Posadas VIP en Torreón: cuando el dinero es público y la lista es privada

Torreón llegó con todo en su temporada de posadas. Si la del viernes 5 de diciembre, vinculada a la CATEM, ya había puesto sobre la mesa un tema incómodo, este jueves se celebró otra, todavía más selecta. No fue para cualquiera. Fue patrocinada —indirectamente— por todos los ciudadanos de Torreón, aunque no todos tuvieron derecho ni a entrar… ni a opinar.

La organización corrió desde el área financiera del Ayuntamiento, con la posada achacada a Roberto Barrios Hinojosa, director de Ingresos del municipio y responsable de la recaudación fiscal —predial incluido—. La sede fue el salón selecto de Fortana. La mecánica: lista cerrada. El criterio: estar en el círculo correcto.

Y por si quedaba duda del perfil del evento, a petición del director de Alcoholes, Christian González, la instrucción fue clara desde el inicio: no publicar nada. No porque fuera ilegal, dicen, sino porque “no era para exhibirse”. Curioso: cuando el dinero es público, el silencio siempre es privado.

Sólo unos cuantos “afortunados” fueron convocados para convivir. Ahí estuvieron la directora de Egresos Brenda con acompañante; el tesorero Javier Lechuga; el contralor Óscar Luján —quien, ironías del poder, ni cuando era tesorero asistía a los eventos de Roberto y ahora sí se presentó—; el director de Medio Ambiente, Marcelo Sánchez, con novia incluida; todo el equipo Jurídico, además de notarios, proveedores y amigos personales de Barrios. La crema y nata administrativa.

Las cuentas internas hablan de más de 800 mil pesos en gasto. Y la rifa fue otro espectáculo: hubo quienes se llevaron tres o cuatro regalos por persona. La equidad, como siempre, se quedó en la puerta. El prietito en el arroz lo puso el director de Garantías, José Alfredo Serna, quien se peleó con un amigo de Roberto por una pantalla —sí, hasta ellos entraron a la rifa—. Empujones, reclamos, alcohol de por medio y casi sillas volando. Nada grave, dicen. Afloraron los sentimientos con los tragos.

Mientras tanto, los trabajadores sindicalizados celebraron en otro lugar y en otro tono, sin lujos, sin notarios invitados y, sobre todo, sin pantallas en disputa. Dos posadas, dos realidades. Una para cumplir y otra para presumir.

Y donde literalmente andan buscando posada son los funcionarios estatales olvidados de La Laguna de Coahuila. Al parecer no habrá festejo: su líder, Hugo Dávila, no ha dicho nada. Apenas —y con dificultad— ajustó hace una semana para cooperar con dos mil pesos para una polémica posada. Así que los burócratas olvidados tendrán que juntarse por su cuenta, hacer intercambio de regalos con despensas de Mejora arrinconadas en el desvalijado Edificio Coahuila. Ni un celular Oppo —de esos que te dan como saldo al renovar línea— del diputado local Felipe González. Quizá deberían pedir apoyo a uno de sus jefes en Saltillo, Gabriel Elizondo, coordinador estatal de Mejora, que hasta iPhone 17 anda regalando en redes.

En contraparte, donde sí hubo presupuesto fue en la posada de Bienestar Coahuila, al estilo Gobierno del Estado: vaqueros, toro mecánico y muchos regalos para funcionarios de la 4T coahuilense. El evento lo organizó el superdelegado tamaulipeco Américo Villarreal, quien aprovechó para invitar a su compadre, el diputado Alberto Hurtado, bien colocado en las fotos entregando obsequios nada austeros, que incluían juegos de salas. Promoción incluida.

Y hablando de festejos y de expiar pecados, muchos políticos ya preparan sus mega campañas disfrazadas de reliquias a la Virgen de Guadalupe este sábado 13. Ahí está la de Felipe González en Zaragoza Sur. Otros también harán la suya, como el matrimonio Limones–Fernández–Anguiano: Shamir Fernández, quien promociona a su candidata a diputada y esposa Pily de Anguiano, y que para convocar hasta usaron un sistema con los colores del PT —rojo y amarillo— para recabar datos de sus feligreses.

Fe, política y padrones… todo en uno.

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