
De viral a burla: en Torreón la comunicación ya es “papá pidata”

No hay nada nuevo bajo el sol. La creatividad —la de verdad— no nace de inventarlo todo desde cero, sino de entender los principios básicos de la comunicación y darles la vuelta con inteligencia. Pero para eso se necesita oficio, formación… y algo que hoy escasea más que el agua en veranode SIMAS: criterio.
En política, comunicar no es subir contenido. Es construir sentido. Y ahí está el problema. El Ayuntamiento de Torreón destina entre 90 y 100 millones de pesos anuales a comunicación social. No es un presupuesto menor. Es, en teoría, suficiente para sostener una estrategia sólida, profesional y con rumbo. En la práctica, termina diluyéndose en ocurrencias que confunden impacto con improvisación.
Porque comunicar no es solo emitir. Es cómo se emite: claridad en el mensaje, coherencia con la realidad y respeto por la inteligencia del ciudadano. Cuando eso falla, no hay trend que rescate el fondo.
Y en Torreón, el fondo empieza a hacer ruido. Desde que Comunicación Social se ha impuesto en controlar las dependencias, quitándoles margen a las cabezas operativas, al afectar sus los intereses del jefe de Comunicación Social, Yohan Uribe #LordFragmentado.
Desde hace unas semanas, los videos de Tránsito y Vialidad se volvieron virales… pero no por su mensaj|. Agentes convertidos en actores, guiones forzados y una narrativa que parecía más parodA que política pública. El resultado: burla. https://www.facebook.com/share/r/17L2taGKAc/?mibextid=wwXIfr
El más reciente —musicalizado con La Incondicional— intentaba posicionar una idea sencilla: “nos cuidamos bonito”. El problema no fue la intención… fue la ejecución. Cuando el ciudadano duda si el mensaje es serio o parodia, algo se rompió en el camino.
https://www.facebook.com/share/r/1AVWfAFCtE/?mibextid=wwXIfr
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Los comentarios de los ciudadanos : lo dijeron todo, sin necesidad de análisis técnico: —“¿Cómo demonios prendió en rojo?” —“Qué bien, ellos sí prenden sus torretas” —“La mejor actuación fue el alcoholímetro” —“¿Ahora ya no hay infracciones, ahora hacen TikToks?” No es crítica organizada. Es percepción espontánea, y en comunicación política pesa más que cualquier pauta.
Aquí es donde entra el punto incómodo: copiar no es el problema. Copiar sin entender, sí.n campañas y gobiernos, replicar formatos exitosos es práctica común. Se hace para generar impacto rápido, subirse a tendencias o no quedarse atrás en la conversación digital. El detalle es que lo que funciona en un contexto no necesariamente funciona en otro.
Copiar el formato sin entender el fondo es como usar traje prestado: puede que te quede… o puede que hagas el ridículo en público.
La comunicación política no es TikTok. Usa TikTok, sí, pero no vive de él.
La diferencia está en la estrategia detrás del contenido.
Cuando no hay estrategia, pasan dos cosas: el mensaje se vuelve superficial y el receptor lo detecta en segundos.
En ese video incluso se abre otra duda: el uso de música más allá de lo permitido. No hay claridad de que exista autorización para usar una canción como La Incondicional. Puede haber creatividad en la idea, pero no necesariamente en la ejecución legal o estratégica. Y no es el único caso:. En otro video , la copia fue casi plano por plano, cambiando únicamente al conductor de hombre a mujer.
El caso no encaja como plagio directo, pero sí como una imitación estructural evidente. Torreón retoma el mismo eje narrativo que posicionó la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Juárez: mensaje breve, formato ágil, advertencia clara y tono cercano. No copia palabra por palabra, pero sí replica la lógica que hizo viral al original.
La diferencia está en la ejecución. Mientras Juárez construye contenido desde el lenguaje digital, Torreón adapta su discurso institucional al mismo molde, lo que lo vuelve rígido y menos efectivo. El resultado: uno conecta y se comparte; el otro informa, pero no trasciende.
- Y entonces viene lo inevitable: la conversación se pierde… y alguien más la toma:
https://www.facebook.com/share/r/1AVWfAFCtE/?mibextid=wwXIfr - https://www.facebook.com/reel/1836824183682712
Porque en política, el vacío narrativo no dura. Se llena. Y casi nunca lo llena quien lo dejó.
Hoy, Torreón enfrenta algo más que memes: enfrenta una debilidad narrativa en plena antesala electoral. Y eso no es un error menor… es una advertencia.
Y es que, dicen, el jefe de Comunicación, Yohan Uribe, en su afán de controlar, también intenta dominar la comunicación de los candidatos priistas a través de operadores, Así que no se sorprenda si ve a alguno de los cuatro candidatos haciendo el ridículo o copiando un spot de otra campaña.
Otros dicen que no, que para eso está la productora ARCA, donde los protagonistas ya fueron a grabar sus promos y hacer sesión de fotos. ¿Será que Uribe quiere dominar la guerra sucia? La duda es si podrá hacerlo sin el operador del que aprendió cuando ambos trabajaban para Morena: Gabriel Hernández, hoy candidato a diputado por el Distrito 09 bajo el chaleco verde del Partido Verde Ecologista.
Invertir millones en comunicación no garantiza comunicar mejor. Garantiza —eso sí— que el error se vea más caro. Porque cuando la creatividad se acaba, lo que sigue no es innovación… es ruido.
Y el ruido, en política, no informa. Confunde. Y cuando confunde… abre la puerta a lo que viene después: la guerra sucia.
Preguntas Oficiosas
¿Cuántas veces puede “arrancar” una misma obra sin que nadie se sonroje… y cuánto cuesta realmente?
El Centro Cultural del Norte en Torreón ya no es solo un proyecto cultural: es un caso de estudio en comunicación política con fechas que no mienten. La idea comenzó a mencionarse desde 2022, se integró formalmente en 2023, se anunció su arranque en mayo de 2025 y finalmente inició físicamente el 19 de enero de 2026. Hasta ahí, una ruta normal. Pero el guion cambió cuando, pese a ya existir obra en proceso, se volvió a dar un “arranque oficial” el 27 de abril de 2026 dentro del Distrito Revolución. Es decir, la obra no solo avanza por etapas… también se reinicia en el discurso cada vez que conviene. Y en medio de ese escaparate aparece otro dato clave: el costo. Porque mientras el proyecto específico del centro ronda los 90 millones de pesos, el paquete completo del Distrito Revolución se ha manejado cercano a los 200 millones.
El detalle incómodo no es técnico, es narrativo… y empieza a recordar otros antecedentes en Torreón. La lógica de anunciar, reanunciar y relanzar no es nueva: el Metrobús Laguna también pasó por ciclos de arranque, pausa y relanzamiento hasta volverse símbolo de obra prolongada en el tiempo. Hoy, el Centro Cultural del Norte empieza a generar ese eco: múltiples banderazos, cifras que crecen y preguntas que se acumulan. Entre ellas, una que ya circula en voz baja pero constante: ¿quién hizo la maqueta y cuánto costó? Porque no es menor, ni parece trabajo directo del arquitecto Antonio Méndez Vigatta, director de Cultura. En obra pública, los detalles importan tanto como los discursos. Y cuando una obra se comunica más veces de las que avanza, inevitablemente deja de ser solo un proyecto cultural… para convertirse en un caso político.
¿Verónica Martínez García busca culpables… mientras Fernando Villarreal capitaliza la audiencia?
En el arranque de registros del viernes, más allá de la foto oficial, lo que quedó fue el momento incómodo protagonizado por Verónica Martínez García, candidata del PRI–UDC en el Distrito 09. Versiones de asistentes apuntan a que se mostró molesta por no ver su nombre destacado, a diferencia de Hugo Dávila, Ximena Villarreal y Felipe González, lo que habría derivado en un trato distante hacia su compañera de fórmula, Lorena Safa, el día de su registro, a quien algunos calificaron —con ironía— como “cargabolsas”. El detalle no es menor: en política, los gestos pesan más que los discursos, y cuando el protagonismo se disputa en plena vitrina pública, lo que se exhibe no es fortaleza, sino tensiones internas. Incluso hubo quienes señalaron que sí existía el material con su nombre, pero terminó como pieza olvidada en un rincón del Bosque Urbano.
En su cuarto de guerra piden con urgencia la presencia del senador Miguel Ángel Riquelme Solís, quien vendría a apadrinarla, mientras en paralelo se mueven otras piezas dentro del PRI Torreón: el nombre de Fernando Villarreal, de Servicios Públicos, comienza a sonar para la dirigencia local del tricolor, siendo además quien coordinó el evento del viernes. Aunque logró convocatoria, no pasó desapercibido que el acto se realizara en un espacio de menor escala y no en sedes más visibles como el CCT o el Coliseo, lo que también manda señales. El propio funcionario ha señalado que, de concretar su participación partidista, solicitaría licencia o renunciaría al cargo para evitar conflictos en el proceso electoral. Porque en política, igual que en teatro, no solo importa quién aparece… sino quién organiza, quién decide y quién termina cargando el evento.
