Posada tardía de Román Cepeda en Torreón: desayuno insípido sin CATEM e intrigas internas

Las posadas tardías siguen dando de qué hablar. Este viernes, el alcalde de Torreón se “dio la oportunidad” de convivir con el llamado cuarto poder local. Sí, ese que pregunta, documenta… y a veces también aplaude. La cita fue en un hotel Marriott, no en el área del buffet del Duomo Café —donde el desayuno ronda los 395 pesos—, sino en un salón privado. Detalle no menor: cuando el poder se encierra, rara vez es para dialogar.

Hay desayunos que prometen conversación, mensaje y control de agenda. Y hay otros —como el de este viernes— que apenas alcanzan para provocar agruras y confirmar que el poder, cuando se administra sin ganas, también puede ser insípido.

El alcalde llegó tarde. La música sonaba y él no entraba. Eso sí, la convocatoria fue amplia:. En la mesa de honor se mezclaron compañeros de prensa reconocidos y otros de “choque”, con sombrero incluido. Algunos justificaban la alta concurrencia porque pensaban que el alcalde sería espléndido, como en aquella posada con el gobernador, donde regalaron seis motocicletas, ocho viajes a Vallarta y sobres amarillos de 50 mil pesos. Incluso se bromeaba con la posible aparición del “muñeco Cobián”, de la CATEM, evocando aquella posada organizada por su padre, el exfuncionario municipal Armando Cobián, quien también se hizo presente sin perder la tradición de fotografiarse con quien fuera… incluso con quien terminó quedándose con su cargo: Luis Guillermo Hernández, hoy director de Radio y Televisión Torreón, con sonrisa fingida y mirada perdida.

Cuando por fin entró el alcalde, Román Cepeda lo hizo sin baile ni entusiasmo —muy distinto a su paso con lideresas por el Centro de Convenciones— y con un solo acompañante: el primer regidor Luis Jorge Cuerda Serna, a quien se le vio recorrer mesas, buscando alguna candidatura a diputado local.

En las mesas hubo de todo, menos coherencia editorial. Ningún gobierno está obligado a organizar este tipo de convivios, pero cuando los hace, el fondo importa tanto como la forma.

Porque la relación ideal entre un ayuntamiento y la prensa no debería medirse por el número de cafés servidos ni por la cercanía en la foto, sino por la transparencia, el respeto mutuo y una comunicación profesional, veraz y oportuna. Informar a la ciudadanía, abrir el debate público y fomentar la participación requiere algo más que boletines… o tazas guardadas de años anteriores como recuerdo.

El menú fue un reflejo perfecto del acto: desayuno americano/continental con un omelette bañado en salsa de tomate, frijoles resignados y una papa que intentó ser hash brown… sin lograrlo. Pobre, tibio, olvidable. Competía con el desayuno de la posada del CCT, no por calidad, sino por ver cuál estaba más desangelado. Dicen que el del alcalde “sobrevivió” únicamente porque no estaba echado a perder.

Y el motivo central no ayudó: el mensaje del alcalde fue más insípido que el desayuno con sobrecosto. Cumplió el trámite. Habló de la reunión de seguridad encabezada un día antes por el fiscal de Coahuila, Federico Fernández, y de paso tocó el tema de la manifestación de los taxistas, prácticamente enviada al archivo muerto. Como cuando se les “sugirió” protestar en el viejo Edificio Coahuila y no en la explanada de la Plaza Mayor.

El mensaje fue claro, aunque no se dijera explícitamente: gracias por venir, pero no esperen mucho. Sin confrontación. Sin salida. Política en modo silencio.

Quienes estuvieron en el convivio coinciden en algo: el evenrto fue tan desangelado es que no dejan nota, pero sí acidez. Lo más interesante no ocurrió en la mesa de honor, sino en el cotilleo de las mesas periféricas. Entre tazas de café se hablaba de cómo, desde Comunicación Social —encabezada por Yohan Uribe #Lordfragmentado , se cobraron viejas facturas internas.

El nombre que salió a flote fue el de Gerry, exsubalterno que el año pasado fue desplazado del primer piso de Presidencia, pero había encontrado cobijo en la nueva etapa de la Policía Municipal con la llegada de Alfredo Flores. Logr´ó recomponer su narrativa, pero desde Comunicación Social se le cerró el paso, se le sacó de la jugada por disputas internas y se le volvió a marginar.

No es menor. El mismo equipo anfitrión del desayuno fue señalado por el gusto básico y frío del evento —marca de la segunda de Comunicación, #LadyFayuca—, reflejo del trato que reciben áreas como Tránsito y Vialidad desde que se les retiró el control a los cepedistas. Ahí está el Boletín de Prensa 1678, donde en un evento privado —que terminó siendo público— se dio mayor peso a Movilidad que a Tránsito, destacando entre líneas:

“La funcionaria (MatrthaFaz, Tránsitod destacó la participación de Luis Alberto Morales Cortés, director general de Movilidad Urbana”.

Según diversas fuentes, la estrategia apunta a tomar control de la comunicación de la Policía y a minimizar el papel de Vialidad. Seamos realistas: tampoco es que Tránsito haya cambiado mucho con su actual jefatura. Pero una cosa es señalar fallas y otra muy distinta usar la comunicación institucional como arma interna.

Porque en política, como en la cocina, cuando no hay sustancia… se nota.

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