
Parquímetros: el negocio que siempre cobra, aunque no funcione

Los parquímetros digitales fueron presentados como la solución tecnológica para ordenar el Centro de Torreón. Con apps, mensajes SMS y puntos de recarga en tiendas de conveniencia, se prometía eficiencia y comodidad.
La realidad es otra: los mensajes rebotan, las apps saturan la memoria de los teléfonos, las tiendas se quedan sin saldo y el sistema se “cae” justo cuando el ciudadano más lo necesita. La modernidad terminó siendo un muro más de frustración. Eso sí, mientras los usuarios batallan para pagar unos pesos, en el sótano de la Presidencia la caja nunca se cae. Ahí las cuotas, los permisos reciclados y los arreglos internos fluyen sin trabas digitales. El sistema ciudadano falla; el sistema interno, jamás.
La señora Irma Valdés solo quería estacionarse, pagar su parquímetro y disfrutar de la tarde en el Centro de Torreón. Pero lo que encontró fue un viacrucis moderno: mensajes de texto que se regresaban, tiendas sin saldo, sistemas caídos y la “sugerencia amable” de descargar otra app para abonar unos pesos.
“Mandé mensajes de texto y me los regresaba, pedí apoyo a otra persona y tampoco. Luego fui a dos tiendas: en una ya no había saldo y en otra que se les cayó el sistema”, relató indignada. Su queja se volvió testimonio de muchos: en Torreón, pagar el parquímetro resulta más difícil que encontrar estacionamiento. Y la cereza en el café: mientras el sistema ciudadano colapsa, el sistema de recaudación interna parece estar en su mejor momento.
En Al Café Político se llenaron los servidores de mensajes que llegan como café cargado: ciudadanos, comerciantes y hasta funcionarios hartos de la mafia enquistada en la Dirección de Garantías en Torreón. El 9 de septiembre lo contamos en la columna ¿Podrá la nueva Tránsito quitar las malas prácticas o solo administrarlas? Ahí se reveló que en Tránsito se exigían cuotas de 30 a 40 pesos por elemento para liberar garantías, un negocio controlado por Elizabeth “La Chapis”.
Hoy, nuevas denuncias —ahora por parquímetros— confirman que el sótano de la Presidencia, donde opera la Dirección de Garantías, Infracciones y Parquímetros, funciona con la misma receta: cuotas, nombres reciclados y un sistema aceitado para que el dinero fluya… pero no hacia las arcas municipales.
Detrás del engranaje aparece José Alfredo Serna Rodríguez, jefe del departamento. Todo apunta a él, blindado por sus lazos familiares con el primer regidor Luis Jorge Cuerda Serna y protegido por el director de Ingresos, Roberto Barrios Hinojosa. La operación no se limita a multas: los mismos involucrados expiden permisos de estacionamiento inexistentes en la normatividad, copias recicladas de otra administración, “legalizadas” en serie. Resultado: lo que debería ingresar a Tesorería se convierte en café cargado para bolsillos particulares.
Según testimonios internos, Serna da órdenes explícitas: “No capturen ninguna infracción el mismo día, díganle al ciudadano que regrese mañana, aunque sea foráneo”. La consigna es clara: retrasar, manipular y abrir margen para “arreglos”. Mientras tanto, Serna llega tarde —pasadas las 10 de la mañana—, se retira temprano —a la 1 de la tarde— y deja el tablero a cargo de su asistente Susana, pieza clave para vigilar intereses.
Garantías en Torreón sigue siendo lo mismo: un café de promesas incumplidas. Hace meses se habló de reacomodo, pero nada cambió. El alcalde Román Alberto Cepeda González prometió que antes de finalizar 2025 el Departamento de Garantías se mudará a los antiguos tribunales en la colonia Centro. La inversión anunciada: 28 millones de pesos en rehabilitación y equipamiento.
Conveniente, dicen algunos: si estando en el sótano de Presidencia el negocio se cocinaba con discreción, ahora a unos kilómetros de distancia podría quedar todavía más blindado. En radiopasillo también se comenta que el director de Ingresos, Roberto Barrios, ha condonado prediales de negocios propios, de familiares y de otros que Serna mismo llevó a “arreglar”. A cambio, se repartían las cuotas sin reportar al municipio. Incluso se asegura que Serna ofreció “puestos” en parquímetros a hijos, hermanos o familiares de trabajadores de Garantías. Así compró silencios y evitó filtraciones.
Según cifras oficiales, la Dirección de Garantías recauda en promedio entre 10 y 12 millones de pesos al año por concepto de multas y parquímetros. Sin embargo, lo que entra a Tesorería no corresponde a lo que se cobra en ventanilla. La diferencia, como siempre, se evapora entre favores, papelitos y permisos inventados.
Si hasta para pagar un parquímetro “se les va el sistema”, ¿qué esperanza queda de que funcione el sistema de justicia administrativa en Torreón?
