
Agua Saludable… pero intermitente

En diciembre de 2023 hubo listón, aplausos y promesas: “Agua Saludable para La Laguna”. En agosto de 2024, otro acto más. Dos años después, en 2026, la realidad es otra: la llave abre a ratos en colonias de Torreón y Gómez Palacio. No es un detalle menor. Es baja presión, horarios impredecibles y semanas completas de batallar con cubetas. Por eso la pregunta que corre de casa en casa no es técnica, es simple: ¿no que ya habían terminado?
Lo que hoy vive la gente no se siente como “avance de obra”, se siente como falta de agua en la rutina diaria. Cuando no hay presión, la promesa se vuelve molestia: lavar, bañarse o cocinar depende de “cazar” el momento en que el chorro aparece. Y cuando no aparece, la frustración se queda en la puerta del municipio, aunque la decisión de bajar la presión no nazca ahí.
La cara de esa molestia tiene nombres, como Diana Flores, vecina del poniente de Torreón (colonia Francisco Villa). Lleva años gastando en bombas y tinacos para guardar agua cuando hay. Hubo un tiempo en que la presión mejoró. Duró poco. Hoy vuelve a levantarse antes del amanecer para llenar lo que alcance. Diana no pelea la obra; pelea la promesa que no llega a su regadera. Y lo dice como lo dice medio barrio: “¿no que ya habían terminado?”. A finales del mes pasado les advirtieron de nuevas interconexiones y, este fin de semana, otra vez lo mismo: la ansiedad de quedarse sin agua.
Ahora sí, el contraste que no sale en la foto. En 2023, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró en Lerdo una primera parte del proyecto con la promesa de llevar agua de mejor calidad a la región; en 2024 se volvió a inaugurar otra fase, ahora con López Obrador acompañado por Claudia Sheinbaum como presidenta electa. El objetivo es bueno: dejar atrás el agua de mala calidad y gastar menos energía al depender menos de pozos. En el papel, todo cuadra. En la regadera, no siempre.
Hay algo que no se dice en los discursos: en la obra real no existen sólo “dos etapas”. Eso es para el templete. En la práctica, el proyecto se arma por partes: tramos y conexiones que llevan el agua hasta las colonias. Por eso se inaugura una parte… y en la casa sigue llegando a ratos. Cortar el listón no significa que todo el sistema esté listo para operar parejo en toda la ciudad.
Y todavía falta lo más importante: las conexiones finales para que el agua llegue a la red de cada colonia. Es la “última milla” del agua. Es la tercera ronda de trabajos que casi nadie aplaude, pero sin la cual el proyecto se queda a medias. Sin esas conexiones, el ASL puede estar “inaugurado”… pero no terminado en la regadera.
La razón de la intermitencia tiene nombre institucional: CONAGUA. Por trabajos para conectar el sistema con otros municipios, se baja la presión por semanas. Es una obra necesaria, sí; pero el golpe lo recibe la gente. Y, como suele pasar, el reclamo se queda en SIMAS u otro organismo municipal aunque la llave se cierre en oficinas federales. El clásico: quien apaga el switch no es quien paga el enojo.
Y no es un problema exclusivo de Torreón: también los gobiernos morenistas de Gómez Palacio y Viesca han resentido la falta de agua en colonias completas. Ironía fina: el proyecto federal que se presume como estandarte también deja sin presión a municipios gobernados por ellos. El agua no vota; la falta de agua tampoco distingue colores.
La última reunión para ver avances y acciones de esta obra no fue en tierras de la 4T, sino en las oficinas del Edificio Coahuila, donde el protagonista fue el invitado como expositor Gabriel Riestra, director de CONAGUA en la región, quien reunió a alcaldes de La Laguna de Coahuila, teniendo como anfitrión a Óscar Pimentel, secretario de Gobierno del estado.
Los organismos locales no son santos —traen rezagos y errores—, pero hoy hacen control de daños: mueven pozos, redirigen agua, mandan pipas cuando la cosa se pone fea. No deciden los bajones de presión que vienen por las conexiones del sistema. Esa frontera se explica poco, y cuando no se explica, el enojo se multiplica.
El proyecto está inaugurado dos veces, pero operado a ratos. Mientras la llave no dé agua todos los días, el ASL seguirá siendo una foto con listón. Y la pregunta seguirá flotando en el baño, en la cocina y en el patio: ¿no que ya habían terminado?
Preguntas oficiosas

Quien sigue en modo proselitista, fiel a su estilo pero ahora más de cara a la elección donde contenderá por una diputación, es el estridente diputado morenista Antonio Attolini Murra, quien cuestiona: si el Congreso reconoce que cuando una persona muere bajo custodia municipal existe una responsabilidad política ineludible, ¿por qué la mayoría del PRI bloqueó siquiera la discusión para remover a la titular del Centro de Justicia tras los casos de Chris Hernán Pérez Rentería y otros antecedentes?
¿Se está defendiendo un modelo institucional fallido… o a una administración específica señalada por Antonio Attolini Murra?
Felipe González sigue en modo gira post informe, con cobertura mediática constante y columnas completas a su favor —con factura, dicen, desde el séptimo piso—; ¿está construyendo la candidatura por el Distrito X… o ensayando desde ahora una alcaldía adelantada en Torreón?
Y hasta en videos de SIMAS Torreón aparece con chaleco verde, colocado al centro, con lenguaje y encuadre de alcalde en funciones. Pero Felipe sigue en modo híbrido —entre cepedistas y Saltillo—, ¿cuándo se decidirá? Si el reloj corre y el PRI aún no define quién asumirá las suplencias, ¿por qué el Distrito 08 —el que dejó el panista Gerardo Aguado— sigue vacante?
Unos dicen que el espacio se cederá a la UDC… pero ¿quién en Torreón conoce a un cuadro competitivo de ese partido para ese distrito?
Otros aseguran que Rodrigo González del CCT podría ir como titular, y no como suplente de Felipe González, como se había dicho.
¿Se está administrando la vacante para ganar tiempo, o ya hay una decisión tomada que aún no se anuncia? Porque cuando nadie confirma nada, normalmente alguien ya decidió todo.
