
Torreón en venta: paracetamol urbano desde Urbanismo

Nada de esto es nuevo. Ya en noviembre del año pasado lo habíamos documentado y advertido con nombre y método: “Banco del Moche: así se tramita el Urbanismo en Torreón”. Ahí se describió con claridad el modelo: la escasez urbana se administra desde ventanilla y se cobra con recibo. Hoy, los 46 estacionamientos exclusivos “temporales” en Torreón Jardín confirman que el diagnóstico sigue vigente.
El contexto es conocido. Torreón Jardín, en Torreón, es una colonia habitacional rodeada por las clínicas 16 y 71 del Instituto Mexicano del Seguro Social. El crecimiento hospitalario fue real; la planeación urbana, no. Y aquí la explicación técnica que Urbanismo prefiere esquivar: la bronca del IMSS no es problema del municipio. El reglamento es explícito: por cada tantos metros cuadrados de construcción corresponde un cajón de estacionamiento. Quien genera la demanda debe resolver su impacto vial.
Los ejemplos lo prueban. “Está como el nuevo ISSSTE: hay estacionamiento, pero no lo pueden usar los derechohabientes; todos se estacionan en la vialidad”. Y el contrasentido mayor: “el estacionamiento del Hospital General está solo, no se usa”. Infraestructura existe; gestión integral, no. El desorden se empuja a la calle… y luego se monetiza.
La salida municipal fue el paracetamol urbano: autorizar 46 exclusivos y cobrarlos como “temporales”. Este año el exclusivo cuesta $7,700; el año pasado, $6,590.22 (particular) y $7,402.26 (carga y descarga). La tarifa sube; la solución no llega. El recibo, sí.
Aquí aparece la acción política. Luis Jorge Cuerda Serna, primer regidor, opera desde Cabildo como gestor de Gustavo Muñoz, director de Urbanismo. La ruta es conocida —y ya consignada—: se justifica la “temporalidad”, se emite el dictamen, se pinta la calle y se refrenda. Planeación diferida; recaudación inmediata.
El choque con Derechos Humanos es inevitable. La movilidad es un derecho habilitante: permite acceder a la salud, al trabajo y al espacio público. Vender tramos de vía pública introduce una barrera económica y discrimina por capacidad de pago. En papel, los exclusivos son excepcionales; en la práctica, rentables y recurrentes. El derecho se degrada a privilegio.
Conclusión del Espresso (con memoria):
Lo advertimos en noviembre: Urbanismo como banco. Hoy, los 46 exclusivos lo confirman. El reglamento ya resolvía el problema: quien genera la demanda, construye el estacionamiento. Todo lo demás es paracetamol urbano: alivia un rato, cobra cada año y deja intacta la causa. La movilidad sigue chocando con los derechos humanos… y el recibo sigue pasando por caja.

Milagros de temporada…
Y este martes, en plena partida de rosca, hubo regalo de Reyes para unos: reaparecieron el alcalde de Torreón y su vidente de cabecera —su asistente particular—, pese a que muchos ya marcaban la ruta de salida. Tanto se dijo que el jefe de Gabinete, Ariel Martínez, regresaría como secretario, libreta en mano, que al final les sirvieron los rezos con el retorno de Saucedo. Aquí no celebramos despidos; al contrario. Solo que este personaje político, tantas veces subestimado, debería tomar nota: tiene más enemigos internos de los que imagina, como si fuera un director más. En Torreón, hasta los milagros traen recibo.
