“Como en el Oxxo”: exhiben presunto esquema de cuotas en Plazas y Mercados

A finales de abril, el Ayuntamiento de Torreón y el llamado Sindicato Mayoritario presumieron haber llegado a una tregua tras el conflicto que paralizó durante horas la Presidencia Municipal. Oficialmente hubo diálogo, acuerdos y regreso a la normalidad. La narrativa pública habló de entendimiento institucional. La política, como siempre, se tomó la foto.

Pero detrás del cierre del conflicto comenzaron a circular versiones mucho más incómodas dentro de áreas operativas del municipio. Especialmente en Plazas y Mercados, donde trabajadores y operadores internos aseguran que no solo cambió la forma de operar… también habría cambiado quién recibe ciertos “ingresos extras” ligados a medidas recaudatorias.

De acuerdo con quejas internas y audios que comenzaron a moverse entre empleados municipales, algunos trabajadores describen el supuesto cambio con ironía: “ya están como en el Oxxo… pase a la siguiente caja”. Según estas versiones, quien anteriormente habría recibido directamente esos recursos ya no sería su titular Víctor Ramos , sino presuntamente una persona cercana a la operación administrativa.

Las versiones apuntan hacia Miriam Melchor , identificada en registros internos como jefa administrativa de Plazas y Mercados desde febrero de 2025, según documentación proporcionada a este medio. Algunos trabajadores la señalan como la persona a través de la cual presuntamente se estaría canalizando la recepción de esos recursos.

El supuesto modus operandi sería simple, pero delicado: inspectores divididos por sectores reunirían dinero cada viernes, integrando una bolsa semanal aproximada de 80 mil pesos. Según las versiones internas, la recaudación estaría distribuida en cuatro sectores, con aportaciones cercanas a 20 mil pesos por cada uno. La suma mensual rondaría los 320 mil pesos, únicamente por estos presuntos “moches”, sin contar otros ingresos extraordinarios que, según los propios señalamientos, tendrían rutas distintas.

Las quejas internas incluso hablan de listas por sectores y reportes semanales donde presuntamente se registraría cuánto entregó cada inspector o grupo operativo. Comerciantes ambulantes, sectores de mercados y zonas específicas serían parte del esquema señalado en los audios filtrados.

La acusación, hay que decirlo con claridad, no constituye prueba judicial ni resolución oficial. Pero políticamente el daño empieza cuando la percepción se instala dentro del propio aparato municipal. Porque una cosa es un conflicto sindical por condiciones laborales… y otra muy distinta que, después del acuerdo, empleados comiencen a señalar una posible recaudación paralela operada desde dentro.

El problema no es solamente el presunto dinero extra. El problema es la estructura que describen empleados inconformes: cobros por sectores, cuotas internas, listas de aportación, reportes semanales y mecanismos informales que, según las quejas, seguirían operando pese al supuesto reordenamiento tras el conflicto sindical.

En otras palabras: el conflicto terminó afuera… pero adentro las viejas prácticas presuntamente siguieron respirando.

Y eso golpea directamente un momento particularmente delicado para la administración municipal. Torreón ya enfrenta desgaste por la crisis del agua, bloqueos ciudadanos, tensión electoral y cuestionamientos sobre operación política. Lo último que necesitaba era que comenzaran a filtrarse versiones sobre posibles esquemas internos de cobros irregulares.

Porque cuando en una administración empiezan a circular audios, nombres completos, montos, cargos y rutas de entrega, normalmente ya no se trata solo de chisme. Se trata de fracturas internas.

La pregunta incómoda ahora es quién controla realmente las áreas operativas del municipio. Porque mientras públicamente se habla de orden institucional, dentro del propio Ayuntamiento algunos empleados aseguran que el sistema simplemente cambió de manos.

Y en política hay una regla brutal: cuando los operadores comienzan a hablar, es porque alguien dejó de repartir silencios.

🔎 Preguntas oficiosas:
¿Quién encabeza las listas… y quién ya huele a curul segura?

En Coahuila, las listas plurinominales terminaron confirmando una vieja tradición de la política mexicana: la mayoría de los partidos terminó colocándose a sí mismos en los primeros lugares. El PRI blindó a su dirigente estatal, Carlos Robles Loustaunau; Morena colocó en la segunda posición al todavía líder estatal, Diego del Bosque, mientras que en el primer sitio aparece Pily de Aguinaga; el Partido Verde recicló a su líder, “Cuco” Sandoval; Nuevas Ideas acomodó a su dirigente, Óscar Cano; México Avante hizo lo propio con Fernando Rodríguez; y hasta los partidos pequeños terminaron usando las pluris como sala VIP legislativa. Más que representación proporcional, aquello parece reunión de presidentes de partido buscando no quedarse sin nóina pública rumbo al 2027.

En el PRI aparecen perfiles ligados al l grupo gobernante; en Morena destacan operadores internos y consejeros con peso dentro del movimiento; el PAN mantiene perfiles vinculados a su dirigencia; mientras partidos pequeños también recurren a figuras históricas o liderazgos de control interno. La lectura política en La Laguna es directa: mientras los candidatos de mayoría salen a caminar colonias bajo el sol y el desgaste electoral, las posiciones pluris vuelven a convertirse en la zona VIP de la política local. Porque en Coahuila, al parecer, muchos partidos siguen creyendo que la representación proporcional no se gana en las urnas… sino en las oficinas del comité estatal.

¿Dónde están varios candidatos del Distrito 11?

En el Distrito 11 la campaña a diputados locales arrancó con una sensación incómoda: mucho discurso, mucha fotografía… y muy poca calle. Entre operadores políticos comenzó a repetirse la misma pregunta oficiosa: ¿dónde están varios candidatos? Porque mientras algunos equipos apenas intentan acomodarse y reconciliarse internamente, nombres como Jimmy Veloz, de Movimiento Ciudadano, y Gerardo Calvillo, del Partido Verde, son descritos incluso por gente cercana como “apagados” o prácticamente ausentes del territorio. Y en una elección intermedia eso pesa más de lo que muchos creen. Aquí no gana necesariamente el más conocido; gana el que aparece, saluda, camina y hace sentir presencia real.

Por eso comenzó a llamar la atención que el único perfil que varios aseguran haber visto moviéndose constantemente en colonias es Fernando Hernández, esposo de la diputada federal Cintia Cuevas, por Morena-PT. Este miércoles se hizo acompañar por la dirigente nacional Ariadna Montiel, aunque varios comentan que ambos “sacaron el Google Maps”, pues no son de Torreón y esperaban ver mucho más gente en Villas Zaragoza. El recorrido terminó alimentando todavía más el comentario político: dirigencia nacional incluida… pero con una convocatoria que varios calificaron como floja para el tamaño del respaldo nacional.

Y ahí es donde empieza el verdadero problema para varios equipos: cuando ni la estructura nacional logra encender el ánimo local, el territorio comienza a hablar por sí solo. En Torreón las campañas no se miden únicamente por espectaculares o publicaciones en redes; se miden por operación, ambiente y capacidad de movilización. Incluso llamó la atención que, a unas cuadras del recorrido, andaba también el candidato del PRI-UDC, Hugo Dávila, aunque nunca se cruzaron. Por cierto, entre operadores priistas ya bromean con que deberían invitarlo a caminar junto al candidato y a su operador Neto Cepeda, pero antes con una buena dosis de bloqueador, pues dicen que en las fotos aparece impoluto y con tenis blancos, muy lejos del desgaste real del territorio.

¿Cultura pública… o club privado en el Isauro Martínez?

Mientras en el evento de Coparmex de este miércoles el alcalde de Torreón, Román Cepeda, reaparecía entre empresarios y operadores políticos —aunque con más distancia que protagonismo— otro tema comenzó a hacer más ruido entre periodistas y promotores culturales: el nuevo manejo de comunicación en el Teatro Isauro Martínez. Las críticas apuntan al trato atribuido a la directora Cecilia Cansino y al esquema de comunicación impulsado desde el recinto. Aseguran que desaparecieron grupos de difusión para medios y que ahora los accesos a eventos serían prácticamente bajo invitación personal: si no te convocan directamente, no pasas. Y eso, en un recinto sostenido parcialmente con recursos públicos y respaldo institucional, ya comenzó a generar acusaciones de elitismo, opacidad y control innecesario de la información.

La molestia no solo es por las formas, sino por el mensaje: convertir la cultura en un espacio selectivo mientras se excluye a medios locales que históricamente han cubierto actividades artísticas y culturales de Torreón. En política y comunicación pública hay una regla básica: cuando empiezas a cerrarle la puerta a la prensa, tarde o temprano terminas abriéndole espacio al rumor. Y en Torreón ya hay quienes dicen que algunos funcionarios culturales parecen haber adoptado la misma escuela de comunicación fragmentada que tanto desgaste le ha costado al Ayuntamiento.

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