
Amor guinda en tiempos de encuesta

En Coahuila, el tablero electoral volvió a sacudirse. Y como se ha dicho hasta el cansancio: del plato a la boca se cae la sopa. En política, nada está amarrado hasta que lo está… y aun así, a veces tampoco.
Morena, pese a haberse adelantado desde el año pasado en su operación territorial, decidió no confiar en dos de sus coordinadores distritales en Torreón por las verdaderas encuestas. Prueba de ello es la reaparición de Andy López Beltrán como operador político nacional, impulsando —a modo de “bomberazo”— una nueva ronda de encuestas para definir permanencias o sustituciones rumbo al proceso local en Coahuila. No es un movimiento menor: la decisión manda un mensaje interno contundente; nadie tiene la candidatura en la bolsa. El método no es nuevo en la 4T, pero resulta incómodo para una militancia que ya había cerrado filas en varios distritos. Volver a medir es, en los hechos, volver a abrir heridas.
El caso de Gerardo Calvillo y Ricardo Mejía Berdeja ilustra el punto. Luego de que Calvillo (PT) declarara que el regidor Luis Ortiz apenas habría obtenido 1% en las encuestas de Morena para definir candidaturas y, aun así, fue impulsado como carta para el Distrito 08 por la alianza Morena–PT, vino el choque público. Calvillo le reviró a Mejía Berdeja y terminó yéndose al Partido Verde con todo y estructura.
Esto refleja un ánimo real en las bases: las reglas cambian a mitad del juego.
El regreso de Andy López Beltrán a la operación territorial no ocurre en el vacío. Viene precedido de resultados lamentables para la 4T. Ahí está el caso de Durango, con derrotas y apenas el triunfo en Gómez Palacio. En política, sobran confianzas cuando faltan votos.
A esto se suma que el Instituto Electoral de Coahuila ya activó la cuenta regresiva rumbo al Congreso local: el registro de precandidaturas será del 3 al 9 de marzo de 2026; las precampañas internas, del 10 de marzo al 3 de abril; y la definición de candidaturas y sustituciones deberá quedar, a más tardar, el 15 de abril. Con esas fechas encima de la mesa, la reencuesta no es capricho: es control de daños. A quien no le cuadren los números hoy, le cambian la ficha mañana. La señal es clara: la estructura no garantiza candidatura. En Morena, hoy nadie camina en línea recta; todos avanzan con retrovisor., salvo Antonio Attolini por el Distrito IX
En los distritos 10 y 11, el reacomodo dejó lecturas incómodas para las bases. En el 10, Shamir Fernández había apostado por su esposa, Pily de Aguinaga, quien ya había competido y perdido en la pasada elección local. En el 11, Cintia Cuevas colocó a su esposo, Fernando Hernández —secretario de Organización de Morena Coahuila—, pese a que en mediciones internas aparece rezagado. También aparece en este sector Gerardo Calvillo, ahora por el Verde, agregando ruido al mapa. . La política local tiene memoria corta, pero olfato fino: cuando varios nombres suenan al mismo tiempo, alguien más queda fuera del encuadre, al menos aquí los que querían ser suplentes.
Tanto Shamir como Cintia podrían perfilarse como cartas fuertes en el reacomodo. Si se confirma, la lectura es doble: Morena apostaría por figuras con estructura conocida, dejando a sus parejas como compañeros de orilla (suplentes). Aquí aplica aquello de “hasta que las candidaturas nos separen”. Están confiados en ganar y dejar a sus parejas en el Congreso local: Cintia regresaría a San Lázaro y Shamir a pasear a su perro Rocko. Lo que se avecina sería un ensayo para las elecciones a la alcaldía de Torreón: por el Distrito X, Felipe González (PRI) vs Shamir Fernández (PT-Morena); y por el XI, Hugo Dávila (PRI) vs Luis Fernando Salazar (Morena), quien está detrás de Cintia, pues ella iría por la reelección a diputación federal. Pero el experimento por la alcaldía ya serían otras pugnas internas y columnas por escribir.
Morena mide todo, pero medir también desgasta. La pregunta de fondo no es quién gana la encuesta, sino si el partido logrará salir unido del proceso. Porque en distritos donde la competencia interna ya dejó cicatrices, una medición más puede ser a herida final.
En medio de este reacomodo, el cumpleaños de Shamir Fernández de este martes fue algo más que pastel y fotos: fue pase de lista político y regalo adelantado de su virtual candidatura. En sus redes compartió mensajes del entorno de la 4T, pero no replicó felicitaciones de excompañeros del tricolor: saludos de priistas cepedistas como Ariel Martínez, Víctor Navarro, “Chacho” Ortiz, Vero Martínez y hasta el casi olvidado Héctor Yassín, exfan de Román Cepeda, hoy exiliado en tierra de Trump, quien tuvo que esconderse del ICE para felicitar también a Shamir. ¿Será que ahora regresa en color guinda?
El tablero electoral en Coahuila no está quieto. Se mueve. Y cuando se mueve, más de uno pierde pieza… y el pastel suele venir con cuchillo incluido.
