
Felipe González Miranda muestra músculo en Provitec: el híbrido del PRI entre Saltillo y Cepeda

En política, los informes legislativos no se miden por el número de hojas leídas, sino por el tamaño del “arropamiento”. Y este miércoles, en la colonia Provitec —esa que se vuelve laguna cada vez que llueve—, el diputado local Felipe González Miranda dejó ver músculo político. Plaza abarrotada, operación territorial aceitada y, sobre todo, un mensaje que en el PRI se entendió sin subtítulos: unidad ante la foto, alineación de proyecto.
Felipe González Miranda, quien fue suplente de Hugo Dávila y dejó la regiduría en la primera temórada de Román Cepeda, hoy opera como un híbrido político entre los grupos de Saltillo y el cepedismo. Y el contexto no es menor: los tres bloques que hoy gravitan en Torreón comparten un enemigo : Shamir Fernández, el “neomorenista” que aún genera urticaria tras su tránsito por el priismo local, quien en su plan B contendería contra Felipe a través de su esposa Pily de Anguiano, como casi candidata por Morena y más por el PT en el Distrito X, con el regidor Gabriel Francisco como eventual suplente. La reacción del priismo fue cerrar filas: no dejarlos crecer. Incluso David Fernández, hermano de Shamir y hoy funcionario estatal, juega por el tricolor. Nadie quiere quedar del lado equivocado.
La plana mayor del priismo cepedista y de Saltillo no fue a tomarse la selfie por cortesía. Ahí estuvieron Diego Rodríguez (en representación del gobernador Manolo Jiménez), Carlos Robles (dirigente estatal del PRI), Luz Elena Morales (presidenta de la Junta de Gobierno del Congreso) y la “casi candidata” por el Distrito 9, Verónica Martínez (diputada federal y líder municipal del PRI), además del alcalde Román Cepeda, con todo e hijos; y el guiño del PVEM con Jorge Valdés. Cuando la cúpula se mueve junta, el mensaje es simple: hay preferidos y hay ruta.
Felipe jugó la carta que hoy vale más que cualquier discurso: territorio. Casa de gestión, estructura en colonias, operadores visibles y narrativa de cercanía que, en tiempos de desencanto, sigue rindiendo. No prometió fuegos artificiales; vendió continuidad con resultados de banqueta. Y eso, en distritos urbanos como el 10, suma más que la retórica de tribuna.
El evento también sirvió para leer el tablero local. La presencia de funcionarios municipales, con todo y la reaparición de Martha Rodríguez (Tribunales), cuadros del gobierno, delegados y fauna política diversa confirma que el priismo lagunero está en modo reacomodo preventivo rumbo a las intermedias. Nadie quiere quedarse fuera de la foto correcta. Incluso quien aparece como cercano para una eventual suplencia es Rodrigo González, del Centro de Convenciones de Torreón, también con vínculos hacia el grupo de Saltillo. En estos actos, quien aparece se sube al tren; quien no, se queda esperando el siguiente vagón.
¿Unidad real o disciplina de ocasión? En el PRI, la unidad se prueba cuando hay reparto de candidaturas, no cuando hay templete. Pero Provitec mostró algo más que protocolo: coordinación de señales. El partido necesita exhibir orden para contrastar con la fragmentación opositora; Felipe necesitaba demostrar que no camina solo. Ambos se prestaron el reflector.
Moraleja política: músculo sin estructura es show; estructura sin calle es burocracia. Provitec fue vitrina de ambas cosas. El reto viene después del aplauso: sostener territorio, convertir foto en voto y evitar que la unidad de hoy se diluya en la competencia interna de mañana.
Esto es apenas una mínima prueba de fuego, sobre todo si Felipe es el ungido para ir de candidato a la alcaldía de Torreón. Dicen que el proyecto apunta hacia él, pero la definición pendiente es clave: ¿es candidato del grupo Saltillo o del grupo Cepeda? En política local, no basta con sumar apoyos: hay que saber de qué lado se juega cuando el juego se pone rudo.
❓PREGUNTAS OFICIOSAS

Si la 4T de Sheinbaum–Harfuch presume el Operativo Enjambre para ir contra alcaldes de su propio partido —como Diego Rivera Navarro (Tequila, Jalisco), detenido por extorsión y presuntos vínculos con el CJNG, y el exalcalde Gerardo Cortés Caballero, capturado tras meses prófugo—, ¿por qué el mensaje de “nadie por encima de la ley” se diluye cuando el caso toca a aliados en otros territorios? Coincidentemente, Antonio Attolini Murra acusa al PRI–PAN en Coahuila de bloquear dictámenes que podrían activar responsabilidades contra el alcalde de Torreón, Román Cepeda. ¿No estamos, entonces, frente a dos varas: mano dura mediática a nivel nacional y guante blanco en lo local?
En el segundo informe de resultados del DIF Coahuila, encabezado por Liliana Salinas Valdés, madre del gobernador Manolo Jiménez, en el Museo del Desierto (Saltillo), la presencia lagunera fue mínima: se observaron solo algunos funcionarios estatales vinculados a La Laguna, figuras del entorno del DIF y dueños de medios; acudieron perfiles como Maru Villarreal, Erika Sotomayor, la representante del DIF estatal en Torreón, Lorena Safa, y la presidenta honoraria del DIF Torreón, Celina. En días de informes, donde la foto también es mensaje, ¿quién decidió “partir plaza” en Saltillo y quién prefirió ausentarse desde La Laguna: estrategia, desaire o cálculo de agenda? ¿La baja presencia lagunera es un síntoma de enfriamiento con el centro del poder estatal… o una omisión que ya empezó a hacer ruido?
