No me quiero ir, señor Stark: los arrepentidos de la política lagunera

«El perro arrepentido volvió con el hocico partido, con la mirada tan tierna y con el rabo entre las patas…»

El poema que inmortalizó El Chavo del 8 parece haber encontrado una nueva versión en la política lagunera.

No existe especie más adaptable que el funcionario arrepentido. Cambia el poder y, de pronto, aparecen quienes aseguran que nunca fueron del grupo de Román Cepeda. «¡Tantita madre!«, expresan algunos fieles cepedistas hacia quienes hoy parecen negar al finado alcalde. Ahora dicen que siempre admiraron a Miguel Ángel Riquelme, que conocen desde hace años al gobernador Manolo Jiménez Salinas o que hasta desayunaban con medio gabinete de Saltillo.

La toma de protesta de Miguel Ángel Riquelme Solís este jueves como presidente municipal de Torreón será mucho más que una ceremonia protocolaria. Será el primer filtro político del nuevo gobierno. La lista de invitados dirá tanto como el propio discurso.

Entre la selecta lista se encuentran el gobernador Manolo Jiménez, el nuevo senador Gabriel Elizondo Pérez, empresarios y un reducido grupo de invitados que ocuparán sus lugares en la Sala de Cabildo, donde apenas caben alrededor de 120 personas. Mientras tanto, otros permanecerán pendientes de una llamada, un mensaje o una acreditación de último momento. En política, una invitación también comunica… y una ausencia suele decir todavía más.

Durante los últimos días, en los pasillos de la Presidencia Municipal no se habla de otra cosa: renuncias puestas sobre la mesa, direcciones en revisión y funcionarios preguntando discretamente si todavía tienen futuro. Es parte natural de cualquier cambio de administración, pero también es el momento en que aparecen los conversos de ocasión.

Hay nombres que inevitablemente forman parte de la conversación política. Eduardo Olmos, considerado uno de los fundadores del llamado Grupo Torreón, continuaría no solo como secretario del Ayuntamiento, sino como guía y conciliador entre distintos actores políticos. El tesorero Javier Lechuga seguiría, por el momento, al ser considerado un perfil impulsado desde Saltillo y mencionado en distintas versiones sobre posibles movimientos administrativos.

Del otro lado aparecen quienes buscan una segunda oportunidad. Algunos emigraron en su momento hacia el grupo cepedista por disciplina política o por necesidad. Porque una cosa es ser leal al jefe en turno… y otra muy distinta olvidar quién les abrió la puerta.

Hoy la lista de quienes buscan reencontrarse con el riquelmismo es larga, aunque las citas están como las del Seguro Social: tardan en llegar. En distintas conversaciones políticas se mencionan nombres como Luis Morales, Sandra Juana Barrientos, Christian González, Héctor Estrada, Fernando Villarreal y otros cuadros que, según diversas lecturas políticas, intentan regresar al grupo que nuevamente ocupará el despacho principal del séptimo piso.

Mientras tanto, el séptimo piso ya comenzó a cambiar de rostro. Desde este miércoles fueron retirados muebles, oficinas quedaron vacías y el movimiento administrativo fue evidente. Muchos incluso se preguntan cuál será el destino de los ya legendarios espejos con marco dorado. Más allá de la anécdota, la limpia burocrática comenzó. Cuentan que solamente quedó doña Chepina, la secretaria que ha sobrevivido a varias administraciones municipales y que está próxima a su jubilación. El resto comenzó a salir.

Otros hacen oídos sordos al proceso de entrega-recepción y a las renuncias voluntarias. Uno de los nombres que más se menciona es el de Roberto Barrios, director de Ingresos, quien —según versiones de pasillo— no tendría intención de presentar su renuncia al considerar que cuenta con respaldo desde Saltillo. Hay quienes lo interpretan como confianza; otros, simplemente, como falta de experiencia política. En cambio, perfiles como Juan Adolfo Von Bertrab, de Obras Públicas, tendrían lista su renuncia desde hace varios días, en medio de cuestionamientos públicos sobre su gestión.

La revisión no se limitaría a la Presidencia Municipal. Versiones internas apuntan a movimientos en diversas dependencias, incluido el DIF Torreón, donde incluso se comenta que ya existen cartas de renuncia listas para utilizarse, incluida la de su directora Marlene Martínez, en caso de ser necesario. De confirmarse, no sería una excepción, sino parte del proceso normal de entrega-recepción que acompaña cualquier cambio de gobierno.

También se habla de ajustes en áreas estratégicas. En Seguridad, por ejemplo, aunque el comisario Alfredo Flores ha privilegiado más el trabajo operativo que la exposición pública, distintas versiones señalan que podrían fortalecerse las áreas administrativas para garantizar una revisión puntual del inventario de patrullas, armamento y municiones, como parte de los procedimientos normales de control institucional. Lo mismo ocurre con Martha Faz en Tránsito, cuyo futuro también forma parte de las especulaciones.

Y entonces llega inevitablemente la escena de Marvel

«No me quiero ir, señor Stark…»

Porque este jueves varios descubrirán que el verdadero poder no estará en el discurso, sino en la lista de invitados. Como si fuera el chasquido del guante de Thanos.

Habrá quienes entren por la puerta principal. Habrá quienes esperen afuera.Y habrá quienes, después de años de presumir cercanía con un grupo, ahora expliquen que siempre pertenecieron a otro.

La política tiene memoria. A veces tarda. Pero siempre pasa lista.

La ceremonia de este jueves no solamente marcará el inicio de la administración municipal encabezada por Miguel Ángel Riquelme Solís. También abrirá el capítulo de las lealtades, las reconciliaciones, las segundas oportunidades… y las despedidas. Y, de paso, comenzará a mover las primeras piezas rumbo a 2027 y, para quienes miran más lejos, también hacia 2029. Pero esa… será otra historia.

Porque cuando termina la protesta… empieza la política.

PREGUNTAS OFICIOSAS

¿Reconocimiento ciudadano o mensaje político, quién ganó la sobremesa?

En política, los reconocimientos públicos rara vez pasan desapercibidos. La Asociación de Colonias Organizadas del Norte de Torreón difundió un posicionamiento en el que agradece a Luis Jorge Cuerda Serna la conducción del Ayuntamiento durante la etapa de transición tras el fallecimiento de Román Alberto Cepeda González. El documento destaca su prudencia, liderazgo y cercanía con la ciudadanía, además de atribuirle haber dado estabilidad y continuidad al gobierno municipal en uno de los momentos más delicados para Torreón.

Más allá del agradecimiento, el mensaje alimenta las lecturas políticas. En tiempos de reacomodos, cada respaldo público adquiere un significado adicional y puede interpretarse como una señal de reconocimiento hacia quien asumió la responsabilidad institucional en circunstancias extraordinarias. La transición ya tiene un nuevo capítulo: ahora Luis Jorge Cuerda regresa como regidor y, con esta experiencia, sabe que en política hay tiempos de espera. Así como Cuerda, este miércoles el desayuno casi fue comida entre diputados locales en un café político. ¿Qué habrán acordado? ¿Qué mensaje habrán recibido?


¿Compras en Polanco y cuentas pendientes?

Mientras dos de sus excolaboradores, David y Federico, enfrentan procesos judiciales y permanecen en prisión, el exgobernador José Rosas Aispuro Torres volvió a colocarse en el centro de la conversación pública. En redes sociales circularon publicaciones que lo ubican realizando compras en la avenida Presidente Masaryk, en Polanco, una de las zonas comerciales más exclusivas del país. Al mismo tiempo, reaparecieron señalamientos que califican los procesos contra sus exfuncionarios como una presunta persecución política del gobierno de Esteban Villegas Villarreal, una afirmación que no ha sido acreditada por resolución judicial.

A este escenario se suma la información difundida sobre un llamado de la Fiscalía General de la República (FGR) para que el exmandatario rinda cuentas, además de que persisten denuncias presentadas ante la Fiscalía Anticorrupción de Durango relacionadas con su administración y con su esposa, Elvira Barrantes. En un contexto de acusaciones cruzadas y procesos abiertos, la ruta para esclarecer responsabilidades sigue correspondiendo a las autoridades competentes. La política puede influir en la narrativa; la justicia, en cambio, deberá sustentarse en pruebas y resoluciones.

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