Posada electoral en enero: más aspirantes que lideresas en Torreón

En política hay tradiciones que no mueren, solo se reprograman. Mientras algunos ya guardaron el arbolito y otros andan pensando en el 14 de febrero, en Coahuila decidieron que enero también es buena fecha para posadas con fines muy poco navideños y muy electorales. Lo que se vio estos días no fue nostalgia decembrina: fue operación de estructura, con playlist de cumbia y tamal incluido.

El gobierno estatal organizó eventos por sectores. El lunes fue en Saltillo, con foto, con la plana mayor del gabinete y hasta diputados repartiendo rifas de refrigeradores, televisiones y motos. Mientras tanto, en Torreón, este martes se habilitó el “búnker” de Saltillo en La Laguna: el Centro de Convenciones, donde no hubo uno sino dos festejos para consentir a las tradicionales lideresas, pero con restricciones. Sin celulares, salvo ciertos laguneros que sí tomaron y hasta presumieron fotos, porque se sabe que en Torreón las fotografías han sido la perdición, sobre todo a la hora de las rifas.

Lo que ya no se sabía es que había más lideresas que aspirantes a solo cuatro candidaturas a diputaciones locales en Torreón —más sus suplentes— que realmente están en juego. Para sorpresa de muchos, en el CCT esta vez no hubo golpes ni insultos visibles; incluso se vio al profe Mario Cepeda con toda su familia, cruzando sin problema los arcos de seguridad. Dicen que ya no trae brazalete y que ahora hasta puede ir y venir sin problema… total, ahora toca hacer fila donde se pueda.

Tanta fue la convocatoria que el gobierno estatal tuvo que usar el salón de eventos sociales Fortana como sede alterna para realizar el Consejo de Seguridad, con tal de liberar el Centro de Convenciones. Por la mañana con liderazgos, por la tarde con más liderazgos, porque cada coordinador de sector tenía la tarea de convocar a su gente, cada quien jalando su fila. No fue casualidad, fue método. Capacidad por evento de alrededor de tres mil personas; dos eventos, súmele.

Y lo más relevante: puras presidentas de colonia, lideresas y operadores territoriales, la gente que no sale en boletines pero sí saca votos. Mientras tanto, el gobernador bailando, junto a varios aspirantes como Vero Martínez, Lorena Safa y el anfitrión del CCT, Rodrigo González; mensaje implícito: aquí no venimos a dar discurso largo, venimos a recordar quién manda y quién convoca. En el evento también estuvieron, más por obligación que por entusiasmo, varios directores y regidores del municipio de Torreón y hasta el alcalde Román Cepeda, quien sí tomó fotos y hasta las publicó, por lo que tuvieron que desempolvar el gesto navideño para poder sonreír a fuerzas.

Entre risas, tamales y uno que otro platillo que sobrevivió de milagro, salió la frase que resume el momento político: Morena no tiene forma de armar algo así en cuatro meses. Lo dicen operadores que llevan veinte o veinticinco años viendo campañas, gente que sabe distinguir entre evento bonito y estructura real. Porque una cosa es llenar una plaza con militancia motivada y otra muy distinta es tener presidentas de colonia organizadas, sectorizadas y activadas. Eso se arma con años de relación política, favores, gestiones, apoyos y disciplina.

En Torreón, dicen, el trabajo es todavía más intenso: todos juegan para el mismo lado, aun cuando hay más grupos —cepedistas, Torreón y Saltillo— que cargos.

Por cierto, uno de los anfitriones y coordinadores fue el delfín de Manolo Jiménez, Gabriel “Mejora” Elizondo, quien operó la logística del evento que, más que fiesta, fue pase de lista político. También estuvo la todavía presidenta del Congreso de Coahuila, Luz Elena Morales, quien podría integrarse al equipo de Mejora, mientras Gabriel competiría por una curul y, con la confianza de Manolo, buscaría la presidencia del Congreso en la recta final del sexenio.

Aviso parroquial para los aspirantes priistas: el calendario podría estirarse hasta febrero, una vez que se definan las alianzas. Mientras algunos partidos siguen discutiendo candidaturas, pactos y encuestas, otros ya están alineando a la tropa, y eso, en política local, pesa más que cualquier narrativa nacional. No significa que la elección esté decidida, pero sí que el punto de partida no es parejo. Porque en Coahuila, nos guste o no, la elección no se gana en redes: se gana en colonias, con listas, con operadores y con estructura. Y esa, por lo visto, ya está calentando motores, aunque sea con posada fuera de temporada.

Por cierto —y no es menor—, la presencia reiterada de Luz Elena Morales también fue leída como termómetro político. No pocos comentaban que este tipo de eventos sirven para ir midiendo acomodos, porque cuando termine su periodo en el Legislativo podría incorporarse al equipo de Mejora, con Gabriel con la mira puesta en una diputación y, si se alinean los astros, en la presidencia del Congreso, como parte de la última jugada de fuerza de Manolo Jiménez en su tramo final como gobernador.

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