
El 14 de febrero nació de una ejecución… y terminó en negocio

Cada 14 de febrero, millones de personas celebran el Día del Amor y la Amistad con flores, regalos y mensajes románticos. Lo que pocos saben es que la fecha coincide con el día en que fue ejecutado San Valentín, un sacerdote del siglo III en el Imperio romano, convertido con el tiempo en símbolo del amor que desafía al poder.
De acuerdo con fuentes históricas, Valentín fue condenado a muerte en el año 269 d.C. por desobedecer órdenes del emperador Claudio II, quien había prohibido los matrimonios entre jóvenes para no “debilitar” al ejército. El sacerdote continuó casando parejas en secreto, lo que derivó en su encarcelamiento y ejecución. En 496 d.C., el papa Gelasio I fijó el 14 de febrero como el día de San Valentín, en parte para sustituir fiestas paganas romanas asociadas a la fertilidad.
🌹 ¿Por qué se regalan flores?
El regalo de flores se consolidó por dos vías históricas:
Simbolismo del amor: desde la Antigüedad clásica, las flores —en especial la rosa— se asociaron con Venus/Afrodita, diosa del amor. En la Europa medieval y moderna, el “lenguaje de las flores” permitió comunicar emociones sin decirlas en voz alta (rosas rojas = amor; blancas = pureza).
Popularización en el siglo XIX: durante la era victoriana, los ramos románticos se volvieron un gesto social aceptado. Con la expansión del comercio urbano, las floristerías hicieron del 14 de febrero una fecha clave de venta, tradición que se consolidó en el siglo XX y se extendió a América Latina.
💸 ¿Desde cuándo es un día comercial?
El giro comercial del 14 de febrero no nació con la Iglesia ni con la Edad Media, sino con la industria moderna:
Siglo XIX (1840s): en Estados Unidos, Esther Howland masificó las tarjetas de San Valentín impresas, iniciando la venta a gran escala de “valentines”.
Siglo XX: empresas de tarjetas, chocolates y floricultura convirtieron la fecha en temporada alta de consumo. Tras la Segunda Guerra Mundial, la mercadotecnia impulsó el 14 de febrero como evento anual en Europa y América.
Finales del siglo XX–XXI: en México y América Latina se institucionaliza como Día del Amor y la Amistad, con campañas comerciales, experiencias (cenas, viajes) y marketing emocional.
Hoy, el 14 de febrero es una tradición cultural atravesada por el consumo. La paradoja se mantiene: el día del amor conmemora una ejecución; la industria lo convirtió en celebración. La historia no es cursi; el negocio vino después.
