
¿Escuela de danza o club de pocos? solo23 alumnos por 2.35mdp: la danza que se debe revisar

Nadie está en contra del arte ni de la danza contemporánea. Torreón necesita fortalecer la cultura. Pero defender la cultura tampoco significa extender un cheque en blanco. Cuando una institución depende del presupuesto municipal, es legítimo preguntar cuánto cuesta y qué resultados entrega.
La discusión sobre la Escuela Municipal de Danza Contemporánea de Torreón (ESDACONT) parte de números que, por sí solos, ameritan una revisión. De acuerdo con información publicada por el periódico universitario Entretodos Expresión Universitaria, la institución opera actualmente con un presupuesto anual cercano a 2 millones 350 mil pesos, una matrícula de 23 alumnos y una planta aproximada de 22 maestros. Estas cifras no demuestran por sí mismas alguna irregularidad, pero sí abren una pregunta legítima sobre el alcance, aprovechamiento y número de beneficiarios de una estructura financiada con recursos públicos. Los mismos datos fueron retomados previamente por Al Café Político al analizar la situación de la escuela.
El Plan Municipal de Desarrollo de Torreón 2025-2027 plantea continuar con la Licenciatura en Danza Contemporánea, ampliar la oferta para distintos grupos y edades, incorporar hip-hop, danza clásica, jazz y folclor, además de incrementar el alumnado de nuevo ingreso. Es decir, desde el propio Ayuntamiento se reconoce que la escuela necesita crecer.
Por eso la solución no debería ser bajarle la cortina. Si Torreón ya cuenta con instalaciones, profesores y presupuesto, hay que abrir esas puertas de verdad: diversificar disciplinas y salir a las colonias. Lo contrario sería sostener una estructura que, con los números actuales, se acerca demasiado a la imagen de un maestro por alumno.
Pero detrás de la discusión académica hay otra coreografía: la interna del poder cultural.
Fuentes cercanas al Instituto Municipal de Cultura y Educación (IMCE) describen una fuerte discusión entre su director, Antonio Méndez Vigatá, y Jaime Hinojosa Villagómez, responsable de la ESDACONT, alrededor de la continuidad y operación de la escuela. Según esas versiones, hubo reclamos y gritos que habrían retumbado hasta en las bardas recién chocadas de Colón y Juárez. El desencuentro, según quienes dicen haberlo presenciado, fue penoso.
También trascendió que esta semana ambos habrían sido llamados a dialogar para intentar conciliar. Distintas fuentes señalan que Hinojosa habría buscado respaldo de abogados, actores políticos y medios de comunicación para defender la permanencia del proyecto y sus facultades administrativas.
Mientras tanto, el Gobierno de Coahuila mantiene su propia agenda cultural y preventiva. Este jueves, en Matamoros, se programó un Concurso de Talentos del proyecto “Vive Libre Sin Drogas”, con el debut en La Laguna de la nueva secretaria de Cultura, Leticia Rodarte. El programa contempla canto y distintas modalidades de danza.
Y aquí aparece una pregunta sencilla: ¿dónde estaban la coordinación entre el IMCE y el Gobierno del Estado?
La ausencia de funcionarios municipales, incluido Méndez Vigatá, en una actividad estatal no demuestra por sí sola un rompimiento. Pero si el IMCE fue convocado y decidió no participar en el primer año de “Vive Libre Sin Drogas”, tendría que explicar por qué. Y si no fue convocado, también sería importante saber por qué una estructura cultural municipal no aparece articulada con una estrategia estatal que utiliza el arte como herramienta social.
Eso no significa que el IMCE esté inmóvil. Este mismo jueves se anunció la sexta audición de “Mi Querido Torreón Canta”, programada para el sábado 29 en la colonia Las Fuentes. El concurso, organizado junto con DIF Torreón y Desarrollo Social, busca detectar talento vocal aficionado.
Precisamente por eso surge otra pregunta: si el IMCE puede llevar un casting de canto de colonia en colonia, ¿por qué no utilizar esa misma estructura para ampliar la matrícula de la Escuela de Danza y vincularla con proyectos estatales que trabajan con jóvenes, arte y prevención?
En medio de este escenario aparece Lauro Villarreal, fubncionario estsatal del CEAS. De acuerdo con versiones conocidas por Al Café Político, habría expresado respaldo a la permanencia del proyecto encabezado por Jaime Hinojosa y a que éste conserve facultades administrativas sobre la ESDACONT.
Por eso la pregunta sigue siendo válida: ¿qué intereses tiene el papá de Ximena con «B de Blake» y no de Villarreal en esta historia?
¿Porqué participa en negociaciones o respaldos sobre la continuidad de la escuela, sería interesante explicar en calidad de qué interviene. La cultura pública debe administrarse con resultados y reglas claras.
También genera ruido otro contraste: mientras se discute la viabilidad de una escuela con apenas una veintena de estudiantes, hay voces que cuestionan que se frenen o compliquen proyectos con potencial para atraer a más usuarios, como el Centro Cultural del Norte.
Si esa percepción es equivocada, el Ayuntamiento puede aclararla. Si fuera correcta, la contradicción sería difícil de explicar: conservar sin cambios lo que no ha logrado crecer y poner obstáculos a lo que podría ampliar públicos.
La pregunta central sigue intacta: ¿Cómo convertir una escuela de alrededor de 22 alumnos y 22 maestros en un verdadero centro municipal de formación artística?
Torreón no necesita elegir entre cerrar la institución o conservarla exactamente como está. Puede ordenar una evaluación académica y administrativa, fijar metas de matrícula, ampliar disciplinas y vincular a la escuela con colonias, universidades y programas estatales.
Porque 2.35 millones de pesos destinados a cultura pueden ser una gran inversión si benefician a cientos de ciudadanos. Utilizados para mantener una estructura subutilizada, terminan pareciendo un lujo financiado entre todos.
Torreón necesita más cultura, no menos. Necesita concursos de canto en las colonias, sí, pero también coordinación con el Estado, profesores con alumnos e instituciones que dialoguen.
La ESDACONT no tiene que desaparecer. Tiene que dejar de parecer una escuela diseñada para pocos y convertirse, de una vez por todas, en una institución pública para muchos.
Porque cuando una política cultural funciona, se nota en el escenario.

Pregunta Oficiosa
¿Qué dejaron Raúl “Pokémon” Garza y Brenda Jiménez en Egresos para que Óscar Luján vuelva tanto?

Algo se mueve otra vez en las entrañas de la Tesorería de Torreón. Una fuente interna asegura que Óscar Luján Fernández, extesorero municipal y actual contralor, visita con frecuencia el área de Egresos y sostiene reuniones con personal jurídico. Que un contralor revise es parte de su responsabilidad; lo interesante es saber qué está revisando, por qué precisamente en Egresos y qué asuntos requieren tanta atención. Y, con algo de humor negro, quizá también fue a comprobar si quedó olvidada alguna de aquellas famosas hieleras del OXXO que, según versiones que circularon cuando era tesorero, habrían sido enviadas o recibidas con apoyo de elementos policiacos. Hasta ahora, esa historia sigue en el terreno de las versiones y no de los hechos documentados.
En esa fotografía aparece Raúl “Pokémon” Garza del Valle, quien fue director de Egresos durante la administración 2022-2024 y hoy ocupa una regiduría en Torreón. Precisamente por el cargo que desempeñaba entonces, vale preguntar qué decisiones pasaban por su escritorio, qué proveedores, órdenes de pago, transferencias o expedientes estuvieron bajo su responsabilidad y qué interés pudiera existir ahora en revisar aquella etapa. Después, Brenda Marcela Jiménez Escamilla quedó al frente del área. Fuentes consultadas sostienen que las visitas recientes de Luján estarían relacionadas con movimientos y decisiones tomadas en anteriores administraciones de Egresos. La ruta para comprobarlo no tiene misterio: facturas, contratos, órdenes de pago, proveedores, transferencias y observaciones de auditoría. Ahí termina el rumor y comienza la contabilidad.
Si el nuevo gobierno municipal realmente pretende revisar funcionarios, áreas y manejo de recursos, Egresos es uno de los cajones que tendrá que abrir por completo. La Contraloría Municipal debería informar qué periodos están siendo revisados y si existen observaciones pendientes relacionadas con las gestiones de Raúl Garza del Valle o Brenda Jiménez. Porque si Óscar Luján acude ahora a Egresos con una frecuencia que despierta comentarios internos, la pregunta queda servida con café cargado: ¿qué buscan exactamente en esos expedientes, qué decisiones de la época de “Pokémon” interesan ahora y, de paso, todavía habrá algo guardado en aquellas hieleras que tanto ruido político hicieron?
