¿Hasta dónde puede estirarse la cuerda en Torreón?

En las telenovelas mexicanas el protagonista suele llamarse «Jorge Luis». En Torreón, la historia salió al revés y el personaje central es «Luis Jorge». De la noche a la mañana, Luis Jorge Cuerda Serna, de los funerarios y no de los de Garantías, pasó de ser el primer regidor a convertirse en el encargado del despacho de la Presidencia Municipal. Le tocó la raya del tigre. Es decir, el poder termina revelando las lealtades, las ambiciones y también las diferencias que antes permanecían ocultas.

El cargo que hoy ocupa tiene límites muy claros. El Código Municipal para el Estado de Coahuila establece que, ante la falta absoluta del alcalde, el primer regidor asume provisionalmente el despacho mientras el Congreso, o sea el góber, designa al sustituto. Puede garantizar la operación del Ayuntamiento, coordinar las dependencias, mantener los servicios públicos, encabezar las reuniones de seguridad y realizar ajustes administrativos. Pero la naturaleza temporal del encargo exige prudencia en decisiones de gran alcance, particularmente aquellas que involucren el patrimonio municipal, desincorporaciones de bienes o actos que comprometan a futuras administraciones.

Y precisamente ahí, mientras se estira la «Cuerda», el nombre que sigue apareciendo es el de Gustavo Muñoz López, director de Ordenamiento Territorial y Urbanismo, a quien comentarios de proveedores y versiones que circulan en los cafés políticos relacionan con presuntos cambios de uso de suelo, operaciones inmobiliarias y autorizaciones cuestionadas. También existen señalamientos ciudadanos sobre construcciones que presuntamente invaden espacios públicos en la zona del periférico, particularmente cerca de las instalaciones de la Fiscalía. Son acusaciones que deberán acreditarse o descartarse por las autoridades competentes, pero políticamente el tema ya está instalado en la conversación pública y lo ubican como cercano al nuevo «01».

Por cierto, este martes el encargado del despacho se reunió con los regidores priistas de su Cabildo, a quienes hasta hace poco coordinaba como primer regidor. El mensaje fue breve: reunión de protocolo, mantenerse unidos, no bajar el ritmo y esperar la decisión que se tome desde Palacio Rosa. La escena deja otra lección de la política local: en Torreón nos gusta leer historias antes de que se escriban. En la fotografía oficial de la reunión, quien mantuvo una cara larga fue la «querida síndica» Natalia Fernández, quien en su momento se había imaginado diputada y ahora dicen que hasta de alcaldesa interina; algunos incluso la ven como futura candidata a gobernadora. Las aspiraciones son respetables y hasta aplaudibles, pero antes de correr por la siguiente silla convendría construir bases, fortalecer relaciones con los propios compañeros de bancada y, por lo menos, dejar que el primer capítulo termine antes de anunciar la secuela… y sonreír ante la cámara.

El reto para Luis Jorge es que también comenzaron a aparecer los golpes internos de quienes igualmente aspiran a la alcaldía interina. La sucesión extraordinaria abrió un tablero donde abundan las sonrisas de cortesía y escasean las neutralidades. Cada decisión, cada permanencia y cada eventual relevo de funcionarios será interpretado como un mensaje político. Y mientras las especulaciones crecen, también siguen sumándose interesados en la sucesión interina. Quien había estado ausente en este tema era Felipe González, pero ahora ya levantó la mano ante el gobernador. Algunos incluso bromean que solo faltaría que Ximena Villarreal, la otra gran ganadora de las diputaciones locales, levantara la mano por injerencia de su padre, Lauro Villarreal.

Paradójicamente, la coyuntura también le ofrece una oportunidad. Desde distintos sectores de la sociedad civil se le pide hacer cambios posibles y simbólicos: revisar áreas cuestionadas, separar a funcionarios desgastados y enviar señales de autonomía respecto de intereses o grupos que hoy generan dudas entre la ciudadanía. La ley le permite garantizar la gobernabilidad; la política le exige construir confianza. Aunque también hay algo más: ahora todos quieren opinar sobre cómo debe gobernar y hacia dónde debe dirigirse. Han aparecido oficiosos, opinólogos y politólogos de ocasión, cada uno con su propia receta para administrar la crisis.

Porque, al final, la pregunta ya no es si Luis Jorge puede ocupar la silla más de un mes. La verdadera prueba es otra: cuando a alguien le toca la raya del tigre y se quiere estirar la cuerda del poder, ¿mostrará independencia y capacidad de decisión o terminará atrapado entre las inercias, los intereses y las ambiciones que hoy rodean la sucesión interina? Porque en política, cuando todos quieren estirar la cuerda, alguien termina soltándola… y no siempre es quien está sentado en la silla.

PREGUNTAS OFICIOSAS

¿Periodismo institucional o castigo selectivo?

Los ecos de la pasada elección siguen resonando en la Presidencia Municipal de Torreón. Entre los comentarios de pasillo persiste el señalamiento sobre el presunto condicionamiento de convenios publicitarios y el trato diferenciado hacia algunos medios de comunicación. Las versiones apuntan hacia el director de Comunicación Social, Yohan Uribe, conocido en el ambiente político como #LordFragmentado, a quien se le atribuye haberse involucrado de manera activa en las campañas de Felipe González y Ximena Villarreal. Dicen que la molestia entre algunos comunicadores se mantiene y que ni los desayunos de acercamiento que ofreció lograron disminuir la percepción de presión y distanciamiento.

La polémica se avivó este martes cuando las redes oficiales del Municipio fueron utilizadas para felicitar a un medio de comunicación al que, según versiones de pasillo, se le atribuyen campañas de golpeteo político mediante su columna contra personajes incómodos para el funcionario. En el mismo círculo político se comenta que Uribe estaría recurriendo ahora al tesorero Javier Lechuga como interlocutor y operador de ciertas decisiones, una dinámica que, aseguran, anteriormente habría mantenido con el contralor Óscar Luján. Al final, la pregunta sigue en el aire: ¿la comunicación social debe ser un puente institucional con todos los medios o un instrumento de premios y castigos?

¿Arte, resultados y cuentas claras?

La convocatoria para ingresar a la Escuela Municipal de Danza Contemporánea de Torreón abre una discusión válida y necesaria: ¿cuánto cuesta mantener esta institución con recursos públicos?, ¿cuántos alumnos se gradúan cada generación?, ¿cuántos han logrado desarrollar una carrera profesional exitosa en la danza y cuál ha sido su impacto cultural en la ciudad? La formación artística es una inversión social importante, pero toda política pública también debe medirse con indicadores de desempeño y transparencia.

La pregunta se vuelve aún más pertinente cuando la escuela ha enfrentado señalamientos y controversias en años recientes, entre ellas denuncias por presuntos casos de acoso y violencia hacia alumnas. El arte y la cultura merecen respaldo institucional, pero también rendición de cuentas, protocolos de protección y evaluaciones periódicas. En el servicio público, la amistad y las afinidades personales nunca deben sustituir la obligación de exigir resultados y garantizar entornos seguros para los estudiantes.

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