Ciudad de México.– Después de varios días en el centro de la conversación pública, Gala Montes sorprendió este sábado al mostrar un cambio radical de imagen: la actriz se rapó los laterales de la cabeza y conservó el cabello largo en la parte superior, un estilo cercano al undercut o mohicano.

Montes compartió su nueva apariencia mediante historias de Instagram desde Las Vegas, donde acudió a la pelea del boxeador Ryan García, a quien mencionó en tono de broma como “su novio”.

¿La nueva “Britney mexicana”?

La imagen provocó casi de inmediato comparaciones en redes sociales con Britney Spears, quien en 2007 se rapó la cabeza durante una etapa de enorme exposición mediática y problemas personales. Algunos usuarios incluso comenzaron a llamar a Montes “la Britney Spears mexicana”.

La comparación, sin embargo, merece contexto. Cortarse o raparse el cabello no constituye por sí mismo una señal clínica de una crisis de salud mental, y mucho menos permite establecer un diagnóstico a distancia.

La American Psychological Association (APA) señala expresamente que los profesionales no deben diagnosticar a figuras públicas a quienes no hayan evaluado personalmente. La recomendación cobra especial relevancia cuando comportamientos, fotografías o videos aislados terminan utilizados en redes como supuestas “pruebas” de un trastorno.

Una semana complicada para Gala Montes

El cambio de apariencia llega después de días particularmente intensos para la actriz. Su breve regreso a La Casa de los Famosos México terminó antes de lo previsto y generó múltiples versiones alrededor de su salida. Posteriormente, Montes publicó un video en el que pidió disculpas al programa y rechazó algunas de las historias que circularon sobre lo ocurrido dentro del reality.

A ello se sumaron otros episodios de exposición pública y controversias relacionadas con su carrera, lo que ha provocado que buena parte de la conversación en redes deje de centrarse en su trabajo para trasladarse a especulaciones sobre su vida personal.

Y ahí conviene poner un límite.

Salud mental no es espectáculo

Se puede cuestionar una conducta pública, hablar de una controversia o informar sobre la decisión de una celebridad. Lo que no corresponde es convertir una posible condición de salud mental —confirmada o no— en meme, insulto o diagnóstico colectivo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los medios pueden contribuir a disminuir el estigma cuando informan con precisión y evitan estereotipos, pero también pueden causar daño cuando simplifican situaciones complejas relacionadas con la salud mental.

Así que sí: Gala Montes se rapó y el parecido mediático con aquel episodio de Britney Spears seguramente seguirá alimentando memes y comentarios. Pero de una fotografía a un diagnóstico existe una distancia enorme.

Puede gustar o no Gala Montes. Puede cuestionarse lo que hace públicamente. Su salud mental, sin embargo, no debería convertirse en un espectáculo.

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