Contracrónica: el informe de Manolo entre show, omisiones y menos a Julión cantando

La tarde de este miércoles, Torreón no tuvo informe: tuvo función estelar en el Coliseo Centenario. Luces, pasarela, música y un gobernador entrando como si fuera el Canelo saliendo del túnel, protagonista de Supernova listo para la triple caída… pero para los más fresas, dijeron que parecía Taylor Swift abriendo gira. Todo para presentar su Segundo Informe de Gobierno como mandatario de Coahuila.

Manolo Jiménez avanzó con esposa e hijos, saludando a sus funcionarios que lo vitoreaban como si la Arena México hubiera aterrizado en La Laguna. Flashazos, drones, reflectores… y un público acomodado por zonas como en función grande: “anillo”, “preferente” y “grada”.

Esta vez sí llegó alguien con sello federal: Edna Elena Vega Rangel, secretaria de SEDATU, en representación de la presidenta Sheinbaum. También se dejó ver el gobernador de Durango, Esteban Villegas, que cruzó a Torreón sin necesidad de visa ni bloqueos y sin la alcaldesa morenista gomezpalatina Betzabé Martínez. Otro de la 4T que aterrizó fue el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo.
Ahora sí: los morenistas coahuilenses se “unieron”… para no asistir a aquella pasarela priista.

A quien muchos esperaban era el gobernador de Nuevo León Samuel García, pero no llegó. Aun así, hubo presencia regia: el senador Luis Donaldo Colosio y el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza. También acudieron la «delfina» de Manolo, Luz Elena Morales, presidenta del Congreso; y Miguel Felipe Mery, presidente del Poder Judicial. El momento que pausó a Manolo por unos segundos fue la presentación del senador Miguel Riquelme, su antecesor, ante la euforia de las lideresas laguneras. Cosa que no sucedió con el alcalde de Torreón, Román Cepeda, y eso que era el anfitrión. Lo mencionaron junto al edil de Saltillo, Javier Díaz, y apenas de refilón a los demás alcaldes priistas.

Muchos ciudadanos torreonenses dudaban en ir. Y no por Manolo… sino por el malestar con el PRI local y MEJORA regional. Por eso varios pensaron que el anuncio de Julión Álvarez era gancho para atraer a las seccionales. Y casi sí: llegó, pero sólo como invitado y a comer a Mochomos, no a cantar. Tan real estuvo que varios funcionarios sobrerreaccionaron, como el alcalde de Matamoros, Miguel Ángel Ramírez, y la diputada local Olivia Martínez, quienes abandonaron sus lugares —ignorando el mensaje del gobernador— para correr a tomarse la selfie. Prioridades de escenario. Otros, como Villegas, esperaron su foto e hasta al final.

Quien andaba más estresado que réferi debutante era Hugo Dávila, encargado de Coahuila en La Laguna. Cuentan que gritaba en el Edificio Coahuila como si regañara por altavoz. Tal vez porque todo el control venía desde Saltillo, que desembarcó desde el martes para tomar la batuta. Dicen que hasta la abuela materna del gobernador venía en la avanzada. Al final, Hugo pudo disfrutar unas cervezas para liberar tensión.

A quien Manolo no mencionó esta vez fue a la diputada federal y presidenta del PRI Torreón, Verónica Martínez. Ni porque llegó temprano… no fuera a ser que no estuviera en la lista. Como si fueran cuotas de gradería, en la hilera 21 estuvo sentada toda la plana mayor del gabinete de Cepeda, a quienes —dicen— les pidieron asistir como parte del bloque institucional de aplausos. Por cierto: al director de Comunicación Social, Yohan Uribe, no lo dejaban entrar al redondel porque no mostró su QR. Pensó en su soberbia que por su “hermosa” cara lo iban a reconocer y decirle: “pásele, don fragmentado”. Mientras tanto, el comisario Alfredo Flores sí tenía asiento reservado… pero prefirió patrullar dentro del recinto, apor si se armaba alguna riña entre las filas. Uno nunca sabe.

Tras poco más de una hora de informe, sin Julión como cierre, y después de que Manolo desacara la frase: “En Coahuila no dividimos ni polarizamos; aquí vamos pa’ delante”. L as salidas del Coliseo se convirtieron en un embudo. Arriba, la gente se preguntaba: ¿Dónde está Protección Civil? Ni Claudia González a nivel estatal, ni Jorge Luis Juárez a nivel municipal aparecían. Las salidas estaban bloqueadas por logística, vallas y personal que no sabía hacia dónde dirigir el flujo.

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