Cuando el reflector deja de iluminar al gobierno y se posa sobre Comunicación Social

En Torreón hay una extraña maldición política: algunos funcionarios llegan para comunicar las acciones de gobierno y terminan convertidos en personajes de la propia trama. La percepción pública ha comenzado a construir precisamente esa narrativa. El director de Seguridad Pública, Alfredo Flores, y el diputado electo Felipe González siguen apareciendo con frecuencia en publicaciones, felicitaciones y posicionamientos. Pero para una parte de la opinión pública, la constante presencia mediática ya no parece orgánica ni derivada exclusivamente de sus responsabilidades públicas, sino producto de una estrategia de posicionamiento impulsada desde Comunicación Social.

Y es aquí donde entra en escena el director de Comunicación Social, Yohan Uribe, #LordFragmentado y asesor de estos personajes.

En los cafés políticos, a Uribe en las pasadas elecciones se le identifica con la estrategia mediática de Felipe González, con una participación más a fuerzas que de ganas con Hugo Dávila y con una relación de «agradecimiento» con el padre de Ximena Villarreal. Nada de ello es ilegal por sí mismo. Lo relevante es la percepción que se construye cuando un funcionario municipal parece estar más presente en los proyectos políticos de terceros que en la discreción que tradicionalmente exige su cargo.

Y aquí aparece un aspecto relevante. El artículo 134 de la Constitución establece que los recursos públicos deben administrarse con imparcialidad y sin influir en la competencia entre partidos o candidaturas. La propaganda gubernamental tampoco debe convertirse en promoción personalizada. Esto no significa que un director de Comunicación Social pierda sus derechos políticos o no pueda tener simpatías personales. Lo que significa es que la percepción ciudadana se vuelve especialmente sensible cuando un servidor público es identificado como operador o estratega de determinados actores políticos, particularmente si al mismo tiempo ocupa una posición institucional financiada con recursos públicos.

La comunicación dejó de ser un puente y comenzó a parecer una campaña permanente. Y la ciudadanía, que suele tener un fino sentido del humor negro, ya se hace la pregunta inevitable: ¿estamos viendo una estrategia institucional o el casting para la próxima temporada política?

La sociología política explica este fenómeno con claridad. Después del fallecimiento del alcalde Román Alberto Cepeda González, Torreón entró en una etapa de transición y sensibilidad institucional. En estos momentos, la sociedad suele esperar prudencia, sobriedad y bajo perfil. La sobreexposición, por el contrario, suele interpretarse como ansiedad de protagonismo.

En los cafés recalentados, Felipe González ha defendido públicamente la labor de Uribe, a quien considera un estratega (no se ría), o más bien un hombre de negocios, contratos y facturas; pero esa historia, pronto. No hay delito alguno en creer en sus capacidades profesionales. Pero en política las percepciones también construyen realidades y, cuando un funcionario aparece vinculado constantemente a ciertos proyectos políticos, la discusión pública inevitablemente se traslada al terreno de los intereses, las lealtades y las expectativas futuras.

Algo parecido ocurre con el joven jefe policiaco Alfredo Flores, quien cumplió años este domingo, y las múltiples publicaciones en redes sociales volvieron a colocarlo en la conversación pública. Incluso, una publicación de agradecimiento por las felicitaciones fue interpretada por algunos usuarios como una despedida de su puesto o un obituario político. La comunicación visual simplemente no ejecutó el mensaje esperado.

A ello se suma otra percepción recurrente: que la figura del comisario se ha encapsulado mediáticamente por su asesor #LordFragmentado, cuestionando la capacidad de autonomía de Alfredo, por encima de la construcción institucional de la corporación y limitando la exposición de otros mandos o áreas operativas. La pregunta es inevitable: ¿la estrategia está fortaleciendo a la Dirección de Seguridad Pública o está construyendo un personaje político?

Y hablando de comunicación, quizá una de las mejores metáforas de este periodo sean las ruedas de prensa de Seguridad Pública. Durante años existió una relación más abierta entre reporteros y funcionarios. Muchos periodistas recuerdan que las entrevistas se suspendieron desde la etapa en que la entonces jefa de prensa, cuando era #LadyTemu, antes de ser #LadyFayuca y hoy #LadyFugas, habría impulsado por intereses personales la cancelación de esas reuniones semanales de seguridad y un mayor control sobre la comunicación y las entrevistas. Hoy existe la expectativa de que el encargado de despacho, Luis Jorge Cuerda Serna, y Alfredo Flores permitan el regreso de ejercicios de apertura y no de censura.

Porque la comunicación pública funciona mejor cuando acepta preguntas incómodas. De lo contrario, deja de ser comunicación y se convierte en administración de silencios.

Y quizá ahí se encuentre el verdadero réquiem para cualquier director de Comunicación Social: los cargos son prestados, los boletines se olvidan y las fotografías oficiales terminan archivadas. Lo único que permanece es la percepción que la gente se lleva de quienes tuvieron la responsabilidad de comunicar en nombre de todos.

La comunicación pública funciona mejor cuando permite preguntas, incluso las incómodas, y no únicamente cuando administra los mensajes convenientes. En su protagonismo, Uribe escribió una columna en honor al alcalde fallecido; ello es respetable, pero como funcionario público no puede ni debe pretender que sea publicada en medios tradicionales más como un acto de ego que de sinceridad.

Porque al final, la paradoja es extraordinaria. Comunicación Social nació para que las acciones de gobierno fueran la noticia. Pero en Torreón, por momentos, pareciera que la oficina encargada de contar la historia terminó convirtiéndose en uno de los personajes principales de la trama.

Trascendió que Uribe, en pleno día de su cumpleaños, recurrió a toda su «macumba» política para sobrevivir unas semanas más, pues en su propio cumpleaños muchos ya lo creían fuera por decisiones tomadas en Saltillo. Pero no, todavía no. Por ahora, su esperanza con Felipe González es que se quede y le cumpla continuidad.

PREGUNTAS OFICIOSAS:

¿La aparición de Manolo Jiménez en las encuestas incomoda a Alito Moreno?

Como lo dijimos aquí desde este jueves: en política, las encuestas son fotografías del momento, no actas de nacimiento de las candidaturas. Pero que el gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas, aparezca encabezando las preferencias internas del PRI rumbo a la elección presidencial de 2030 es un mensaje político de alcance nacional. Su nombre ya rebasó las fronteras de Coahuila y comenzó a instalarse en la conversación sobre el futuro del priismo.

La noticia, dicen los enterados, no habría caído del todo bien en algunos sectores del partido, en particular en el dirigente nacional del PRI, Alejandro «Alito» Moreno, quien se considera el candidato natural de su partido para 2030. Tras el triunfo del PRI en Coahuila, el gobernador ya recibió algo que ningún político desprecia: el vitiri de presidenciable. Y en política, entrar a la conversación suele ser el primer paso para intentar encabezarla.

¿Quién responde por las víctimas del presunto cártel inmobiliario? Mientras las presuntas víctimas del llamado cártel inmobiliario de Torreón siguen esperando respuestas, la Comisión de Patrimonio Inmobiliario, Tenencia de la Tierra, Planeación y Urbanismo del Cabildo mantiene un intenso ritmo de trabajo. La Vigésima Tercera Sesión Ordinaria fue convocada con la participación del primer regidor Sergio Lara Galván, como secretario, y las regidoras Flor María Cardona Ibarra y Zazil Pacheco Pérez, ambas como vocales.

La otra pregunta es política: ¿dónde están los regidores de oposición? Hasta ahora no se han escuchado posicionamientos firmes ni una ruta clara de acompañamiento para quienes denuncian haber perdido su patrimonio. Mientras las comisiones sesionan y los oficios se acumulan, las víctimas siguen esperando algo más que trámites administrativos: respuestas, transparencia y justicia.

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