
Generación Z: entre sicarios y estudiantes, la crisis que sacude a La Laguna

México está viviendo un choque generacional de proporciones inéditas.
En un extremo, los jóvenes que levantan la voz, toman las calles y exigen transparencia en sus instituciones.En el otro, muchachos apenas mayores de edad —o incluso menores— que empuñan armas en nombre del crimen, atrapados en un destino tejido con pobreza, violencia y abandono estatal.
Dos rostros de una misma generación: la Zeta mexicana, dividida entre la protesta y el gatillo.
Esta semana, el país despertó con el rostro de Víctor Manuel Ubaldo Vidales, un adolescente de 17 años, originario de Paracho, Michoacán, identificado por la Fiscalía como el sicario que asesinó al alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.
Su historia simboliza una tragedia nacional: jóvenes que no llegaron a las aulas… pero sí al campo de fuego.
Mientras tanto, en La Laguna, el conflicto también arde, aunque con otras armas: pancartas, megáfonos y dignidad.
En Lerdo, los alumnos de la Normal Superior (IESEN) mantienen las instalaciones tomadas para exigir clases presenciales y rendición de cuentas.
En Gómez Palacio, los jóvenes de la UPD protestan por decisiones que califican de autoritarias y por la falta de diálogo con las autoridades.
Y el caso más grave, el que más ruido ha hecho, está en el Instituto Tecnológico de La Laguna, donde los estudiantes exigen la destitución del director José Omar Saldívar Correa, acusado de manejar el plantel como un feudo político.
Saldívar ha sido señalado de operar con respaldo de actores partidistas, sin importar el color: en su más reciente informe reunió por igual a priistas y morenistas, bajo el discurso de la “unidad académica.”
Pero el problema va más allá. Los alumnos también piden la salida de Oswaldo Maldonado Serrano, extitular del Instituto Municipal de la Juventud y actual Coordinador Regional de la Secretaría de Inclusión y Desarrollo Social de Coahuila, a quien acusan de perpetuarse como “el estudiante eterno,” ese que no suelta ni el hueso ni la influencia.
El conflicto escala con la intervención de organismos como el Clúster Automotriz Laguna, encabezado por el morenista José Luis Hotema, emitió un comunicado de respaldo a Saldívar, elogiando su “trayectoria y compromiso académico.” La respuesta no tardó. El estudiante Alan Muro, vocero del Movimiento Estudiantil del Tec Laguna, respondió con dureza:
“Hotema, eres uña y mugre de Omar Saldívar. ¿Cómo no lo vas a respaldar si es tu compadre de partido?
Dices que hablas por los organismos, pero ni redactar sabes.
No te metas en temas estudiantiles que no te corresponden.
Deberías estar del lado de los estudiantes, de esa mano obrera que impulsa la industria, no respaldando discursos vacíos.”
El mensaje caló hondo. Porque detrás de la rabia hay algo más profundo: la sensación de abandono.
Los jóvenes laguneros no piden privilegios; piden voz y justicia dentro de las instituciones que deberían formarlos, no silenciarlos.
Estos movimientos, aunque locales, revelan una verdad nacional: la juventud está harta de la simulación.
Ya no se traga los discursos sobre “liderazgo” o “vocación de servicio” mientras observa cómo los mismos de siempre se reparten los cargos, las becas y los reflectores.
La paradoja es cruel: mientras unos jóvenes mueren con el dedo en el gatillo, otros marchan con el puño en alto.
Pero ambos nacieron en el mismo país —hoy polarizado— que los saturó de frustraciones y los empujó a extremos distintos del mismo abandono.
Porque quizás la crisis no es de juventud, sino del sistema que los parió a gritos y los dejó sin esperanza.
Cuando el aula se cierra, el cártel abre la puerta.
Y los jóvenes lo saben.
Por eso, este 15 de noviembre, la llamada “Generación Z México” prepara una mega marcha nacional para hacer retumbar a las autoridades. El colectivo, integrado por jóvenes nacidos entre 1997 y 2012, busca canalizar el descontento social y la frustración ante la crisis política, económica y de seguridad del país. Aunque su eco reciente ha resonado en México, el movimiento ya ha tenido presencia en países como Perú y Nepal, levantando una misma consigna:
que la voz joven no se apague entre la represión ni la indiferencia.
La Generación Z ya no quiere heredar un país roto. Por eso deja el TikTok para salir a la calle, dispuesta a reconstruir lo que otros destruyeron. A gritos, con rabia… y con esperanza.
“Cuando la cámara política enfoca hacia adentro”

Aterrizando de lo banal a lo institucional, la comunidad de reporteros locales sigue con dudas sobre las funciones reales de la Dirección de Comunicación Social del Ayuntamiento de Torreón. Dicen que ya no se distingue si están grabando un boletín informativo… o el nuevo reality de “La Granja de los Becados ”.
Y lo peor: los mismos altos funcionarios siguen jugando a las sillas con los de menor nivel.
Un ejemplo claro es el caso de Carolina Negrete, periodista de la vieja guardia, quien hace unas semanas sonaba como la posible directora de Torreón TV.
Incluso el propio secretario del Ayuntamiento, Eduardo Olmos, aseguró que ya no estaría al frente, tras la salida de Armando Cobián de Radio Torreón.
Sin embargo, la periodista reapareció recientemente en eventos municipales —como el del SIMAS, el pasado lunes— posando para la foto política y, según los malquerientes, dando indicaciones, decidiendo entrevistas y marcando pautas… como si nada hubiera pasado.
Mientras tanto, la dirección “general” de Radio Torreón y Torreón TV habría quedado únicamente en manos del periodista Luis Guillermo Hernández. No obstante, su equipo de redes no habría recibido el nuevo manual de comunicación entre el Gobierno del Estado y el Municipio de Torreón.
En las recientes visitas a las instalaciones —aún inconclusas— de los nuevos foros de televisión, se nota un detalle curioso: en las tomas abiertas cortan el logo del Gobierno de Coahuila. Todo apunta a que la Dirección de Comunicación no ha entregado dicho manual por estar más ocupados en salir en cuadro junto al alcalde, fingiendo trabajo mientras sostienen la grabadora o el celular.
Destaca, además, la figura de la jefa de prensa, #LadyFayuca, quien entre evento y evento participa en tareas de difusión sin claridad en sus funciones, interfiriendo incluso en la autonomía de otras dependencias y desplazando a personal que sí pertenece al área. No se trata de nombres, sino de orden institucional.
Mientras tanto, otras direcciones, como Vialidad, siguen en el olvido mediático.
Desde la llegada de su nueva titular, Martha Faz, no se publican reportes constantes sobre los accidentes diarios en la ciudad; apenas de vez en cuando la Policía Municipal rescata alguno.
Y es que, se sabe, desde el primer piso del Palacio Municipal han intentado controlar también esa dirección.
¿Indiferencia o estrategia?
La comunicación pública, en teoría, debería servir para acercar al gobierno con la gente, no para alimentar egos ni montar shows internos.
Hoy, lo que se proyecta hacia afuera dice más de la confusión que reina adentro. Porque mientras el guion sigue cambiando, los protagonistas parecen olvidar que la cámara más importante no es la que graba…
sino la que observa.
