
“Casi arrancan las elecciones”: PRI Torreón se adelanta… con ausencias y fisuras internas

Y empezó el show. El PRI Torreón inauguró su ruta rumbo a las elecciones de diputados locales —aunque pareciera que llevan una eternidad—. El contraste lo marcó Morena, que desde noviembre comenzó a mover sus piezas, presumiendo figuras y marcando agenda. Pero, como en el deporte, el PRI intentó recuperar terreno… al menos en la foto.
El escenario fue el Bosque Urbano de Torreón. Y, como suele pasar en la política local, lo importante no estuvo en el templete, sino en las ausencias, los saludos fríos, los abrazos calculados, las porras y las sillas. Porque en estos eventos no se mide solo quién habla: se mide quién llega, quién sube, quién aplaude, quién se queda abajo… y quién, de plano, manda representante.La presentación de los candidatos laguneros a diputsdos locales —con suplentes, operadores y los infaltables achichincles que ya se sienten diputados, como algunos del equipo de Felipe González, que se asumen como tales y hasta promueven videos como influencers, con chistes misóginos y lujos que ni su candidato tiene o no presume tanto— dejó una conclusión incómoda: el PRI Torreón intentó mostrar orden y músculo, pero lo que realmente exhibió fue la fotografía de sus equilibrios internos… y varias costuras abiertas.
La ausencia más evidente fue la del primer priista de Torreón: el alcalde Román Alberto Cepeda no asistió. En su lugar acudió el secretario del Ayuntamiento, Eduardo Olmos, incluso mencionado como su representante. Y en política, eso no es menor. Si el objetivo era mostrar músculo partidista, la silla vacía del alcalde terminó diciendo más que cualquier discurso. Más aún cuando sí hubo presencia de directores municipales. La lectura fue inevitable: no fue falta de agenda… fue decisión.
El evento contó con la presencia de la dirigencia estatal, encabezada por Carlos Robles Loustaunau, junto con Diego Rodríguez, secretario de Acción Electoral, quienes tomaron protesta a perfiles de Torreón como Verónica Martínez (Distrito 10), Hugo Dávila, Felipe González y Ximena Villarreal. También hubo dos agregadas: Cristina Amezcua (Distrito 04) y Sol María Luna (Distrito 07).
Más allá del protocolo, hubo escenas que explican la política real. La coordinadora regional de Educación, Flor Rentería, llegó temprano, ahora sí para agarrar silla; no como la que le negaron cuando fue a Saltillo a intentar posicionarse en la jugada electoral. No lo logró del gobernador no la eligió, ni por tantas colecciones de selfies con él, para colocarla como suplente en el Distrito 08. Para esa posición eligió a una mujer con experiencia y prudencia: la maestra Ruth Idalia Ysais.
Al evento también llegaron puntuales varios directores que sí cumplieron con el código de vestimenta en color blanco; solo el director de Obras Públicas, Juan Adolfo Von Bertrab Saracho, rompió la línea con colores de primavera. Pero quien pasó como sombra fue el director de Comunicación Social, Yohan Uribe, quien llevaba vestimenta estilo táctica en color negrs y gorra, como si estuviera infiltrado.Hasta la regidora que no quiso ser suplente, Miroslava Muñoz, hizo presencia. También hubo funcionarios municipales, varios más activos en la operación política que en su función institucional. El Ayuntamiento estuvo… aunque su cabeza no.
Dicen que el “besamanos” se lo llevó el hijo del alcalde, Neto Cepeda, por funcionarios como el de Deportes, Ramón Chuffani, que sedesvivíaa ate él, cuandoo es solo un humilde operador de Hugo Dávila.
La logística mostró fallas, desorden y una operación dispersa, la coordinación se atribuyó a Fernando Villarreal, de Servicios Públicos, quien presumía control del Bosque Urbano. En la práctica, el resultado fue otro: improvisación y falta de control. Hubo escenas que lo resumen todo: los integrantes de Relaciones Públicas del municipio no conocían a los personajes de la política lagunera, por lo que se tuvo que echar mano de Claudia González, de Protección Civil del Estado, quien terminó acomodando sillas, mientras había liderazgos sin ubicación clara y asistentes dispersos.
Entre los presentes, las porras se dividieron principalmente entre Hugo Dávila (Distrito 11) y su compañera de fórmula, Karla Centeno. Otra que recibió vitoreos que sorprendieron fue la joven Ximena Villarreal, quien también marcó presencia; su padre, Lauro Villarreal, viejo operador político, estuvo con bajo perfil, a diferencia de los otros operadores, los jóvenes Ariel Martínez, Neto Cepeda y Javier Armendáriz Reyes Retana, que se mantuvieron en zonas visibles. En contraste, Lauro se mantuvo en tercera fila, con su familia, cada uno jugando su propio estilo.
Además del alcalde, se notó la ausencia de muchos priistas de vieja guardia: los de territorio, los que llenaban eventos y operaban colonias. Eso sí, hubo reapariciones. Pero un viejo priista fue Salvador Hernández Vélez, que volvió a escena. Y en política, regresar también es mensaje.
Arriba, los visibles. Abajo, los de siempre: los que han cargado campañas, lonas y estructura. La escena fue clara: nuevos en reflectores… y operadores desplazados. El PRI presume estructura, pero la estructura no vive de nombres… vive de operación.
El evento dejó otro problema evidente: la comunicación. Por cierto, un detalle que no pasó desapercibido: en algunos materiales se escribió el nombre de Ximena con “J”, cuando su “X” es parte esencial de su identidad de campaña. Error menor en apariencia, pero significativo en forma. Hoy, si no dominas la conversación digital, el evento simplemente no existe.
El evento del Bosque Urbano dejó una postal clara: el PRI Torreón sigue de pie, pero no necesariamente firme. Hay grupos, hay egos, hay operadores, hay nombres que pesan… y otros que intentan pesar. La militancia observa, los aspirantes se miden y los mensajes se mandan sin decirse.
Ahora sigue la prueba real: que el priismo logre mostrar músculo en los registros ante el IEC, en la antesala del arranque de campañas este 5 de mayo. Ahí ya no bastará la foto… habrá que demostrar operación.
Porque en política lagunera, como en las bodas familiares, todos sonríen para la foto… aunque por debajo de la mesa ya se estén disputando la herencia.
Y mientras el PRI intenta ordenarse, la pregunta queda en el aire: Morena mantiene la inercia nacional, sin dirigencia clara y con más plan que estructura; Movimiento Ciudadano empieza a asomar… ¿y el PAN?
