¿Cero tolerancia…? Torreón, entre el caos vial y crisis de movilidad

La paciencia de los automovilistas está al límite. Las obras del nuevo sistema vial Abastos–Independencia, que supuestamente buscan “mejorar la movilidad”, han provocado justo lo contrario: embotellamientos interminables, choques menores, claxonazos y una frustración colectiva que crece cada día.

El caos se concentra entre los bulevares Independencia y Constitución, especialmente en los cruces con la Calzada Abastos y el Nudo Mixteco, donde los tiempos de espera pueden alcanzar hasta 40 minutos.

“Es imposible pasar del oriente al norte. No hay semáforos sincronizados ni agentes que dirijan; solo aparecen para infraccionar”, reclaman automovilistas atrapados entre topes, baches y desesperación.

Además, los semáforos con luz apenas visible y la falta de mantenimiento provocan accidentes. En algunos puntos, el verde dura menos de 20 segundos: “solo alcanzan a pasar tres o cuatro autos… así no se puede”, coinciden los conductores.

Las autoridades aseguran que los congestionamientos son consecuencia “de los ajustes operativos por las obras en marcha”, y que los cierres parciales “son necesarios para garantizar la seguridad de los trabajadores y avanzar con el proyecto”.

El todavía director de Obras Públicas, Juan Adolfo Von Bertrab Saracho, defiende la obra como “la siguiente etapa de movilidad que requiere Torreón” y afirma que fue “socializada con organismos y cámaras empresariales”.
Sin embargo, en la práctica, los más afectados —los ciudadanos— nunca fueron consultados.

“Esto refleja la incompetencia de las autoridades, tanto de Vialidad como de Obras Públicas, porque no ponen atención a las rutas alternas y complican más el tránsito con trabajos simultáneos y mal planeados. Cada cierre genera un nuevo cuello de botella y un caos vial peor que el anterior.”

Mientras los semáforos parpadean y los agentes se esconden bajo la sombra, el alcalde Román Alberto Cepeda presentó con orgullo la nueva campaña #CeroTolerancia, que —según el Ayuntamiento— busca “fortalecer la cultura vial y promover la movilidad segura y responsable”.

Y esta vez, por fin, estuvo presente el “mandamás” de la Policía, ahora fusionada con la Dirección de Vialidad: el comisario Alfredo “influencer” Flores, acompañando a la titular de Vialidad, Martha Faz, en un evento lleno de discursos, fotografías y buena voluntad institucional… pero sin soluciones prácticas.

El operativo llega justo cuando las calles son un campo minado de conos, excavaciones y rutas improvisadas, con conductores al borde del colapso.
En el cruce de Quebec y Constitución, por ejemplo, los cambios improvisados en los sentidos y tiempos del semáforo generan filas que alcanzan la rampa del Nudo Mixteco —e incluso desde el paso inferior de Cuatro Caminos—.

“Son decisiones tomadas sin estudio y sin visión”, critican los vecinos.

“Por eso es totalmente un caos la ciudad: por la falta de visión de los directivos, la toma de decisiones a la ligera y la seguridad de que, aun con las pruebas en la mano, el gobierno no hace nada por sancionar las fallas de sus funcionarios. ¿Coahuila será un estado seguro? Tal vez… pero seguro de que no castigan ni castigarán a ningún pariente de gobierno. Todo por llevar el Cepedismo de estandarte, y como todo buen estandarte, protege a los incompetentes que siguen en los puestos clave.”

Torreón avanza a paso de tortuga: pavimento destruido, obras mal señalizadas y traslados que se triplican forman el día a día de miles de laguneros.

“No sé cómo vamos a estar en diciembre —dice una conductora—, si esto ya es un infierno en octubre.”

Y mientras el Ayuntamiento presume campañas con hashtags, los ciudadanos solo piden algo más básico: calles transitables, semáforos visibles y autoridades que no se escondan detrás de un operativo.

Porque si la intención era imponer cero tolerancia, debería empezar por casa.

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