Harfuch se pone en el mapa a Torreón y marca distancia con Durango y Gómez Palacio

Hay reuniones que se anuncian y hay reuniones que se cuidan. La de este miércoles en Torreón pertenece, sin rodeos, a la segunda categoría. La visita del supersecretario de Seguridad, Omar García Harfuch, no fue gira protocolaria, ni foto, ni video turístico para “poner a Torreón en el mapa”. Fue reunión chica, discreta y medida al milímetro. Manolo Jiménez Salinas, gobernador de Coahuila, presente; Román Alberto Cepeda González, alcalde de Torreón, como anfitrión; empresarios seleccionados y sociedad civil organizada. Punto. Sin Durango capital. Sin Gómez Palacio. Ni siquiera por ser el único municipio grande gobernado por Morena en la región. Casualidad no es.

El contexto pesa: a un mes de la detención de Edgar “N” Limones y con el silencio absoluto de Armando “El Muñeco” Cobian Duarte, ambos ligados a la dirigencia de la CATEM en Gómez Palacio, el mensaje fue claro: no todos están invitados cuando el tema es extorsión y control territorial. La CATEM no se mencionó en discursos. Tampoco se negó. Y en seguridad, lo que no se dice suele ser lo más importante.

La reunión se realizó en la Base Militar de Torreón, del lado coahuilense, con presencia del CCI Laguna, que —dato fino— sí ha confrontado directamente a la CATEM por esquemas de presión y “cobro” a transportistas, conflicto que incluso llevó a hablar de guardias para protección de empresarios. Que el CCI esté en la mesa no es adorno: es señal de quién tiene voz cuando se habla de extorsión.

Esto no es un descuido geográfico: es mensaje político. El gobierno federal eligió con quién sí sentarse y desde dónde. La lectura es incómoda para Durango, pero evidente: la confianza se gana, y hoy no la tienen ni Esteban Villegas ni Betzabé Martínez. Y es que siguen llegando denuncias sobre la relación entre policías municipales y la CATEM, como los filtros de “seguridad” en accesos a Gómez Palacio, donde se invita a choferes de aplicación a alinearse al sindicato de la 4T a cambio de 200 pesos semanales, en las oficinas de la CATEM de 20 de Noviembre y avenida Allende, ya sin los logotipos neón retirados tras la caída de Limones.

Manolo Jiménez habló de alineación total con la estrategia federal; Harfuch dejó claro que Coahuila y La Laguna son prioridad. Román Cepeda fue de los pocos invitados. No fue cortesía: fue cálculo. Blindaje permanente, homologación de leyes contra la extorsión e inversión en inteligencia. El discurso es correcto. El contexto, quirúrgico.

En seguridad, la desconfianza no es defecto: es método. Y cuando la reunión es chica, cerrada y selectiva, no es para tomarse el café: es para marcar territorio institucional. Durango quedó fuera. Gómez Palacio también. No por agenda. No por descuido. Por decisión. Porque en La Laguna, hoy, el poder no se exhibe: se concentra.

Y en lo local, el contraste: se celebró el Día del Policía con retraso, se anunció ingreso promedio de 19 mil 200 pesos, pero sin aclarar descuentos por uniformes o patrulla, una queja recurrente de los propios elementos. En boletín suena bien; en la calle, la cuenta sigue en revisión. Y mientras se hablaba de dignificar a la corporación, el trato a la prensa volvió a chocar con el discurso: felicitación en redes, pero pocos lugares y reporteros desplazados en el evento. Detalles, dirán. Pero en política y seguridad, los detalles revelan más que los boletines.

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