
Verónica Martínez, Felipe González y Hugo Dávila: el PRI que se pelea antes de competir

En política hay reglas no escritas, pero bastante claras: primero se construye la candidatura… luego se presume. En Torreón parece que el orden se invirtió. Todavía no hay definiciones oficiales para diputaciones, mucho menos para la alcaldía de Torreón, y ya hay quienes —como Verónica Martínez— se mueven, operan y se presentan como si la decisión estuviera tomada. El problema no es la aspiración; es el tiempo. Porque cuando alguien se adelanta, obliga a los demás a reaccionar… y ahí empieza el ruido. La diputada federal con licencia —dicen— anda crecida gritando “Soy la candidata”, al estilo de Angélica Rivera. por el cobijo político que presume, más moral que de estructura, ya que como presidenta del PRI no es bien vista por varias lideresas que han encontrado más portazos que apertura. Ella se asume como la candidata natural… y ahora sí, se siente parte del llamado Grupo Torreón.
Los mensajes filtrados lo dicen: “nah, ella se dice la candidata… ni siquiera están oficializadas las candidaturas de las diputaciones”. Y mientras tanto, en la misma conversación, se confirma lo inevitable en el priismo local: “se veía venir esta guerra entre los tres”. Los nombres ya están sobre la mesa —Felipe González (Distrito 10), Hugo Dávila (Distrito 11) y Verónica Martínez (Distrito 9)—, los casi candidatos virtuales por las diputaciones locales, pero no como proyecto, sino como bloques. De hecho, hay quienes ya tomaron partido: “nosotros nos decantamos por Felipe… ya hicimos la apuesta”. Así, sin proceso, sin método, sin simulación elegante: la política reducida a apuestas internas.
Pero hay un detalle que define el momento político con más crudeza que cualquier discurso: la lealtad es flexible. En el mismo intercambio lo dicen sin rodeos: “si el Gober dice va Hugo… pues va Hugo”. Es decir, el respaldo no es convicción, es condicional. Hoy se apuesta por Felipe, mañana se alinean con Hugo, y pasado mañana con quien garantice sobrevivencia. La disciplina partidista sigue existiendo… pero ya no como estructura, sino como reflejo de poder vertical.
El fondo del asunto es más delicado de lo que parece. Porque mientras en público se habla de unidad, en corto se admite algo más incómodo: “ninguno”. Ninguno convence, ninguno arrastra, ninguno unifica. Y en ese vacío aparece el fantasma que ningún priista quiere nombrar en voz alta, pero que ya se dice entre risas: “nos va a ganar Luis Fernando Salazar (Morena), si seguimos así”. No es una predicción técnica; es una percepción interna. Y en política, cuando la percepción se instala… suele volverse realidad.
De hecho, Felipe González, como secretario del PRI Torreón, no ha estado en los últimos eventos de importancia para el tricolor. Su ausencia en reuniones clave, con sillas ocupadas por otros perfiles, operadores improvisados y una falta evidente de presencia —no como candidato, sino como segundo del priismo local— quedó expuesta en la toma de protesta del Comité Municipal de la CNOP en Torreón. Ahí, con Jorge Rodríguez (de la familia del profe Mario Cepeda, a quien incluso atribuyen haber escalado de haberlos traicionadoa ,“qué bonita familia”),la silla de Felipe en CNOP fue ocupada por el “hijazo de mi vidaza”: Diego Ontiveros, con hijo de Flor Rentería, ambos más visibles en eventos que en operación política real.De tal palo… tal astilla, pero de esas que no construyen: estorban.
Dicen que el empoderamiento de Verónica Martínez está ligado a su fórmula con Lorena Safa, donde se habla de “dotes relevantes” para amarrar posicionamiento electoral. ya queen caso de ganar Vero , se iría a terminar como diputada federal, dejando a Lorena y a sus intereses familiares en la curul de Saltillo. Se habla de inversión para posicionarse. La duda es directa: ¿estructura real… o músculo financiero?En lenguaje simple: inversión adelantada para asegurar terreno. La pregunta no es menor: ¿estructura real… o músculo financiero?
También se abre otro frente todavía más delicado: el fuego amigo. Versiones internas apuntan a que Neto Cepeda —segundo hijo del alcalde— es operador en la campaña de Hugo Dávila en el Distrito 11, no necesariamente para fortalecer, sino para operar en sentido contrario. A su lado, el nombre de Pepe Ganem vuelve a aparecer, con antecedentes de diferencias con Dávila, que apuntan más a contener que a impulsar.
La lectura es incómoda, pero directa: no sería la primera vez que una campaña se pierde desde dentro. Incluso se señala que en este distrito están jugando con perfiles como el de la diputada federal por Morena, Cintia Cuevas, quien impulsa a su esposo, Fernando Hernández, reactivando alianzas que ya habían sido utilizadas en procesos anteriores, como cuando supuestamente Ganem sentó a la diputada con el alcalde para apoyarla como candidata y pasarle la estafeta.
Aquí el punto no es quién será candidato… sino en qué condiciones llegará. Porque si el proceso interno ya viene fracturado, cualquier abanderado saldrá con factura pendiente. Y en política, competir con el adversario es difícil… pero competir con los propios saboteando en silencio es, simplemente, suicida.

❓ Preguntas oficiosas
❓¿Comunicación Social en Torreón… reordenamiento o más fragmentación?
Los movimientos en Comunicación Social en el Ayuntamiento de Torreón siguen generando versiones de fragmentación interna, con señalamientos hacia su director, Yohan Uribe #LordFragmentado, por cambios de personal y reacomodos en SIMAS, incluida la salida de excolaboradores de El Siglo de Torreón y la posible incorporación de perfiles cercanos, como el caso de una jefa de prensa que continuaría en nómina bajo un esquema administrativo. En paralelo, se habla de ofrecimientos a personal de Siglo TV y de esquemas de difusión fuera de lo institucional, lo que ha generado inquietud en el gremio; sin postura oficial hasta ahora, la recomendación entre comunicadores es clara: revisar contratos antes de aceptar cualquier oferta en medio de este escenario incierto.
❓ ¿Presión sindical o termómetro político en Torreón?
Este mediodía se registró nuevamente presión sindical en la Presidencia Municipal de Torreón, donde la líder, acompañada de un grupo de agremiados, encaró al tesorero Javier Lechuga para solicitar el adelanto de la quincena ante el inicio de las vacaciones; según versiones, el funcionario atendió la demanda y dio curso al planteamiento, pese a que el pago regular está programado para inicios de la próxima semana, ya en pleno arranque de Semana Santa, en un episodio que, más allá de lo administrativo, refleja un momento político sensible donde la presión organizada y la respuesta institucional vuelven a evidenciar cómo se negocia el equilibrio interno del Ayuntamiento.
❓¿Rencor político que no se olvida?
Aunque ya se sabía que Saltillo había salvado a Toñito Hernández como Director General de Estrategia y Vinculación Empresarial, su reaparición en la inauguración de Flowserve en Torreón dejó algo más que protocolo: versiones apuntan a que sigue el rencor con sus excompañeros municipales, especialmente con Román Cepeda. El antecedente pesa —su salida por WhatsApp de Fomento Económico— y, dicen, ni miradas cruzaron. Porque en política, los cargos cambian… pero el rencor suele quedarse.
