Hugo Dávila se va, Mejora Torreón «sin huevos» y el PRI se reacomoda en Coahuila

Si usted es de los funcionarios laguneros relegados del radar estatal, revise su agenda: hay invitación para este viernes a una ceremonia de despedida en el Edificio Coahuila. Eso sí, no puede ir acompañado. No es austeridad republicana ni protocolo diplomático: es simple logística. Dicen que no alcanzan las gorditas para despedir a quien fuera su jefe… por unos días.

El convocado —y protagonista— es Hugo Dávila, aún representante del gobernador en La Laguna, quien llamó a reunión sin celulares. Traducido al idioma institucional: no hay fotos, no hay filtraciones y no hay versiones alternas. Una despedida discreta, casi en voz baja, como si el cargo se estuviera evaporando antes de caer la tarde.

En los pasillos oxidados del viejo Edificio Coahuila se escucha el guion para Hugo que habría llegado desde Saltillo: “después, la alcaldía”. Pero en política, como en el café recalentado, no todo lo que huele bien se sirve. Hay quienes advierten que “se le puede caer”.
Dávila dejará las llaves, aunque aún no está claro a quién: quien ya estira la mano para tomarlas es David Flores Lavenant, jefe de Gabinete de la Secretaría de Desarrollo Regional. Llaves que un día se entregan y al siguiente se retiran. Además, Hugo también dejará su encargo como coordinador regional de Mejora. Y ese puesto, sí, muchos lo pelean.

El saldo no es menor. Hugo se va, pero deja tarea pesada. En Mejora hay sectores molestos por la falta de huevos, literalmente. En el sector de la Unión, por ejemplo, faltó blanquillo para repartir entre decenas de comités seccionales, por lo que algunos liderazgos pagaron de su bolsillo el alimento prometido.
El enojo no tardó: amenazaron con irse a Morena si no les reembolsan lo invertido. Para frenar el enojo mandaron a Verónica Martínez a ofrecer disculpas, pero las bases no le creen. Política de base, factura en mano.

Por cierto, Hugo Dávila va como candidato a diputado por el Distrito 11. Y ahí el cálculo electoral no cuadra: si la apuesta es la reelección, el movimiento natural sería el Distrito 10, por el que ganó, no el 11. Pero por el 10 irá quien fuera su suplente, Felipe González. Los números mandan.

Mientras tanto, quien se siente segura de ganar el Distrito 9 es Verónica Martínez, todavía presidenta del PRI Torreón. Tan confiada que dicen que, una vez electa, dejaría su curul local a su suplente para regresar a terminar su periodo federal. ¿Y si se queda como el perro de las dos tortas? En política, la soberbia también compite.

En sus últimas actividades como presidenta del tricolor local, Verónica fue hasta Saltillo este miércoles para formar parte de la escenografía en el IEC, donde el PRI y la empresa política de Lenin Pérez, Unión Democrática de Coahuila (UDC), formalizaron la entrega del convenio de coalición con el que buscan ratificar la mayoría y ganar el carro completo en el Congreso del Estado.

Entre unas 500 personas, estaban casi todos los aspirantes del estado: candidatos en potencia que buscan beca electoral, varios aún con el chaleco verde de Mejora tatuado, aunque ya cambiaron el tono —como el jefe estatal de esa dependencia social, Gabriel Elizondo— y hasta el propio presidente estatal del PRI optó por otro verde. Cambia el color, no la costumbre.

Y a lo lejos, con violines de fondo como escena de Titanic a punto de hundirse, el PAN de Coahuila mandaba un comunicado donde su presidenta, Elisa Maldonado, entre lágrimas políticas, confirmó que irán solos, sin alianzas, para frenar a Morena y “defender los intereses del estado”.
Traducción: buscar votos para alcanzar plurinominales. Eso sí, ahora tendrán que buscar debajo de las piedras a quienes quieran ser candidatos.

Preguntas oficiosas


¿Quién cree tener control en Vialidad?

La segunda de Comunicación Social, conocida como #LadyFayuca, actuó sin empatía con los ciudadanos —en su mayoría adultos mayores que acuden a Presidencia Municipal a pagar sus impuestos—. El contexto no importó: mandó traer dos unidades de Vialidad y una grúa para retirar un vehículo correctamente estacionado, solo porque ocupaba su lugar. Eso sí, no fuera a ser que su camioneta tuviera que buscar otro espacio. ¿Es política pública o capricho con sirena usar seis agentes y dos operadores de grúa para resolver lo que cualquier servidor público, con mínima sensibilidad, resolvería con diálogo?
Una cosa es poner una queja o retirar una placa; otra muy distinta es activar todo el aparato de Tránsito como si se tratara de una emergencia. ¿Tolerancia cero… o poder sin tolerancia?


» Es lo que hay«

Cuando no está el alcalde Román Cepeda, lo suple el secretario del Ayuntamiento, Eduardo Olmos. Y cuando no está ninguno de los dos, lo que queda —si se ejerce— también cuenta. Esta vez se aplicó. Por fin, el jefe de Gabinete, Ariel Martínez, tomó una acción de peso: encabezó la reunión de gabinete y, ahora sí, asistieron todos los funcionarios, incluso los prófugos…del escritorio.


La» X» en el cielo

¿Será que todos los directores municipales que acudieron a la reunión observaron la X trazada por avionetas frente a Presidencia?

¿Qué significará esa X:
— una “espantosa X” al estilo Chabelo, como calificación al gobierno;
expedientes secretos “X” de auditorías abiertas…
— o algún político cuyo nombre inicia con esa letra?

En política, cuando aparece una X en el cielo, no siempre es adorno. A veces es aviso.

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