
No renunció… ascendió: Villarreal y el movimiento que redefine al PRI Torreón

No es renuncia… es promoción política. En pleno Día del Niño, Fernando Villarreal Cuéllar deja la Dirección de Servicios Públicos Municipales de Torreón y se encamina a la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional local. En política, los movimientos no se improvisan: se calculan. Y este viene con etiqueta clara: perfil alineado al cepedismo, funcional para el grupo Saltillo y, para muchos en Torreón, simplemente “es lo que hay”. El termómetro interno no perdona: “Ps ni fu ni fa”, “no hay liderazgo”, “un cuate gris”, “que no representa al partido ni trae ideas nuevas”. Aunque también hay quien lo defiende: “la neta sí jala… es serio”. No es figura de calle, es operador. Y bajo esa lógica, el ajuste era inevitable: para ser dirigente local del partido no puedes ser funcionario de tiempo completo y operador partidista al mismo tiempo; “tienes horario, tienes responsabilidades… y la política no se atiende en ratitos; en teoría, porque si hacemos corte de caja, muchos quedan debiendo”.
Ahora viene el matiz que muchos prefieren ignorar. La dirigencia del PRI suele ser un cargo “honorario”: sin sueldo formal, pero con operación real. Porque aunque no haya nómina, sí hay estructura, recursos y flujo político. El sistema se sostiene con cuotas, aportaciones y una maquinaria que lleva décadas perfeccionándose desde la tecnocracia, cuando figuras como Rafael Villegas Attolini consolidaron estos esquemas internos. Por eso no extrañan las frases de pasillo sobre “las cuotas del PRI”; el impulsor de estas cuotas es tío del estridente morenista Antonio Attolini Murra y fue tío político de la exzarina de cultura Sofía García Camil. Al final, la ecuación es simple: se deja el diezmo en la quincena, pero se gana control. Y en Torreón, ese intercambio sigue siendo uno de los negocios políticos más rentables.
Dicen que, en lo que se concreta su liderazgo para el tricolor local, Fer tiene tiempo de acomodarse en su nueva casa —que ubican entre la nogalera o zona vinícola— mientras en el municipio su lugar sería ocupado por Neo Vargas, un personaje físicamente similar a Fer y a #LordFragmentado, pero aquí no hablamos de cuerpos ajenos; este nuevo personaje es director del departamento de Espacios Públicos, mejor conocido como Parques y Jardines.
El verdadero reto de Fer Villarreal en el PRI será tratar de mantener los números de 2024, donde el tricolor retuvo Torreón con Román Cepeda como virtual ganador según el PREP, y a nivel estatal la alianza encabezada por el PRI logró gobernar cerca del 90% de los municipios de Coahuila; además, en 2023 alcanzó alrededor del 47% de la votación estatal.
Con esos antecedentes, hoy venden el “carro completo” en los cuatro distritos de Torreón… pero en realidad la jugada es otra: definir la candidatura a la alcaldía de 2027. Porque ahí entran los equilibrios de poder: el grupo de Torreón, el grupo Saltillo y el cepedismo operando en paralelo, negociando posiciones y cuidando la plaza. Villarreal deja un espacio donde “no le iba nada mal” —con contratos relevantes en servicios públicos— para entrar a uno donde el pago no es inmediato, pero el poder sí. La dirigencia no paga con salario… paga con control territorial, candidaturas y decisiones. En política, a veces cambias quincena por influencia. Y en Torreón, esa suele ser una inversión que muchos entienden… aunque no todos lo digan en voz alta.

☕ Preguntas Oficiosas
¿Transformación o promoción familiar con pase VIP?
Luego de colocar a su esposa en la primera posición plurinominal —esa beca legislativa con pase directo al Congreso—, Shamir Fernández parece respirar más tranquilo para concentrarse en lo suyo: buscar la candidatura de Morena a la alcaldía de Torreón. Pero en política las canicas nunca están todas en la misma canasta. Por eso, mientras Pily de Aguinaga aparece como su carta visible, el grupo empieza a mover la vieja maquinaria electoral: cercanía, registros, promesas suaves y tarjetas con supuesto beneficio social. La nueva joya se llama “Transfórmate”, con una S y una F muy destacadas, lo que ya provocó preguntas maliciosas dentro del propio movimiento: ¿será guiño al senador Salazar Fernando, en alusión a Luis Fernando Salazar Fernández, su principal contrincante interno en Morena?
La ironía no es menor: Morena criticó durante años este tipo de tarjetas clientelares, pero ahora algunos de sus aspirantes las desempolvan con nuevo diseño, nuevo discurso y la misma intención de siempre: medir fuerza, juntar estructura y calentar territorio. Entre militantes ya circula la duda: “¿no les darán nada, no?”. La respuesta más cruda es la más probable: no necesariamente buscan entregar beneficios, sino levantar datos, simpatías y operación. Shamir Fernández ya amarró lo más importante en la pluri; ahora quiere Torreón. Y aunque todos se dicen del mismo movimiento, no todos jalan para la misma corriente. Como dijo alguien desde dentro: “Sí está cabrón, jajaja”. En Morena, la transformación también trae instructivo electoral… y a veces viene en forma de tarjeta.
¿Del rating al territorio… será popularidad sin estructura en Torreón?
De TV Azteca a la boleta: la torreonense Valery Carranza cierra su etapa en Exatlón México y, casi sin enfriarse, aterriza en la mesa de Movimiento Ciudadano arropada por Jorge Álvarez Máynez y Dante Delgado para ser candidata a diputada por el Distrito 09. ¿Será otro caso de popularidad sin estructura? No es la única apuesta con reflectores: el Partido Verde Ecologista de México también juega esa carta del espectáculo con la cantante Mary Cocoy, aunque sin su Sonora en el Distrito 10. El espectáculo abre la puerta… pero la elección se gana tocando casas, no con cronómetro.
Y mientras unos llegan con fama, otros presumen “músculo”… aunque el espejo diga otra cosa. El Partido Acción Nacional salió a registro con sus cuatro candidatos en Torreón, pero dejó más dudas que certezas: pocas banderas, estructura discreta y nostalgias de cuando el partido dominaba la plaza. Entre chascarrillos de pasillo —“ya ni sabe qué pedo”, sueltan— y ausencias que llamaron la atención, como figuras nacionales como Guillermo Anaya Llamas o Marcelo Torres Cofiño, la contienda no se define en redes… se define en tierra. Y ahí, el cronómetro no perdona: hoy parece convocar más cualquier incidente en la calle que un registro partidista… y eso, para cualquier estructura, debería encender focos.
