
Urbanismo, en tiro al blanco: una dirección jugosa y muchos apuntando

En el Ayuntamiento de Torreón ocurre algo que ya no sorprende, pero sí retrata con bastante nitidez el estado real de las cosas. En la Dirección de Ordenamiento Territorial y Urbanismo conviven —oficial y extraoficialmente— María Gabriela Ávila Saucedo, a quien le piden llamar “lic. Gabyta”, y Gustavo Muñoz López, quien todavía aparece como Director General de la dependencia. Varias cabezas en la misma oficina. En cualquier organigrama serio eso se llama conflicto; aquí se le llama lunes.
Los mensajes internos describen mejor que cualquier boletín institucional el ambiente que se respira: “Todo lo de la lic. Gaby lo hace a puerta cerrada”, “Se meten todos a su oficina… ya saben a quién están planeando chingar”, “Lo de los exclusivos”. No es rumor de café. Es clima laboral enrarecido, guerra de filtraciones y decisiones que ya no se toman en mesas técnicas, sino en mensajes temporales de WhatsApp… de esos que se borran solos, por aquello de la memoria institucional selectiva.
Y cuando el dinero entra en escena, todo empieza a cuadrar el porqué de tanto interés por esa dirección. Documentos oficiales de Tesorería (2025) reportan ingresos millonarios bajo el rubro de “Derechos”, donde se concentran los cobros municipales —incluidos los relacionados con Urbanismo—: enero de 2025, 167.6 millones de pesos; abril, 36.9 millones. No todo corresponde a esa dependencia, por supuesto. Pero con esas cifras sobre la mesa, las disputas dejan de ser personales y se vuelven… vocacionales.
El juego es de todos contra todos. Primero, Gustavo Muñoz señaló a Paco Torres por presuntas irregularidades para sacarlo de Urbanismo; acusaciones que, hasta donde se sabe, no prosperaron. Hoy el péndulo se mueve y las miradas apuntan a Gabriela Ávila, a partir de quejas de obra vinculadas a COPLADEM que han llegado a este medio con documentos en mano. Nada juzgado, todo señalado. El sainete sigue en cartelera.
Aquí aparece el factor político que muchos prefieren no pronunciar en voz alta: el padrinazgo. A Ávila se le ubicó primero cercana a Shamir Fernández y después con respaldo de “Pepé” Ganem cuando éste ocupaba la Secretaría del Ayuntamiento. Esa cercanía explicaría su margen de operación y su presencia en decisiones clave. Pero con Ganem hoy enfrentando una denuncia en instancias federales, el tablero se reacomoda. El apoyo pierde peso y la lectura interna es clara: tomar distancia, posicionarse sola y —según se comenta al interior— busca llegar a la dirección por cuenta propia. El espacio sigue caliente y no faltan interesados. Incluso desde Saltillo se analizan movimientos. Aquí, mientras tanto, la solución parece depender más del santoral que del organigrama: Dios, San José, la Virgen y los Reyes Magos. Canibalismo burocrático en su estado más puro. Nadie se asume culpable; todos se sienten indispensables.
Y para no perder la costumbre —porque ya se sabe: dime con quién te juntas y te diré…—, otro botón del mismo saco. La megareliquia del sábado, en honor a la Virgen de Guadalupe y organizada por Felipe González, terminó convertida en pasarela política, con una estructura priista visiblemente temblorosa, convenientemente disfrazada con mandiles verde estilo “Mejora”. Milagros al estilo La Rosa de Guadalupe: reaparecieron figuras que llevaban meses fuera del radar público, como David Fernández, coordinador de Infraestructura en La Laguna, a quien pocos reconocían… precisamente por su prolongada ausencia. Los malquerientes —que nunca faltan— comentan que prefirió ese cobijo antes que acompañar a su hermano Shamir y a su cuñada Pily, candidata de Morena por el Distrito X, en un evento similar. Coincidencias de fe. A varios directores del Ayuntamiento se les “sugirió” asistir al evento popular decembrino de Felipe. No fueron todos, pero sí muchos bachaneros, por si faltaba carne para el chile colorado con siete sopas. Ahí estuvieron Víctor Navarro, director de“Bacheo y Pinturas Pixel”, , y su subordinado David Ortiz Contreras“El Chacho”. , director de Recursos Humanos, conocido como Equipo ganador no se veía. Oportunismo bien sazonado, sí. Como la reliquia.
