
Deporte Torreón: millones bajo el agua y nombres en la superficie

En Torreón, las albercas públicas —Unidad Deportiva Torreón, Multideportivo Oriente y otros complejos municipales— se mantienen con químicos, recubrimientos y sistemas térmicos que cuestan dinero todo el año. Nadie discute el gasto. Lo que se discute es cuánto cuesta y por qué.
Hoy el sistema lo administra el Instituto Municipal del Deporte (IMD), encabezado por Ramón Chufani, llegó en febrero de 2024 y fue ratificado en 2025. Cuando el nombramiento se percibe cercano al entorno del alcalde Román Alberto Cepeda, la transparencia deja de ser cortesía y se vuelve obligación pública.
En el ámbito deportivo circulan versiones sobre la etapa del coach Gaytán, posteriormente separado del cargo. Se comenta que durante su gestión se habrían adquirido sistemas de bombeo y calentamiento por montos cercanos a 3 millones de pesos por equipo. Si esa cifra es correcta, deben existir contratos, fichas técnicas, pruebas de operación y dictámenes de recepción. Sin documentos, el dinero se evapora.
Entre la comunidad deportiva también se menciona que, ya con Chufani al frente del IMD, presuntamente se habrían vuelto a adquirir bombas para mantener el agua a 23 °C, además de pintura adicional a la remodelación, esta vez sin cese del titular. Si el gasto se repite, la documentación debe ser aún más clara.
En infraestructura acuática, lo costoso no es el color del vaso; es el sistema que mantiene el agua en operación todo el año. Y en compra pública, lo importante no es el discurso, sino el método.
En ese contexto aparece un nombre conocido en conversaciones de proveedores: Víctor Navarro. Según dichos que circulan, sería proveedor recurrente de recubrimientos, aun cuando cambian razones sociales o vehículos. Lo técnico sí es claro: pintar una alberca exige materiales certificados para agua clorada y uso continuo. Sin fichas técnicas ni precios unitarios publicados, el brochazo despierta sospechas.
También circulan testimonios s que menciona cambio de vehículo del titular del Deporte de llegar en un Aveo prestado por una camioneta del año de origen chino, de manera coincidente con estos procesos. No es acusación formal; es el síntoma de la opacidad. Cuando no hay desgloses públicos, el rumor ocupa el espacio.
La solución no es confrontar versiones, sino abrir archivos: contratos, facturas, cotizaciones comparadas y bitácoras de mantenimiento. La transparencia apaga incendios más rápido que cualquier comunicado.
El municipio presume agua templada; el ciudadano siente factura hirviendo. Y como esto no es tribunal, sino termómetro, la receta es sencilla: desgloses por alberca, por rubro y por proveedor.
La alberca pública es un servicio social. No un lienzo para cubrir el fondo.
Aquí no se piden milagros. Se piden papeles.
