
«Santos derrota al América”: Ana María Alvarado vence a Maxine Woodside en tribunales

Ciudad de México.– El marcador ya se movió… y no a favor del “América” de Maxine Woodside. Después de que la conductora comparara su pleito legal con un partido de futbol, colocándose a sí misma como el América y a Ana María Alvarado como Santos Laguna, hoy el resultado es claro: ganó el Santos.
Un juez laboral resolvió a favor de Ana María Alvarado en la demanda por despido injustificado contra Maxine Woodside, reconociendo la relación laboral de más de 30 años en el programa “Todo para la mujer” y ordenando dos cosas muy concretas:
reinstalarla en su trabajo, y pagarle la liquidación que le corresponde conforme a ley.
La propia periodista lo resumió así: “La trabajadora tiene la razón y tiene la verdad de su lado… que me reinstale y me pague mi liquidación”, insistiendo en que no pide favores, sino lo que le toca por derecho, tras 32 años de trabajo continuo junto a Maxine.
Cuando la metáfora se voltea: del “yo soy el América” al “va ganando Santos”
En su intento por minimizar el conflicto, Maxine declaró que este asunto era “como un partido de futbol: yo soy el América, la otra parte es Santos Laguna; vamos en el medio tiempo, todavía falta”.
- La sentencia laboral puso otra cosa en la cancha:
- El tribunal reconoce que sí hubo relación laboral.
- Determina que el despido fue injustificado.
- Ordena reinstalación y pago de liquidación.
Ana María no dejó pasar la analogía. En transmisión en vivo, retomó la frase con ironía y remate claro:
“Dijo que yo era el Santos Laguna y ella el América… bueno, pues el Santos Laguna va ganando”.
El golpe simbólico llegó tan lejos que el propio Club Santos Laguna se acercó a la periodista, ofreciéndole playera e invitación al estadio, abrazando públicamente el rol que Maxine le asignó sin medir consecuencias.
“Esto no es futbol, es la ley”
Frente al discurso de “medio tiempo” y “partido en juego”, Ana María le bajó el volumen a la narrativa deportiva y subió el de los derechos laborales:
“Esto no es futbol, es un tema de justicia y legalidad”.
“No es ser malagradecida; cuando demandas tu liquidación, no estás mordiendo la mano que te dio de comer, estás pidiendo que cumplan la ley”.
La periodista recordó queAntes de demandar, buscó el diálogo con Maxine y sus abogados, pero n unca obtuvo respuesta. Al final, tuvo que recurrir a los juzgados laborales como cualquier trabajador al que despiden después de décadas de servicio.
Sentencia a favor… y puerta cerrada
Aunque el “marcador legal” está a favor de Ana María, la ejecución de la sentencia ha sido accidentada:
Acudió a los juzgados laborales con su abogado y la actuaria Cintia Espinoza para cumplir la orden de reinstalación.
Se presentaron en las instalaciones de Grupo Fórmula, donde se transmite el programa.
Seguridad y personal del lugar intentaron impedirle grabar el proceso.
Abogados de la empresa argumentaron que ahí no podían reinstalarla y que, si querían cumplir, “la reinstalaran en casa de Maxine”, bajo el argumento de que ahora transmite desde ahí.
Ana María lo narró sin rodeos:
“Fui a cumplir lo que dijo el juez y me mandaron patitas a la calle, con policía y todo”.
La actuaria dejó constancia de que la orden de reinstalación no fue acatada, lo que abre la puerta a nuevas medidas legales para forzar el cumplimiento.
El marcador al día de hoy
Ana María Alvarado (Santos Laguna):
- Tiene una sentencia a favor.
- La autoridad reconoce su antigüedad, su relación laboral y el despido injustificado.
- Tiene derecho a reinstalación y liquidación.
Maxine Woodside (América):
- Insiste en que “el partido no se ha terminado” y recurre a recursos legales para alargar el proceso.
En la narrativa de Maxine, esto apenas va a medio tiempo. En la realidad jurídica, el primer resultado ya está cantado: ganó el Santos.
Lo que viene no será un tiempo extra de futbol, sino una segunda etapa de ejecución de sentencia, donde la pregunta ya no es quién tiene la razón, sino cuándo se va a cumplir lo que el juez ordenó: reinstalarla… y pagarle lo que por ley le corresponde.Pese al veredicto, en mayo Maxine insistió en su metáfora futbolera —más folclor que argumento— para minimizar el revés: “Yo soy el América, la otra parte es el Santos Laguna… estamos en el medio tiempo, todavía queda mucho por jugar”. El intento de convertir un litigio en clásico de domingo no prosperó.

La respuesta de Ana María fue directa y sin floritura: “Esto no es futbol”. No se discute un resultado deportivo, sino el cumplimiento de una sentencia y los derechos de una trabajadora con más de tres décadas de trayectoria. La ley no juega; se cumple.
En la cancha jurídica el tanteador es claro: Santos va ganando. Lo que sigue no son tiempos extra ni discurso para la tribuna, sino la ejecución puntual de lo ordenado por el juez: reinstalarla y pagarle lo que le corresponde. Porque aquí, más que camiseta, lo que pesa es el código… y ese ya dictó resultado.
Y sí, por si alguien necesitaba el marcador en letras grandes: Santos 1 – América 0. Sin vueltas, sin poses. Justicia en cancha.
