
Del aula al poder: maestros, sindicatos y política en Coahuila

Cada 15 de mayo la política mexicana vive su tradición favorita: descubrir que los maestros existen. Aparecen desayunos oficiales, placas, abrazos para la foto y discursos donde “la educación es el futuro del país”. Eso sí, al día siguiente muchos docentes vuelven a las aulas con ventiladores descompuestos, internet intermitente y comprando material de su bolsillo. Porque mientras Mario Delgado asegura que el modelo educativo mexicano se parece al de países “de primer mundo”, buena parte del magisterio sigue sobreviviendo con salarios bastante más… tercermundistas.
Y claro, hablar del Día del Maestro en México inevitablemente también significa hablar del viejo romance entre educación, sindicatos y poder político. Ahí aparece el fantasma histórico de Elba Esther Gordillo, aquella mujer que convirtió al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en una maquinaria política nacional capaz de negociar gobiernos, candidaturas y presupuestos.
En Coahuila, el SNTE nunca ha sido solamente un sindicato educativo. Durante décadas también funcionó como estructura política, maquinaria electoral y espacio de negociación entre gobiernos y partidos. Ahí surgieron varios nombres del priismo y actualmente está pesando el del senador morenista Alfonso Cepeda, quien busca candidatura por Morena a gobernador, quien se dedica más tiempo a andar de porrista de Morena y de sus candidatos que a defender los derechos del magisterio nacional, y actualmente Arturo Díaz González, todos ligados en distintos momentos a la operación política del magisterio coahuilense. Porque en el estado, el sindicato magisterial históricamente no solo ha movido maestros y plazas… también candidaturas, campañas y grupos de poder.
Hablando de nombres del magisterio coahuilense, aparece el “profe bailarín”, Humberto Moreira Valdés, quien pasó del aula a la gubernatura y terminó convertido en símbolo de una época donde varios maestros hicieron más carrera en oficinas, campañas y estructuras partidistas que frente a un pizarrón. Porque en Coahuila el gis no solamente sirvió para escribir ecuaciones… también para dibujar rutas de poder y una mega deuda pública estatal que pasó de aproximadamente 323 millones de pesos a más de 35 mil millones de pesos, convirtiéndose en uno de los mayores escándalos financieros del país y derivando incluso en investigaciones internacionales y su detención en España en 2016 por presuntos delitos financieros. Y aunque dejó la gubernatura hace años, el nombre de Humberto Moreira todavía aparece ligado a una pensión vitalicia como exmandatario y a prestaciones acumuladas como maestro, privilegios políticos y sindicales. En esa misma narrativa también aparece su hermano, Rubén Moreira Valdez, igualmente identificado con el magisterio antes de consolidar su carrera política dentro del PRI. Porque en Coahuila, durante años, el apellido Moreira terminó representando la mezcla entre estructura educativa, operación política y control sindical.
Y en La Laguna todavía sobreviven varios nombres ligados a esa combinación entre educación y política. Ahí está el “profe Mario Cepeda”. Porque mientras algunos todavía lo ven como operador histórico con estructura propia, otros ya comienzan a observarlo como un pasivo político o más bien una amenaza que respalda públicamente a los cuatro candidatos priistas de Torreón. En la región muchos saben que una vez intentó saltar a Morena públicamente siendo diputado priista, porque los viejos liderazgos todavía conservan redes, operadores y capacidad de presión interna, pero también entienden que los tiempos cambiaron y las lealtades se quebrantan más rápido que antes.
Otro personaje es Samuel Rodríguez , quien ocupó la Secretaría de Educación y mantuvo vínculos importantes con estructuras políticas y mediáticas durante la era moreirista. Una maestra de este estilo es Flor Rentería Medina, coordinadora de Educación en La Laguna, cuya trayectoria se construyó desde áreas educativas y administrativas hasta cargos políticos. Desde que tomó las riendas de su actual puesto, el propio magisterio priista ha considerado perder peso por el protagonismo político de la maestra Flor, quien prefiere la sobreexposición personal que la vocación docente y partidista, percepción incómoda que todavía circula dentro del magisterio: que algunos “profes” terminaron entendiendo la SEP más como escalera política que como vocación docente.
En medio de ese desgaste entre el magisterio y el priismo aparece Arturo Díaz González, actual líder de la Sección 35 del SNTE, quien llegó al liderazgo sindical en 2022 bajo un discurso de ruptura con los viejos cacicazgos ligados al moreirismo y al control histórico del magisterio en Coahuila. Su triunfo fue leído políticamente como un golpe a las estructuras tradicionales dentro del sindicato, al grado que figuras cercanas al expriista, hoy morenista del PT, Ricardo Mejía Berdeja, celebraron públicamente la derrota de grupos priistas históricos dentro del SNTE. Díaz oficialmente no es de la 4T, pero los guiños a figuras y el posicionar a su gremio en esta reciente campaña a diputaciones locales con Morena logró imponer al profesor Jesús García como suplente del diputado y candidato por el Distrito 09, Antonio Attolini, por Morena-PT.
Aunque Arturo Díaz no milita oficialmente en Morena, aun así para el SNTE su liderazgo también enfrenta desgaste interno, reclamos de bases magisteriales y la presión de demostrar que el supuesto cambio sindical no termine convertido solamente en otro relevo de grupo político… pero con diferente color.
Y aun así, pese al desgaste sindical, la burocracia y la politiquería, la mayoría de los maestros siguen sosteniendo escuelas prácticamente a puro esfuerzo. Son quienes llegan temprano aunque el aire acondicionado no funcione; quienes organizan festivales con cooperación de padres; quienes compran plumones, hojas y hasta cables para el internet escolar. Porque al final, en México hay dos tipos de “profes”: los que usan el aula para formar alumnos… y los que usaron el magisterio para graduarse en política.

PREGUNTAS OFICIOSAS
¿Comunicación Social… o agencia electoral con presupuesto municipal?
Dentro del Ayuntamiento de Torreón ya comenzó a surgir una pregunta incómoda alrededor de Yohan Uribe, conocido entre algunos medios como “#LordFragmentado”: ¿por qué la estructura de Comunicación Social aparentemente opera más para promover candidatos priistas a diputaciones locales que para informar sobre el propio gobierno municipal? Porque desde el primer piso varios observan cómo parte de la abultada nómina municipal termina realizando tareas de difusión política, enviando boletines tardíos y con errores básicos de comunicación electoral. Y peor aún, dejando la percepción de que los convenios publicitarios del Ayuntamiento también estarían sirviendo indirectamente para impulsar candidaturas.
El comentario terminó creciendo este jueves, cuando su joven asistente, identificada como Laiza, comenzó a contactar medios “amigos” para convocarlos a un desayuno privado para este viernes a las 8:30 de la mañana con uno de los candidatos priistas en el hotel Marriott Torreon. Ni siquiera en el área del buffet, sino —aseguran— en un salón pequeño con desayuno estilo americano, aparentemente para ahorrar costos. Y ahí comenzó a circular otra duda incómoda: si así manejan la relación con medios, ¿cómo estarán operando realmente los recursos públicos destinados a comunicación? Aún más cuando los lineamientos del Instituto Electoral de Coahuila establecen que la propaganda gubernamental debe mantenerse imparcial y evitar cualquier promoción personalizada o apoyo indirecto a partidos y candidatos durante los procesos electorales. Porque además, aseguran que Yohan Uribe estaría destinando tiempo y recursos humanos de su propia nómina para trabajar la comunicación de al menos dos de los cuatro candidatos priistas, elaborando boletines mal redactados y enviados a deshoras.
¿Comunicación Social de SIMAS… o casting para “La Rosa de Guadalupe: edición pipas”?
Dentro del SIMAS Torreón aseguran que la continuidad en Comunicación Social terminó llegando casi por descarte, luego de que varias opciones rechazaran el puesto y se quedaran con “#LadyFayuca”, aunque ahora ya la conocen como “Lady Fugas”, pues aseguran que apenas dura hora y media sentada en la paramunicipal para dedicarse más a la intriga interna, ver telenovelas de antaño en Vix y tratar de investigar movimientos de su nuevo jefe, de quien ella misma grilla diciendo que “nunca está”. Y en realidad, últimamente el funcionario Roberto Escalante ahora sí parece más candidato a diputado que gerente, pues anda recorriendo colonias y tratando de contener el desastre provocado por la falta de agua en distintos sectores de Torreón.
Y curiosamente, aseguran que el funcionario evita aparecer públicamente junto a su nueva encargada de comunicación por una razón bastante simple: teme que la confundan con una lideresa de sector de esas que condicionan pipas, reparten listas y terminan convirtiendo cualquier entrega de agua en acto político. Porque en plena crisis hídrica, donde el enojo ciudadano ya anda más caliente que las tuberías secas, lo último que necesita el SIMAS es que la estrategia de comunicación termine pareciéndose más a un acto de campaña que a atención institucional.
