
Riquelme sacude el Ayuntamiento de Torreón: renuncias, relevos y expedientes bajo lupa

Parecemos oficina virtual de Recursos Humanos del Ayuntamiento de Torreón. A media mañana entraba un nombre, al mediodía salía otro, por la tarde ya había versiones de «renuncias» y, para cerrar el día, el tablero apunta al Consejo de SIMAS. Este 15 de julio no fue día de trámite: fue día de despeñadero. La administración de Miguel Ángel Riquelme Solís empezó a decir con hechos lo que ya había soltado en declaración: “No entramos a improvisar”.
El primer golpe formal cayó en la Dirección de Urbanismo y Ordenamiento Territorial, donde Riquelme anunció a José Ignacio Maynez, hasta hoy magistrado, en sustitución de Gustavo Muñoz. No es nombramiento decorativo. Mandar a un perfil jurídico a Urbanismo significa revisar permisos, expedientes, litigios y decisiones que pueden traer cola. Ahí no llega alguien a aprender dónde está la cafetera; llega alguien a preguntar quién firmó qué, por qué se firmó y hasta por qué hay tantas cajas vacías rondando ciertas oficinas.
El segundo movimiento fue en el Sistema Integral de Mantenimiento Vial, donde entra David Fernández, exdirector de Servicios Públicos en la administración de Riquelme y hermano de Shamir Fernández, en sustitución de Víctor Navarro, visto como “el judás del grupo Torreón”, jugando del otro lado de la mesa. El alcalde lo dijo sin anestesia: “Los dos son en sustitución”. Traducción política: no fue ajuste, no fue descanso. Fue relevo.
La lectura interna pegó más: Muñoz y Navarro se habrían enterado por la prensa. Si fue así, el mensaje fue doble: no solo salieron, salieron sin ceremonia. En política, cuando el adiós llega por micrófono ajeno, ya no hay abrazo de despedida; hay expediente frío. Cuentan que algo parecido habría ocurrido en su momento con Paco Torres, en Urbanismo, y con Aarón Rodríguez, en Inspección: salidas secas, sin demasiada cortesía y casi sin tiempo para recoger el celular.
En Urbanismo empezaron a sonar otros nombres, algunos ya con cajas en la puerta, como Gaby Ávila, Cuitláhuac, Valeria y Marco, ligado a Coproder. También se menciona a Luis Padilla, señalado como jefe de inspectores, y a José María Ávila, quien algunos piden revisar por presuntas trabas y cargos extra en trámites de instalación, como el caso de pantallas, dentro del siguiente tramo de revisión. Sí: Urbanismo está bajo lupa.
El movimiento jurídico completa la fotografía. Gerardo Márquez Guevara ya está en funciones en la Consejería Jurídica Municipal, revisando expedientes del Ayuntamiento. Riquelme no adelanta sanciones ni consignaciones, pero tampoco cierra la puerta. Primero carpeta, luego discurso. Y cuando el abogado entra antes que el político, alguien ya empezó a sudar.
En Comunicación Social, el reacomodo terminó de concretarse este miércoles con control operativo. Al filo del mediodía, el secretario del Ayuntamiento, Eduardo Olmos, presentó oficialmente a Alejandra Fonseca para tomar el mando del área. Ahí el mensaje es claro: se acabó la comunicación fragmentada, la oficina de ocurrencias y los bandos internos. Ahora toca orden, aunque a más de uno le duela el organigrama. Algunos creían que iban a llegar hasta con “harta agua bendita” para justificar las macumbas del exjefe de comunicación; pero ni con agua bendita se limpia una oficina cuando el problema está en los expedientes y convenios hechos a mano.
También circulan rumores personales y episodios de pasillo, pero esos no deben sustituir lo importante: hubo citatorios, áreas bajo revisión y expedientes caminando. La política municipal ya trae suficiente material serio. No hace falta inflar el café; ya viene cargado.
Otro foco rojo se encendió con Cristian López, titular de Atención Ciudadana, citado al séptimo piso, según versiones internas. El dato pesa porque al exmorenista ya le revivieron comentarios pasados contra Riquelme y Olmos. En política, el archivo nunca duerme; solo espera que alguien prenda la luz. Quienes lo vieron entrar lo describen serio, frotándose las manos, como quien ya sabe que el piso no está firme.
También se menciona que Marcelo “El Kio” Sánchez, de Medio Ambiente, fue llamado. Según versiones internas, hasta habría tenido defensa familiar desde el entorno del Conalep, pero en estos días ni las cartas familiares garantizan permanencia. Tal vez el mensaje sea ese: el respaldo ya no basta si el área no entrega resultados. La revisión ya no estaría limitada a Urbanismo, Mantenimiento Vial o Comunicación Social; estaría avanzando por áreas operativas, ambientales, jurídicas y de atención ciudadana. Dicho claro: el gobierno sustituto quiere dejar de parecer herencia y empezar a parecer mando.
Y en medio de las “renuncias voluntarias” también aparece el viejo sabor de Recursos Humanos. Algunos dicen que ahora varios están probando una cucharada de su propia medicina, incluido David “Chacho” Ortiz, exdirector de Recursos Humanos y de Servicios Administrativos. Él lo resumió así: “Me acaban de traer a que firme mi renuncia, pero me dijeron que a partir de mañana ya no me presente”. O sea, este jueves. Frase seca, de oficina fría, de esas que no necesitan editorial: solitas hacen la columna.
Y este jueves el foco apunta al Consejo de SIMAS, citado a las 6 de la tarde, donde podría sancionarse el cambio de gerencia. Ahí la cosa se pone todavía más delicada, porque el agua no solo es servicio: es crisis, presupuesto, operación, proveedores y desgaste público. En los pasillos ya lo resumen con un “adiós al buen Bobe”. Además, versiones internas apuntan a que Xavier Herrera entraría el lunes. Si ocurre, no será un simple relevo técnico; será golpe de timón en una de las áreas más calientes del municipio.
La imagen del día no fue una rueda de prensa: fue Recursos Humanos trabajando como quirófano. Renuncias, citatorios, llamadas, nombres cruzados, empleados atentos y funcionarios descubriendo que el organigrama también tiembla. Algunos se van, otros entran, otros esperan. Pero el mensaje ya quedó claro: Riquelme no llegó a administrar la nostalgia del romanato; llegó a tomar posesión del tablero.
Y esto apenas empieza. El despeñadero sigue. Este jueves se buscarían otros tres relevos, y la pregunta de fondo ya no es únicamente quién se va, sino quién llega. Porque sacar funcionarios puede ser popular, incluso terapéutico para algunos, pero el verdadero examen será ver si los relevos llegan a corregir, ordenar y trabajar, o si solo vienen a cambiar el nombre en la puerta y conservar las mismas mañas con distinto gafete.
Ahí está el otro problema: en redes a todos les tiran. Al que se va, por lo que hizo; al que llega, por lo que sospechan que hará. Pero así es el poder público: no se administra entre aplausos, se administra bajo lupa. La limpia no se mide por cuántas cabezas ruedan, sino por la calidad de las manos que toman el volante.

Pregunta Oficiosa
¿Qué grabaron las cámaras del estacionamiento?
omo si hubieran sido años perro, aunque fue año y medio que se sintió eterno, se cerró una etapa oscura en Comunicación Social de Torreón. Yohan Uribe#LordFragmentado, se fue por la puerta de atrás: cachucha negra, mochila al hombro y, según versiones, todavía con migajas de pastel embarradas en la cabeza y la espalda. Sin despedida, sin mensaje al personal y sin el mínimo gesto para quienes trabajaron entre incertidumbre, presión y silencios obligados. Hoy el ambiente cambió, pero quedaron nombres flotando: Mina «Pinabete», señalada como parte del círculo cercano de Yohan, y Jorge Rojas, mencionado como jefe y operador en áreas donde se cruzan Obras Públicas, Inspección y Medio Ambiente.
La pregunta oficiosa no es menor: si en el estacionamiento municipal hay cámaras, ¿ya revisaron qué quedó grabado o también eso se irá al expediente eterno de “aquí no pasó nada”? Porque unas versiones hablan de presuntos abusos de confianza de esta área, otras del famoso pastelazo y otras de “situaciones románticas extremas” demasiado comprometedoras para ocurrir en espacios públicos. No se trata de convertir el rumor en sentencia, sino de exhibir el exceso de confianza, los favores cruzados y a demasiada gente jugando a ser intocable. En política, el problema no es solo quién salió embarrado: es quién se quedó, qué sabía y qué grabaron las cámaras mientras todos fingían no mirar.
