
36 candidatos y un mes de campaña: así inició la batalla electoral en Torreón

No hay plazo que no se cumpla, y este 5 de mayo la política dejó el escritorio para instalarse en cruceros, colonias y eventos donde, más que propuestas, lo que sobra es el presupuesto. Para los laguneros, la elección se resume así: 36 candidatas y candidatos,adiputados locales de 9 partidos, compitiendo en los 4 distritos locales de Torreón (08, 09, 10 y 11). Son nueve opciones por boleta, decenas de brigadas y un mes completo —30 días— para convencer, prometer, aburrir… y resistir.
El arranque no decepcionó. Al menos PRI y PAN comenzaron desde sus instalaciones al primer minuto; otros grupos de Morena y del Partido Verde optaron por cerrar calles para hacerse notar. El tricolor develó una lona con sus cuatro perfiles y dejó una pregunta inevitable: si la intención era proyectar unidad… ¿por qué Hugo Dávila y Felipe González aparecen unidos de los hombros mientras Verónica Martínez García y Ximena Villarreal quedan aisladas? Más que cohesión, aquello parecía secuela de la fragmentación. Y sí… resuena la vieja máxima: “divide y vencerás”.
Encima, la novata Ximena Villarreal fue la única con logotipo propio: una “X” tipo curita que terminó llamando más la atención que el mensaje colectivo. Los candidatos aparecieron rodeados de suplentes y operadores, como ceremonia de graduación donde cada quien llevó padrino político. Pero los tiempos ya no son los de antes: faltaron figuras de verdadero peso para el banderazo y, aunque encapsularon asistentes para hacer volumen, los huecos se notaban sobre la avenida Morelos. Antes las lideresas llegaban por el lonche y el ambiente; ahora ni las motocicletas lograron tapizar los espacios vacíos.
A media cuadra de ahí, el PAN reunió a su militancia en su salón de eventos múltiples. Más que mitin político, aquello parecía convención religiosa improvisada. Pero donde sí hubo fenómeno fan fue en La Majada, donde Morena convirtió el arranque en desfile de selfies con Gerardo Fernández Noroña: fotos, saludos, celulares arriba y candidatos orbitando alrededor del reflector.
De los perfiles visibles estuvieron Antonio Attolini Murra y “Pily” de Aguinaga por el Distrito 10. El mensaje fue claro: músculo en tierra… con impulso mediático. Aunque la logística dejó una postal muy lagunera: varios morenistas se fueron sin terminar el desayuno y la cuenta terminó cayendo entre invitados y reporteros, hasta que Noroña salió al quite y pagó. Campaña es campaña… pero la realidad siempre alcanza.
En paralelo, el PAN quiso hacer rueda de prensa… y terminó en versión convención improvisada. Parecía que trajeron a todos los panistas que quedaban y quisieron meterlos en un salón demasiado pequeño. El lugar fue rebasado por equipos duplicados, más asistentes que estrategia y una constante: nadie parecía llevar la batuta. Entre empujones por la foto, accesos mal coordinados y formas poco cuidadas, el fondo quedó sepultado por el desorden. En política, cuando la forma falla, el mensaje también.
Ahí mismo se dejaron ver figuras nacionales y estatales. Incluso llamó la atención la presencia de Mayra Valdés, mientras otras figuras tradicionales brillaron por su ausencia. Algunos asistentes y medios locales terminaron molestos por el trato y optaron por abandonar el lugar antes de concluir el evento.
El arranque oficial de Morena en el Bosque Urbano, por la tarde, luego de que los nuevos líderes de Morena y algunos sobrevivientes de la antigua administración llegaron en un vuelo fifi de Aeroméxico, terminó pareciendo más una reunión de reencuentros incómodos en el teatro del pueblo —convertido ahora en nuevo recinto político— que un acto de campaña. Ahí llegaron casi todas las tribus de la 4T, excepto Cecy Guadiana. El más aplaudido, para sorpresa de muchos, fue el esposo de Cintia Cuevas, Fernando Hernández; al “Tigre” Ricardo Mejía Berdeja prácticamente lo mandaron a la orilla, como tío incómodo en foto familiar, mientras Gerardo Fernández Noroña pasó de rockstar mañanero en La Majada a invitado sin micrófono por la tarde. Ni chance le dieron de cerrar. Hasta Diego del Bosque andaba más cerca de la puerta que del templete. Y Citlalli Hernández terminó más como decoración institucional que como figura central.
Eso sí, los primeros en aplicar “operación fuga” fueron Shamir Fernández Hernández y “Pily” de Aguinaga: acabó el evento y desaparecieron antes de las fotos finales, como invitados que ya presentían quién iba a pagar la cuenta. En los pasillos la sensación fue la misma: mucho reflector, poco entusiasmo y demasiadas ausencias. La política lagunera tiene algo de teatro… pero esta vez parecía ensayo general con público obligado.
Así arranca Torreón: con 36 nombres buscando posicionarse, ciudadanos contando los días… y campañas que desde el primer minuto dejaron claro algo: aquí no solo se compite por votos, también por narrativa. Porque Coahuila 2026 no solo elegirá diputados: también está funcionando como laboratorio rumbo al 2027.

PREGUNTAS OFICIOSAS
¿Torreón arde por la falta de agua… mientras algunos siguen en modo evento?
Los bloqueos por la falta de agua en Torreón ya dejaron de ser una protesta aislada para convertirse en un termómetro político en plena justa electoral. Este martes, la manifestación en la colonia Vicente Guerrero escaló entre fuego, caos vial y retrasos que alcanzaron incluso la Caravana Mundialista realizada en la Jabonera. El contraste fue brutal: afuera, vecinos desesperados reclamando agua; adentro, funcionarios y personajes públicos intentando sostener el ambiente festivo como si la ciudad no estuviera colapsando por la crisis hídrica. Dicen que hasta Enrique Gamboa, de Toro Viejo, batalló para llegar por los cierres y el caos vial generado por los bloqueos. Porque en Torreón ya no solo escasea el agua… también empieza a agotarse la paciencia social.
Y en medio de todo apareció otra escena que ya circula entre comentarios políticos y ciudadanos: aseguran que Román “Chufani”, director del Deporte en Torreón, salió rápido del evento antes de quedar atrapado en el caos, mientras afuera la gente bloqueaba calles por falta de agua. El comentario no tardó en volverse ácido entre vecinos: “no le fueran a quitar el agua de sus albercas públicas”, esas mismas instalaciones cuyo mantenimiento representa gastos millonarios mientras colonias enteras sobreviven entre tandeos, pipas y bloqueos. Ahí está el verdadero problema de percepción: cuando la ciudad arde por dentro, cualquier imagen de comodidad oficial termina pesando más que mil boletines. Y en campaña, eso también se cobra políticamente.
¿Hasta el Estado duda si Román Cepeda llegará a sus propios eventos?
En política los detalles hablan… y a veces exhiben más que cualquier discurso. La agenda oficial del Gobierno de Coahuila para la presentación de la Coahuila 1000 Desert Rally 2026 incluyó una frase que no pasó desapercibida: “Román Alberto Cepeda, alcalde de Torreón (pendiente por confirmar)”. Sí, el anfitrión apareciendo como “por confirmar” en un evento de su propia ciudad. El detalle encendió comentarios en chats políticos y reforzó la percepción de un alcalde ausente justo cuando Torreón atraviesa bloqueos por agua, caos vial y desgaste social en plena temporada electoral.
Pero lo más incómodo fue el contexto. En el evento del lunes también se había manejado que Román estaría en el presídium estatal… y simplemente no apareció. Eso provocó otra lectura entre operadores: que incluso las recientes fotos de “reunión de gabinete” ya comienzan a generar dudas sobre cuándo fueron tomadas realmente. Porque en política las imágenes también tienen fecha de caducidad… y hay quienes aseguran que algunas se guardan para “refrescar presencia” cuando el vacío empieza a notarse demasiado.
