo nivel, el que rompe la narrativa. El comunicado de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) no es un aviso cualquiera: es una señal institucional. Reconoce fallas, suspende actividades y exhibe la fragilidad del sistema desde dentro. Cuando una institución que forma parte del mismo entorno político reconoce públicamente el problema, lo que ocurre no es técnico… es político. Porque significa que la crisis ya no se puede contener. Dicho claro: cuando los propios señalan la falla, el discurso oficial se rompe.
Y mientras eso pasa, el silencio del Ayuntamiento de Torreón pesa. Decidieron tomar las riendas de la comunicación de SIMAS, siendo una paramunicipal con supuesta autonomía, pero no han tenido la capacidad de responder Y eso también es negligencia. No comunicar en medio de una crisis así no reduce el problema… lo amplifica. Porque en política, el vacío no dura: alguien lo ocupa.
Y ahí es donde entra Morena, como oposición y en plena antesala electoral, que ha sabido leer el momento. Figuras como Antonio Attolini Murra han optado por llevar agua a colonias, en una estrategia que atiende la urgencia, pero no resuelve el fondo. Porque repartir agua no sustituye reparar pozos… pero sí construye presencia. A eso se suman Luis Fernando Salazar Fernández, Shamir Fernández Hernández y Cintia Cuevas, estos dos últimos también impulsando posicionamiento político. Hay base social, sí. Pero también hay oportunidad política. Mientras tanto, los aspirantes del PRI observan a la distancia, con poco margen de reacción en un escenario que ya se mueve en clave electoral.
Y ahí está el punto de quiebre. Cuando el agua no llega por infraestructura, empieza a llegar por decisión. Y cuando llega por decisión, alguien controla. La llamada “guerra del agua” no es exageración: es el momento en que un derecho básico deja de depender de un sistema… y empieza a depender de una estrategia.
En Torreón, el agua no solo falta… también tiene contrato. Y cuando hay responsables en papel, pero no resultados en la red…
la crisis deja de ser técnica. Se vuelve compartida.

Preguntas oficiosas:
¿PRI en Coahuila: estrategia firme… o vienen más sorpresas?
La pregunta que ronda —y que pocos se atreven a decir en voz alta— es simple: ¿habrá cambios reales o todo seguirá igual? Porque mientras la dirigencia guarda silencio, entre los todavía sobrevivientes del PRI la expectativa no gira en torno a renovación… sino a confirmación. Nombres ya conocidos vuelven a acomodarse en la mesa como si el tablero no hubiera cambiado: Verónica Martínez con Lorena Safa (09); Felipe González con Héctor Estrada (10); Hugo Dávila con Karla Centeno (11); y Ximena Villarreal (08), con una “sorpresa” femenina que —dicen— destacará por su experiencia en la estructura.
Pero la duda de fondo no es quién va… sino quién decide. Desde Saltillo se teje la selección bajo la lógica de las confianzas, mientras en La Laguna perfiles cercanos al grupo de Román Cepeda se adjudican el control. El ruido crece: desde la “tierra del pan de pulque” soltaron sin filtro —“pura ridiculez y malandros”—. El clima es claro: más intriga que estrategia, más control que apertura. La pregunta sigue viva: ¿proyecto político… o reparto de posiciones?
¿El PAN ya tiene candidatos… pero no tiene calle?
El PAN ya definió perfiles y salió a territorio con figuras como Jorge Zermeño y Sergio Lara, pero la duda es si realmente conectan con la gente. Porque en política no basta con estar… hay que llenar y convencer.
Las imágenes que difunden lo confirman: eventos deslucidos, baja convocatoria y poco ánimo. La frase que circula lo resume todo: “reúne más gente un perro atropellado en la Alameda que un evento del PAN”. Cruda, sí… pero en política, la percepción manda.
¿No que no tronabas, pistolita?
El alcalde de Piedras Negras, Jacobo Rodríguez —petista vuelto morenista— pasó de la crítica a los apoyos del Gobierno de Coahuila… a la alineación política. Hoy enfrenta una realidad incómoda: más de 2 mil empleos faltantes y sin señales claras de gestión económica. La duda es directa: ¿era discurso… o convicción?
Y este lunes quedó la imagen: en evento con el gobernador y la estructura de Mejora, Jacobo Rodríguez se puso la gorra verde, al estilo de Román Cepeda —el del “chaleco incómodo”—. Porque cuando el poder aprieta, la congruencia se ajusta. ¿Cambio de estrategia… o simple adaptación?
