¿Colapso político o rediseño de estrategia? El dilema del PRI de Cepeda

Hay momentos en la política donde el discurso ya no alcanza para cubrir la realidad. Ese momento llegó para el alcalde de Torreón, ROMÁN ALBERTO CEPEDA GONZÁLEZ. Los registros más recientes de CONSULTA MITOFSKY lo muestran sin necesidad de metáforas: su aprobación no se estancó, cayó. De aquel 54–55% que presumía en su primer periodo (2022–2024), hoy —en su segundo mandato— aparece con 46.1% en octubre de 2025.

No es un tropiezo aislado: es una tendencia sostenida. Y la caída no viene sola. Su posición en el RANKING NACIONAL DE ALCALDES también retrocedió, hundiéndose hasta el lugar 98, un golpe directo a la narrativa del “alcalde mejor evaluado” que durante meses se vendió como verdad revelada.

Desde COMUNICACIÓN SOCIAL —con YOHAN URIBE, #LordFragmentado— se impulsó una versión cómoda: Torreón tenía un alcalde bien evaluado, fuerte, “posicionado”. Una narrativa repetida con disciplina militar en convenios, boletines y entrevistas a modo.

Pero MITOFSKY TIENE OTROS DATOS, y cuando se mide sin convenios, el aire de grandeza mediática se desinfla. La tendencia deja al PRI EN TORREÓN frente a un dilema estratégico rumbo a las intermedias de 2026 y la batalla mayor de 2027: ya no tienen un perfil sólido para vender continuidad.

Mientras MITOFSKY muestra un descenso escalonado, la encuestadora “amiga” del sistema local, DEMOSCOPIA DIGITAL, sigue publicando mediciones donde Cepeda aparece con 60% o más. La pregunta ya no es quién tiene razón, sino:

¿Quién paga esas encuestas?
¿Qué metodología usan?
¿Por qué aparecen justo cuando la narrativa oficial necesita un respiro?

Como ya hemos documentado en este espacio, el TRIBUNAL ELECTORAL FEDERAL exhibió a DEMOSCOPIA DIGITAL —cercana a actores políticos de MORENA— por no entregar estudios completos al INE, una falta grave para cualquier casa encuestadora.

Si una encuestadora no cumple estándares legales, ¿debe realmente alimentar la estrategia electoral de un municipio completo? La respuesta es evidente.

Esto recuerda aquel episodio en Coahuila, en 2013. Tras las elecciones municipales, RUBÉN MOREIRA, entonces gobernador, hizo un corte de caja frente al priismo. Felicitó a MIGUEL RIQUELME SOLÍS por su triunfo en Torreón y reconoció que lo logró porque invirtió en encuestas de verdad, no de fantasía.

Acto seguido volteó hacia FERNANDO» EL DIABLO » DE LAS FUENTES, derrotado en Saltillo ante el PAN, justamente por creer en sus propias encuestas: esas que inflan el ego pero no reflejan la realidad del electorado. Fue una escena incómoda, casi humillante, pero didáctica:

Las encuestas que solo confirman lo que el poder quiere escuchar no construyen victorias; levantan castillos de arena y producen derrotas con maquillaje elegante.

Hoy Torreón parece repetir esa historia. Y no termina bien.

El problema no es sólo Román; es el SISTEMA QUE LO SOSTIENE. Centrar todo en la figura del alcalde es cómodo, pero . suu caída en aprobación es un síntoma de algo más profundo: un modelo político agotado, una estructura que vive del discurso y una estrategia de comunicación que confunde medios pagados con respaldo social. Se romantiza el uso de encuestas como si fueran un adorno.

Mientras el PRI insiste en vender equilibrio, MORENA YA HUELE SANGRE. Ya anunció a sus “coordinadores” disfrazados de precandidatos con visión 2026. Ahí está el caso del diputado plurinominal ANTONIO ATTOLINI MURRA —criticable en mil cosas— pero con un punto a su favor: entiende el guion político.

Su segundo informe legislativo fue más show que rendición de cuentas: lucha libre, acrobacias, mantas, gritos en una arena modesta… pero fue comentado. Le duele al priismo cepedista, pero es así: Opera mejor la narrativa que quienes se supone que “controlan” la comunicación institucional. Y no es nueva su estrategia. Ahí está su detención en junio tras un concierto: pudo hundirlo, pero se victimizó, acusó exceso policial y terminó generando más conversación sobre un elote que sobre su arresto. Política pop, pero eficaz; aunque a más de uno le provoque urticaria… o indigestión.

Mientras tanto, la ABULTADA NÓMINA DE COMUNICACIÓN SOCIAL del Municipio insiste en vender humo a Román. como los antecesores de Uribe que inytentaban proyectabar la imagen del alcalde en revistas económicas como FORBES, como si el grueso de los torreonenses viviera pendiente de esas lecturas… cuando la prioridad diaria es acarrear agua o sobrevivir al caos de movilidad en la ciudad.

El error no es confiar en encuestas; es confiar en las equivocadas. O peor: confiar en los asesores equivocados. La pregunta incómoda es otra:

¿Para quién están jugando realmente los operadores de Román?

Porque mientras Morena nacional se reparte candidaturas, LUIS FERNANDO SALAZAR ya pasa la charola a cambio de direcciones para 2027 y se asume como el primer morenista que podría ganar Torreón.

El TIEMPO ELECTORAL YA ARRANCÓ —y no solo para renovar el Congreso local—. El PRI de Cepeda está perdiendo su blindaje narrativo. La ciudad dejó de comprar la historia del “alcalde bien evaluado”. La estructura se desgasta.

La pregunta no es si Mitofsky se puede revertir. La pregunta es si quienes rodean al alcalde dejarán de creer en encuestas que solo confirman lo que ellos mismos quieren escuchar… o si preferirán quedarse atrapados en la comodidad del autoengaño.

Operativo Spa: más hielo que calma, menos mando que responsabilidad

Y así, mientras el jefe policial Alfredo Flores disfruta de su Operativo Spa y se sumerge entre el hielo como si ahí estuviera la brújula del mando, sus elementos enfrentan la otra cara de la moneda: forcejeos con vecinas, jaloneos de cabello con una presunta menor y un video que les reventó la narrativa en segundos. Torreón no necesita baños fríos en redes; necesita liderazgo caliente en la calle. Porque cuando el comisario se relaja y la tropa se incendia, el único que gana es el algoritmo… no la ciudad. Y él, que ya juega a ser influencer, debería saberlo. O al menos sus asesores digitales.

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