
Del “vendiendo humo” al protagonismo: así arrancó la guerra interna en el PRI Torreón

Con el arranque oficial de las campañas rumbo al Congreso de Coahuila, el PRI Torreón enfrenta quizá el reto más complicado para cualquier partido en el poder: pedir confianza en medio del desgaste cotidiano. Ximena Villarreal, Distrito 08; Verónica Martínez, Distrito 09; Felipe González, Distrito 10; y Hugo Dávila, Distrito 11, no solo cargan una candidatura; también la percepción ciudadana de Torreón sobre agua, servicios, pavimento y crisis urbanas que terminan convirtiéndose en discurso político y justificación. Del otro lado, perfiles como Antonio Attolini Murra, el esposo de Cintia Cuevas, Pily de Aguinaga, Lucía Zorrilla por Morena-PT, o Jimmy Veloz de MC y Gerardo Calvillo del Partido Verde, buscan transformar ese malestar en voto opositor.
Pero el verdadero problema para el priismo lagunero quizá no está enfrente… sino adentro. Porque en política hay algo más peligroso que una filtración: operadores jugando en contra. Y eso es precisamente lo que ya comenzó a exhibirse dentro del Distrito 11, donde Hugo Dávila lleva como suplente a Karla Centeno, hija de una conocida casta política universitaria ligada a la UAdeC y ahora también a la UT. El problema no es ella; el problema son los operadores que —según versiones internas— le estarían “vendiendo humo” sobre estructuras territoriales que simplemente no aparecen. Tanto Hugo como Karla realizan eventos por separado para tratar de llegar a más personas.
En corto, la señorita Centeno tendría operadores que le hablan de reuniones prometidas de 50 personas donde apenas llegan 10 o 15, generando molestia interna. Y en una elección intermedia eso pesa más de lo que muchos creen. Aquí no gana el que más publica en Facebook; gana el que realmente mueve estructura.
El nombre que vuelve a aparecer es José «el chido» Castillo, ligado políticamente al grupo del exdirector de Desarrollo Económico, Toñito Hernández —dado de baja por WhatsApp tras acusaciones internas de filtración de información— y señalado como operador cercano al entorno de Jorge Luis Morán Delgado, el exalcalde priista interino que terminó emigrando a Morena, de donde emanaron tanto Toñito como Pepe del Castillo. Y como si faltaran personajes recurrentes en la política, vuelve a sonar Yohan Uribe, #LordFragmentado, quien no hace mucho presumía cercanía tanto con Morán como con Pepé; incluso presumía que este último le podría brindar seguridad. ¿Por qué o para qué? Solo ellos lo saben.
Y no es el único foco rojo. También comenzaron las quejas internas sobre el manejo de comunicación en la campaña del Distrito 09, encabezada por Verónica Martínez García, quien hasta hace poco también era presidenta del PRI local. Operadores y medios reclaman que el grupo oficial de difusión priista prácticamente fue convertido en promoción exclusiva de su propia candidatura, secuestrando la base de datos. De los cuatro aspirantes juntos apenas emitieron dos boletines… y todavía con errores básicos, como no conocer ni a sus propios candidatos. El caso más comentado fue el de Ximena Villarreal, a quien terminaron escribiendo con “J”. Antes no fue con “G” por aquello de la abreviatura.
Y no solo eso. A la experimentada política, la señora Vero, también le reprochan en corto que “no quiere sombra, quiere todo el protagonismo”. Incluso comentan que su suplente, Lorena Safa, apenas y aparece públicamente, mientras el grupo insiste en vender la narrativa de que “es el grupo del PRI, no el de la candidata”. Una frase que, lejos de fortalecer, termina revelando otro problema clásico del priismo lagunero: estructuras que a veces parecen más ocupadas en cuidar jerarquías internas que en conectar con la ciudadanía.
En lenguaje político simple: el ego terminó compitiendo contra la propia estrategia electoral. Y eso, como diría cualquier analista serio, suele ser síntoma de campañas más preocupadas por administrar protagonismos que por construir cohesión. Porque cuando un partido entra en etapa donde cada grupo quiere reflectores propios, la operación deja de parecer coordinación política y empieza a parecer casting de reality local.
Mientras tanto, en Saltillo, dos cercanos al gobernador terminaron robándose reflectores como si también anduvieran en campaña: Diego Rodríguez y Gabriel Elizondo. Ambos, dos de los “becados” rumbo al Congreso vía plurinominal, comenzaron a aparecer en columnas, grupos políticos y chats de fuego amigo. Y más que perfiles privilegiados cercanos al gobernador, parecen más del Grupo Torreón o del cepedismo, porque los traen bajo el sol como si fueran dos candidatos más. Hasta se desempolvó una foto de Diego como subsecretario de Gobierno, con chamarra y vaso navideño, junto a Fernando Rodríguez, dirigente del nuevo partido México Avante. La “ventaneada” habría sido impulsada por gente cercana a Cecy Guadiana. La imagen tenía un aroma a Toffee Nut Latte… aunque en política olía más a reunión de grillos que a café de temporada. Porque en Coahuila ya todo café es político.
