
Cepeda entre aplausos en el PRI y expediente en la Corte

Mientras en la fiesta del 97 aniversario del PRI sonaban aplausos y el dirigente nacional Alejandro Moreno Cárdenas presentaba al alcalde de Torreón, Román Alberto Cepeda González, como ejemplo del “presente y mucho futuro”, en otro edificio —menos festivo y más solemne— la Suprema Corte de Justicia de la Nación confirmaba que la controversia entre el Ayuntamiento de Torreón y la Auditoría de Coahuila sigue su curso.
El pleito no se cayó. Sigue vivo. Y eso significa que el debate sobre auditorías, observaciones y posibles responsabilidades va mucho más allá del chisme político: es un asunto que llegó hasta la Suprema Corte.
Y aquí es donde el café se pone cargado. Porque mientras el discurso del tricolor habla de liderazgo y futuro, el municipio de Torreón sostiene una batalla legal contra quien revisa sus cuentas. No es delito defenderse; es un derecho, así como querer aspirar más cargos. Pero políticamente el contraste pesa: por un lado levantan la mano desde el reflector partidista; por el otro, defienden expedientes ante instancias constitucionales.
Ahora agreguemos otro ingrediente: el gobernador de Coahuila Manolo Jiménez . El mandatario observa el tablero completo. De un lado, un alcalde respaldado por el dirigente nacional del PRI. Del otro, una controversia que inevitablemente toca la relación entre municipio y estado. Y en medio, tensiones internas que nadie admite en público, pero que en privado ya son tema permanente de conversación.
Humor negro lagunero: en Coahuila no hay guerra interna… solo “diferencias de interpretación constitucional”. Claro. Y el video de 14 segundos de Alito con Cepeda que se pidió compartir a funcionarios no era propaganda; era “espontaneidad colectiva”.
El espaldarazo de Alito no es gratis ni fue casual. En el PRI, las candidaturas importantes se firman en el centro del país. Cuando el dirigente nacional te llama “futuro”, también te recuerda quién tiene la pluma. Y tampoco es secreto que la relación entre el grupo de AlitpMoreno, Rubén Moreira y Carolina Viggiano , con el equipo cercano a Manolo, no atraviesa su momento más terso. Menos cuando el gobernador tiene sus propios delfines rumbo al relevo.
En ese ajedrez también aparece la intención de Rubén de impulsar figuras cercanas a ese grupo, como la diputada federal con licencia Verónica Martínez , identificada con ese bloque y con presencia en Torreón. Las piezas no se promueven por simpatía; se mueven por estrategia.
Si el respaldo proviene de una figura polarizante como Alito, marcada por múltiples controversias públicas, la jugada es de doble filo: fortalece hacia adentro, pero expone hacia afuera. Blindaje para unos; etiqueta para otros.
La pregunta incómoda es inevitable: ¿el apoyo es una señal de respaldo sólido frente a tiempos turbulentos? ¿O es un a indirecta para Saltillo, en un momento donde las lealtades no están tan alineadas como aparentan?
Porque si algo está claro es que el 2029 empezó a moverse desde hoy en el priismo… y no solo ahí. Morena tiene tiempo tmoviendo piezas con aspiraciones de Palacio Rosa:los senadores Luis Fernando Salazar , Cecilia Guadiana y Alfonso Cepeda ; sin olvidar a Ricardo Mejía Berdeja desde el PT.
Y en ese tablero nadie mueve pieza sin cálculo. Ni Alito, ni Román, ni Manolo.
Al final, la escena es casi cinematográfica: aplausos en el aniversario, expediente en la Corte y sonrisas medidas.
En política, el que sonríe más no siempre está más tranquilo. Y en Coahuila, cuando todos dicen que no pasa nada… casi siempre es cuando más está pasando.
