
¿Quién vende las computadoras? El «Hot Sale» de Felipe González

En política hay momentos en los que los rumores corren más rápido que los expedientes. Pero también existen transiciones en las que los expedientes terminan alcanzando a los rumores. Torreón parece estar entrando justamente en esa etapa.
Con la inminente llegada de Miguel Riquelme a la alcaldía interina comenzaron a moverse piezas que durante meses permanecieron inmóviles. Algunos funcionarios preparan informes; otros buscan acomodo político; otros revisan discretamente contratos y expedientes; y no falta quien, según comentan en los pasillos del Ayuntamiento, observa con mayor preocupación los archivos de Tesorería, Servicios Administrativos y Seguridad Pública. Porque cuando cambia el gobierno también cambian las preguntas.
Uno de los nombres que vuelve a aparecer es el del diputado local Felipe González. En 2022 fue tercer regidor y presidente de la Comisión de Seguridad Pública; posteriormente dejó el Cabildo para asumir una diputación suplente y, recientemente, ganó la elección por el Distrito 10. Mientras en Torreón comienzan a surgir preguntas sobre contratos, proveedores y adquisiciones municipales, versiones políticas sostienen que, tras quedar fuera de la posibilidad de convertirse en alcalde interino, el legislador disfruta el Mundial desde territorio norteamericano, incluso mientras el gobernador convocaba al Pacto Coahuila. Esta vez lo hace con mucha más discreción que en otros momentos, cuando era habitual verlo compartir en redes sociales imágenes de viajes a la nieve, visitas a Target o recorridos en su Jeep acompañado de funcionarios municipales. En paralelo, a este medio comenzaron a llegar documentos relacionados con adquisiciones públicas: registros del área financiera y de Tesorería, órdenes de compra, pólizas de pago, expedientes de contratación y facturas que hoy forman parte de una revisión periodística y cuyo contenido deberá contrastarse con la documentación oficial correspondiente.
Los testimonios obtenidos también mencionan que el presunto ingreso de Grimo Soluciones S.A. de C.V., presuntamente vinculada por las fuentes a Felipe González, como proveedor municipal habría ocurrido durante la primera etapa de la administración de Román Alberto Cepeda. Según las fuentes, en esa ruta administrativa aparecen nombres como Víctor Navarro, entonces director de Servicios Administrativos; Óscar Luján, cuando ocupaba la Tesorería Municipal; y posteriormente personal de Seguridad Pública en tiempos de César Perales, como parte de una secuencia de reuniones y gestiones relacionadas con propuestas para el suministro de equipo de cómputo. Las fuentes incluso sostienen que, presuntamente, en algunos procedimientos no se habría exigido la fianza correspondiente.
Las fuentes también sostienen que existirían conversaciones, videos y documentación donde se hace referencia a adquisiciones de computadoras para distintas dependencias municipales. Hasta este momento, ese material no ha sido verificado de manera independiente por este medio ni ha sido validado por autoridad competente, por lo que cualquier referencia debe entenderse únicamente como información en proceso de corroboración periodística.
La verdadera historia, sin embargo, no está en los audios ni en las versiones. Está en los documentos. Porque una computadora comprada con recursos públicos deja rastro. Tiene contrato, factura, número de serie, inventario, usuario y resguardo patrimonial. Entonces, ¿coinciden los bienes contratados con los bienes entregados? ¿Los pagos cuentan con pólizas y expedientes completos? ¿Qué dependencias recibieron esos equipos? ¿Siguen operando o nunca llegaron a instalarse?
Las fuentes consultadas van incluso un paso más allá. Sostienen que una de las primeras revisiones que debería realizar la nueva administración sería precisamente al equipo de cómputo adquirido para Seguridad Pública. ¿La razón? Según esos testimonios, algunos de esos CPU y servidores podrían resguardar videograbaciones provenientes de cámaras de vigilancia. Si esos equipos realmente contienen información institucional, la revisión ya no sería únicamente contable, sino también estratégica para garantizar la continuidad operativa y la preservación de la evidencia tecnológica del municipio.
Porque, al final, los gobiernos cambian. Los funcionarios cambian. Las mayorías políticas cambian. Incluso los diputados pueden preferir el Mundial antes que una reunión política. Pero los discos duros, los servidores y los expedientes tienen una mala costumbre: guardan memoria. Y cuando alguien decide encenderlos, rara vez necesitan hacer campaña para contar su propia historia.

PREGUNTAS OFICIOSAS
¿Se les cebó el Año de Hidalgo?
Dicen que todo estaba listo para el clásico «Año de Hidalgo», pero la transición llegó antes de lo esperado y, según comentan en los pasillos del Ayuntamiento de Torreón, a más de uno se le cebó el plan. Entre los propios actores políticos circulan versiones de funcionarios preocupados, mensajes que desaparecen segundos después de enviarse, saludos más fríos que de costumbre y silencios donde antes abundaban las declaraciones. También hay quienes anticipan una limpia que alcanzaría a varios nepobabies, especialmente en Finanzas, mientras otros ya buscan quién les dé cobijo en la siguiente administración.
Al final, el verdadero problema nunca ha sido el cambio de gobierno. Si las cuentas están claras, ningún funcionario tendría por qué inquietarse. Pero cuando los expedientes comienzan a despertar más interés que los discursos, la historia cambia. Porque las administraciones pasan, los funcionarios se van y las lealtades cambian; los contratos, las facturas y los archivos permanecen. Y esos, a diferencia de los cargos, no renuncian, no piden vacaciones… ni olvidan.
¿Fiesta sindical… o mensaje político?
En plena transición en el Ayuntamiento de Torreón, el Sindicato Mayoritario celebró este jueves el Día del Empleado Municipal con un evento en el Salón Fortana, amenizado por Los Rieleros del Norte, Yahari y Zona Norte. Sin embargo, más de uno volteó hacia la mesa de honor esperando encontrar los rostros del nuevo momento político. Según asistentes, entre los funcionarios prácticamente sólo destacó la presencia del contralor Óscar Luján, sentado junto a la dirigente sindical Rosalba Rodríguez.
La fotografía desató todo tipo de comentarios. Hubo quienes, entre bromas de pasillo, se preguntaban si el lugar privilegiado se debía a unas vacaciones en Cancún o Mazatlán, algún tratamiento dental en el Caribe o, por lo menos, unos vales de gasolina para estrenar la nueva adquisición. Mientras tanto, Javier Lechuga no necesitó música norteña para pasarla bien: el fin de semana fue «ventaneado» por el matador Arturo Gilio durante una boda en Estados Unidos. En política, las coincidencias rara vez son casualidad y, en tiempos de transición, hasta la distribución de una mesa de honor envía mensajes. Porque las ausencias también hablan y, muchas veces, una fotografía revela mejor que un discurso quién sigue sentado… y quién ya empezó a levantarse de la mesa.
