
Desaparición en Mazatlán: Brenda busca a su hijo en Palacio Nacional sin apoyo estatal

Ciudad de México.– La exigencia de justicia llevó a Brenda María Valenzuela hasta las puertas de Palacio Nacional este 5 de diciembre, justo cuando se cumplen dos meses de la desaparición de su hijo, Carlos Emilio Galván Valenzuela, desaparecido en Mazatlán, Sinaloa. El joven fue visto por última vez la madrugada del 5 de octubre, cuando ingresó a los sanitarios del bar Terraza Valentinos y nunca volvió a salir.
“Hoy se cumplen dos meses desde que mi hijo desapareció. Dos meses desde aquella madrugada del 5 de octubre, cuando entró a los sanitarios del bar Terraza Valentinos en Mazatlán y jamás volvió a salir. Desde ese momento, el mundo siguió su ritmo… pero el mío se detuvo”, expresó Brenda.
La búsqueda que no se detiene
Desde el primer minuto, asegura la madre, ha tocado todas las puertas posibles: Fiscalía, comisiones de búsqueda, derechos humanos, instituciones, funcionarios y colectivos. “No he descansado, no he tenido paz, no he tenido un solo día sin angustia”, dice. Pero advierte que muchas de esas puertas se abren solo a medias, o se abren para pedirle que espere, que vuelva después o que “aún no hay nada”.
“Mientras yo corro, ellos caminan lento. Mientras yo grito, ellos guardan silencio. Mientras yo me deshago de dolor, ellos pierden tiempo en trámites, confusiones e irregularidades que yo misma he tenido que señalar”, denuncia. En estos dos meses asegura haber enfrentado omisiones, contradicciones y retrasos que no deberían existir cuando la vida de un joven está en juego.
“Mi hijo no es un expediente. No es un trámite. Es mi sangre, mi corazón, mi razón de existir.”
Palacio Nacional: una protesta bajo puertas cerradas
Brenda viajó desde Durango a la Ciudad de México con la esperanza de entrar a la conferencia matutina del Gobierno Federal y plantear su solicitud públicamente. Sin embargo, el acceso le fue negado. Ese mismo día, la presidenta Claudia Sheinbaum no se encontraba en Palacio Nacional, ya que había viajado a Estados Unidos para atender actividades relacionadas con el sorteo del Mundial 2026.
Aun así, Brenda se apostó frente a la puerta principal de Palacio Nacional y comenzó una protesta pacífica, acompañada de personas cercanas a su hijo. La intención era clara: que el caso no quedara atrapado en trámites o en una narrativa oficial que, hasta ahora, no explica qué pasó dentro del bar donde Carlos Emilio fue visto por última vez.
“¿Cuánto más tengo que esperar?”
En redes sociales, Brenda publicó un mensaje que refleja el peso de estos dos meses de incertidumbre:
“¿Cuánto más tengo que esperar? ¿Qué más tengo que hacer para que las autoridades estatales y federales actúen con la urgencia que merece la desaparición de un joven? ¿Cuándo lo van a buscar como si fuera su propio hijo?”
Reclama que la información oficial suele llegar incompleta o con cambios de versión, y que incluso ha tenido que señalar errores que podrían retrasar la búsqueda. Pide coordinación, claridad en cada paso y la revisión seria de todas las líneas de investigación.
El amor como resistencia
A pesar de la fatiga emocional, Brenda sostiene que no se rendirá:
“Quiero a mi hijo.
Lo quiero de regreso.
Lo quiero con vida, o quiero la verdad.
Pero lo quiero ya.
Mientras las autoridades se tardan en actuar, yo sigo caminando, preguntando, implorando, levantando la voz.
Y aunque el cansancio quiera derrumbarme, es el amor de madre el que me mantiene de pie.
Seguiré buscando, seguiré exigiendo, seguiré luchando… porque Carlos Emilio merece volver a casa.”
La pregunta que no encuentra respuesta
Mientras la madre continúa tocando instancias federales y estatales, la investigación en Sinaloa sigue rodeada de confusión y ausencia de resultados. La familia insiste en que la vida de un joven no puede perderse entre trámites, versiones cambiantes y omisiones.
A dos meses de la desaparición, la pregunta fundamental permanece sin respuesta:
¿Dónde está Carlos Emilio?
